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"La PUCP ha iniciado un proceso de renovación y de apertura académica y científica que augura un futuro prometedor"

  • Dr. Carlos Garatea Grau
    Rector PUCP (2019-2024)
  • Foto:
    Renato Pajuelo

Estimada comunidad:

Escribo a pocos días de que concluya mi responsabilidad como rector. Han sido cinco años particularmente difíciles. Cinco años de crisis sucesivas, políticas y sociales, con una pandemia que nos retuvo en casa, y se llevó a amigos y compañeros de trabajo; cinco años de descalabro general en el país; cinco años en los que la incertidumbre y la oscuridad del futuro pusieron a prueba nuestra fe y la solidez de nuestras esperanzas. Hemos vivido esta etapa al pie de un despeñadero que, por momentos, parece atraer al país sin que seamos capaces de ponernos a buen recaudo; tiempo en que levantarse por la mañana es una prueba a la entereza y a la dignidad de una nutrida mayoría de peruanos, mientras miles de niños luchan contra la anemia sin ser conscientes del efecto que tendrá en su porvenir y sin que la indignación nacional resuene a los cuatro vientos. Cinco años.

Sin embargo, entre tanta mala noticia, la PUCP supo salir adelante e incluso mejorar. Ignorarlo es desconocer el compromiso y el sacrificio del equipo administrativo, de los docentes, de los estudiantes y sus familias, que hicieron posible que, a pesar de todo, atravesemos juntos una prolongada tormenta. Pocas cosas más bonitas que sentir viva el alma de la PUCP. Al mismo tiempo, nuestra Universidad contribuyó a salvar vidas, protegió el trabajo y los salarios, aseguró el dictado de clases y no cejó en promover la investigación ni en levantar su voz ante la lamentable seguidilla de atentados contra la calidad de la educación universitaria, el estado de derecho, la democracia y los derechos humanos. Cuando veo hacia atrás y recupero imágenes o revivo las tensiones y los miedos de tanta gente, al volver la vista a nuestra Universidad, solo siento gratitud hacia todos aquellos que se mantuvieron firmes e hicieron posible que la PUCP salga airosa del mal tiempo. Alcanzar el 10° lugar en Latam coronó el esfuerzo e hizo ver que siempre es posible hacer las cosas bien.

«Sé bien que muchas cosas se quedaron en el camino; no faltan las que fueron postergadas ni aquellas que no alcanzamos a consolidar. Imposible negarlo. Sin embargo, el balance es positivo. Es obra de un equipo que ganó madurez y eficiencia conforme enfrentó los obstáculos que encontramos desde julio de 2019 hasta la semana pasada».

Hoy, la PUCP ha crecido como institución; ha iniciado un proceso de renovación y de apertura académica y científica que augura un futuro prometedor si mantiene el rigor y la interdisciplinariedad que imponen la investigación contemporánea, y el desarrollo de la ciencia, las humanidades y la tecnología. Pero, como siempre, la curiosidad, la reflexión y la creatividad deben permanecer firmes y robustas en todas las carreras. Sé bien que muchas cosas se quedaron en el camino; no faltan las que fueron postergadas ni aquellas que no alcanzamos a consolidar. Imposible negarlo. Sin embargo, el balance es positivo. Es obra de un equipo que ganó madurez y eficiencia conforme enfrentó los obstáculos que encontramos desde julio de 2019 hasta la semana pasada. Es infinita, por ello, mi gratitud a Estrella, Silvana, Eduardo, Pepe, Juan Carlos, Alberto, Roberto, Adriana, Santiago, Pacho y a otros colegas, amigas y amigos cuyos nombres omito para evitarles el rubor.

Coincidirán conmigo en que ahora tenemos nuevas tareas, y, en simultáneo, debemos saber equilibrarlas con los principios y convicciones que nos guían y definen desde 1917. Insistir una y mil veces, por ejemplo, en la centralidad de la persona, de las artes y de la cultura en nuestra Universidad, y evidenciarla por intermedio de apoyos concretos es una manera de curarnos de la banalidad y de la inmediatez que invade y tergiversa nuestro tiempo. Del mismo modo y con la misma urgencia, la PUCP debe preguntarse sobre el Perú, la democracia, la justicia y la inclusión. Nuestro país requiere reflexión y las respuestas necesarias para perfilar un nuevo discurso que nos ayude a comprenderlo, y, claro, que nos permita ponerlo en un camino que permita el progreso y el desarrollo de todas y todos, sin exclusión de ningún tipo.

Me toca cerrar una etapa y prepararme para la que viene. Mientas escribo, la nostalgia y el peso de la responsabilidad se combinan con dosis —no lo niego— de alivio e ilusiones por mi regreso al Departamento de Humanidades. Son equilibrios raros y desiguales los que viven dentro de uno. Somos un extraño coctel de recuerdos, emociones y experiencias. Ustedes lo saben. Me toca poner punto final. Lo hago profunda y sinceramente agradecido a Cristina, Aldo y Domingo, mis tres compañeros en un proyecto que nos unió en torno a una gran universidad peruana y católica, a la que hemos servido con desprendimiento, honestidad y convicción. Gracias, sin duda, al cardenal Pedro Barreto y a monseñor Carlos Castillo, nuestro Gran Canciller, por su orientación, su palabra y la infinita paciencia con la que atendieron todas mis interrogantes.

A ustedes, amigas y amigos, les dejo un inmenso y fraterno abrazo como signo de mi amistad, mi respeto y mi agradecimiento a su compañía y sus enseñanzas durante estos años.

Por supuesto, todo lo mejor para las nuevas autoridades.

Cordialmente,

Carlos

Rector PUCP (2019-2024)

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Fanni Muñoz

Muchas gracias por la labor realizada durante estos cinco años a en la conducción de la gestión de la universidad. Y, todo lo mejor para esta nueva etapa.