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Opinión

"Debemos formar ciudadanos que sigan las normas porque nos benefician todos y no por miedo al castigo"

El doctor Delval participó en el curso Estrategias para el desarrollo de la ciudadanía en la escuela y la conferencia Desarrollo de las nociones sociales de la infancia (organizados por la Maestría en Cognición, Aprendizaje y Desarrollo) y en el I Coloquio Internacional Vigencia del Constructivismo hoy, organizado por el Departamento de Psicología, el Departamento de Educación, el Grupo Interdisciplinario de Investigación Mente y Lenguaje y Estudios Generales Letras.

  • Juan Delval
    Experto en el desarrollo económico financiero, el desarrollo de las nociones sociales en la niñez y adolescencia, además de psicología evolutiva, desarrollo cognitivo, constructivismo y educación (Universidad Autónoma de Madrid)

Un campo que usted estudia es la educación financiera: que los niños no suelen ser conscientes de que si algo les cuesta un sol y la venden a dos soles, ganan un sol (suelen creer que ganaron dos). ¿Cómo introducir estos conceptos en los niños?

Hay que hacerles participar actividades de tipo económica y reflexionar sobre ella. Una dinámica puede ser organizar una fiesta en la cual se vendan cosas que ellos han hecho (pulseritas, collares, dibujos) y hacer el ejercicio de reflexionar sobre ese tipo de cosas sería una manera de entrar en estos asuntos más que dar definiciones de tipo teórico.

Se suele pensar que esta desvinculación es producto de su inocencia.

Podríamos hablar de inocencia desde términos morales o de desarrollo cognitivo si hablamos desde términos más psicológicos. Los niños tienen dificultades, cuando son pequeños (6 a 9 años, cuando podemos entrevistarlos), para considerar diferentes aspectos de un mismo problema simultáneamente. Hay pruebas como colocar dos filas de fichas, unas frente a otras. Si separas las de una fila, suelen pensar que hay más que en las que están juntas. En torno a los 5 o 6 años no han construido la idea de número. Hacerles trabajar y reflexionar sobre ciertas situaciones es algo que les va a llevar adelante. Pero tampoco creo que haya que forzar la velocidad del aprendizaje. Ir más de prisa ha sido una preocupación en muchos sitios.

Esta suele ser una preocupación no solo de maestros sino también de padres: que avancen más en menos tiempo.

Piaget le llamaba a eso la pregunta americana, porque siempre que entraba en contacto con los Estados Unidos le preguntaban si se podía ir más de prisa. Decía, «posiblemente sí, pero qué sentido tiene». Ponía un ejemplo: si nosotros pudiéramos conseguir que los niños lleguen a su talla adulta a los 12 años, qué sentido tendría. Posiblemente produciríamos otros desarreglos. Lo que debemos hacer para lograr los desarrollos cognitivos en los niños es estimularlos y que reflexionen, actúen sobre la realidad, experimenten, sean investigadores, pero no hay que ir más de prisa. En muchos países los ministerios de educación piensan que cuanto antes enseñes, formas mejor. Yo creo que lo que hay que hacer es formar bien y en la edad a la que corresponde.

¿Cómo fue trabajar con Jean Piaget?

Estuve en el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Ginebra donde trabajaba Piaget, además de psicólogos y científicos de todos los países del mundo. Estaba anexo al Centro Internacional de Epistemología Genética, había premios Nobel de Física, Química, de diferentes ciencias. Se trabajaba en las escuelas entrevistando niños sobre cuestiones de tipo científico y de interés epistemológico. Fue un ambiente bastante enriquecedor. Una de las cosas interesantes que aprendí fue a entrevistar niños, porque si bien tenía interés en escuchar a Piaget y que contara los trabajos que se estaban haciendo en ese momento, todas sus ideas pueden ser leídas en un libro. No obstante, la experiencia de trabajar y diseñar investigaciones, entrevistar a niños, hay que adquirirla en la práctica.

¿Cómo manejaba el trabajo con niños?

Una de las peculiaridades del trabajo de Piaget es que el siempre trata de plantear problemas que sean fáciles de comprender para ellos. No son tareas completamente ajenas al mundo de los niños. En sus experiencias utiliza bolitas, tenedores, cucharitas, platitos, figuritas de diferentes formas, líquidos, es decir, materiales con el que el niño ya está familiarizado. Esa es una diferencia con respecto a otros estudios sobre niños en que utilizan pruebas muy arbitrarias y fuera del ambiente del niño. Entonces, siempre se procura diseñar problemas que tengan significado para el niño y sean comprensibles por él.

En muchos países la religión sirve para inculcar disciplina. ¿Cuál sería la alternativa?

Desde finales del siglo XIX, sobre todo en Francia, se empieza a plantear una escuela laica que debe formar desde el punto de vista moral. La religión promueve una moral heterónoma; es decir, se respeta las normas por miedo al castigo. Lo interesante del sentido moral es que los individuos interioricen las normas: las respeten pensando que esto es positivo para el bienestar propio y de los otros. Hay que promover una moral que contribuya a los valores de la autonomía. Debemos formar ciudadanos que sigan las normas porque nos benefician todos y no porque tienen miedo al castigo.

Etiquetas:
educacion
PSICOLOGÍA

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