Opinión

Redes de Internet con sobrecarga

Roxana Barrantes

Roxana Barrantes

Directora de la Maestría en Economía de la PUCP

Para muchos, apareció como una oportunidad y para otros como una imposición. Con la cuarentena por el coronavirus, resulta que tenemos que utilizar Internet.

Como sabemos, podemos acceder a él desde nuestros terminales móviles, las computadoras portátiles o aquellas de escritorio. En cualquier caso, requerimos de una conexión a la red, sea por cables o inalámbrica (el conocido wifi).

Si hay más demanda de tráfico de datos en las redes de Internet, hay congestión y la red se ralentiza”.

Y aquí es donde viene el meollo del problema: la red está diseñada para un determinado tráfico de datos, de manera similar a como las avenidas se diseñan para una estimación del tráfico de automóviles. Entonces, si hay más vehículos, se genera embotellamiento; si hay más demanda de tráfico de datos en las redes de Internet, hay congestión y la red se ralentiza.

En la actualidad, las redes de telecomunicaciones están diseñadas para una capacidad adaptada al relativo reducido uso de Internet en el Perú. Nuestra más reciente investigación (datos de 2017) indicó que su uso solo concernía al 70% de peruanos, concentrado en los sectores socioeconómicos A y B. Para trabajar, el uso por nivel socioeconómico era de 36% (A), 42% (B), 30% (C), 19% (D) y 11% (E). Entre la población en edad universitaria (18 a 25 años), el uso para educación, según NSE, era de 80% (A), 65% (B), 58% (C), 36% (D) y 35% (E).

Las redes de telecomunicaciones están diseñadas para una capacidad adaptada al relativo reducido uso de Internet en el Perú”.

Las redes de telecomunicaciones son infraestructuras de tamaño fijo en el corto plazo. En las épocas exclusivas del teléfono fijo, sabíamos que había fechas en las cuales las llamadas sencillamente no entraban (Día de la Madre o Navidad). En el Perú, el terremoto de Pisco en 2007 nos enseñó que tampoco las redes de telefonía móvil estaban diseñadas para que todos llamáramos al mismo tiempo. Trece años después, esta cuarentena nos vuelve a enfrentar la realidad, ya que, del domingo 15 de marzo al día siguiente, el estilo de vida para el cual la red de Internet en el Perú había sido diseñada cambió radicalmente.

Nos queda entonces racionar según algún criterio, como, por ejemplo, el horario”.

Hasta el viernes 13 de marzo, los jóvenes estaban disfrutando de sus últimos días de vacaciones, algunos ya habían comenzado labores escolares presenciales y los adultos seguíamos en nuestras actividades, con usos de Internet dependientes de los tipos de actividad laboral. Muchos llegaban a casa luego del trabajo y lo último que querían era volver a conectarse a Internet, a la computadora o al WhatsApp para recibir instrucciones del jefe.

El hecho es que hoy todos los estudiantes están en sus casas, y los adultos tenemos que teletrabajar y otros están tratando de llenar el día sin que su salud mental se vea afectada. Este cambio en el estilo de vida está poniendo una presión extraordinaria que las redes, de tamaño fijo en el corto plazo, no están soportando.

Para una red de tamaño fijo, cada mega que utilizamos es un mega que otro no podrá utilizar”.

Como sabemos los economistas, hay dos maneras de administrar una escasez. Una es elevar los precios y la otra es racionar. Los operadores tienen maneras de identificar el tipo de tráfico que congestiona más la red, como películas, juegos en línea o videos en general. Están claramente en capacidad de cargar un precio mayor por el uso de ancho de banda para esas actividades. Lo cierto es que, en las actuales circunstancias, esto es imposible.

Nos queda entonces racionar según algún criterio, como, por ejemplo, el horario. Pero notemos que esto puede generar problemas cuando las entidades educativas comiencen de manera masiva con las modalidades virtuales de educación. Si estas son síncronas, restringir videoconferencias durante el día o  mirar videos de clases grabadas será un gran problema.

Una tercera manera de administrar la escasez es comportarnos pensando en el bienestar social. Por ejemplo, descargar las películas durante las horas de sueño y verlas durante el día, jugar en línea por las noches y, en general, adaptar comportamientos para usos asíncronos de la red. Para una red de tamaño fijo, cada mega que utilizamos es un mega que otro no podrá utilizar. No esperemos un racionamiento.