Opinión

Nomofobia: temor a no estar conectados

Jenny Taddey

Jenny Taddey

Psiquiatra del Servicio de Salud PUCP

La nomofobia no está considerada todavía como una patología o un trastorno del comportamiento, pero lo cierto es que es consecuencia de una adicción al uso descontrolado del teléfono celular.

El teléfono móvil o smartphone es una herramienta que hoy no falta en la vida de nadie. Un aparato imprescindible que, en muchos casos, se convierte en un problema de salud grave.

El término nomofobia significa “no-mobile-phone phobia” o, lo que es lo mismo, la dependencia al teléfono móvil llevada al extremo.

Actualmente, la nomofobia no está considerada todavía como una patología o un trastorno del comportamiento, pero lo cierto es que es consecuencia de una adicción al uso descontrolado del teléfono celular.

La condición produce una dependencia absoluta, la cual genera un problema de autoestima y de relación. De hecho, la inseguridad personal es el factor más común. Estadísticas internacionales señalan que esta patología puede ser más frecuente en los usuarios jóvenes de celulares inteligentes, que son los dispositivos que generan mayor dependencia por la amplia navegación que permite.

Es importante que conozcas los síntomas más comunes que genera la nomofobia: Palpitaciones, sensación de ahogo, angustia, desesperación, alteración del sueño, revisar el teléfono innumerables veces, malas relaciones interpersonales, falta de atención a lo que ocurre a tu alrededor o a las personas (phubbing).

La nomofobia afecta especialmente a adolescentes y preadolescentes, ya que son los que han nacido en esta “época digital” en la que todos estamos “hiperconectados”. Se trata de una etapa de riesgo ya que se busca la aceptación de ciertos amigos para identificarse como parte de un grupo. Hay psicólogos que están poniendo nombre a estas nuevas formas de relacionarse, llamándolas “relaciones líquidas”, en las cuales los jóvenes en lugar de expresar todas sus emociones y sentimientos de forma verbal y cara a cara, lo hacen a través de una pantalla o de emoticones.

El cerebro de alguien que presente nomofobia reacciona de la misma forma que reaccionaría el de un adicto a las drogas o al alcohol, activando los mismos circuitos cerebrales y liberando las mismas sustancias responsables de la necesidad de volver a “consumir”.

Si la fobia aún no es grave se recomienda hacer una lista con los usos del celular que se consideran razonables y ejercitar su uso solo en esas ocasiones. El no uso de dispositivos móviles durante las comidas, durante reuniones familiares o encuentros más íntimos es también una de las recomendaciones para una relación social saludable con los dispositivos móviles. SI el problema se vuelve algo que no puedes controlar, te recomendamos solicitar ayuda en OSOE o en el Servicio de Salud.