Opinión

Zamacueca, marinera e Independencia: 200 años después

Jorge Heraud

Jorge Heraud

Director del Instituto de Radioastronomía (INRAS-PUCP)

Según Nicomedes Santa Cruz, la gran zamacueca de Lima nació en Malambo como el primer fruto musical del mestizaje en el Perú, hace unos 300, o más, años atrás. La zamacueca de Lima, provocativa, la de los grandes pañuelos y movimiento ondulante, se convirtió en baile popular y, a través de las congregaciones en Amancaes, recibió innumerables aportes de la música andina, costeña y negra. Tal vez, los pañuelos vinieron del huayno, el cajón del propio y riquísimo ritmo negro, pasos del fandango y herencias varias de la sanguaraña.

A partir de la Independencia, la zamacueca se comienza a bailar por los combatientes de los países participantes».

Después del 8 de octubre de 1879, y en honor a Miguel Grau y la Marina del Perú, Abelardo Gamarra el “Tunante” propone cambiar el nombre de zamacueca a marinera. Continúa igualita, se va haciendo elegante y popular, recoge amoríos, costumbres, se improvisa, se contesta y se canta en contrapunto hasta convertirse en la danza nacional del Perú.

Sin embargo, poco se sabe, que es a partir de la Independencia, que empieza con la llegada de San Martín y el ejército Libertador en 1820, que la zamacueca se comienza a bailar por los combatientes de los países participantes. Terminada la participación de San Martín y con la llegada de Bolívar y sus hombres, empieza una mayor actividad y persecución del ejército español que produce las victorias en Junín y Ayacucho que resuelven definitivamente la Independencia del Perú. Es entonces cuando las tropas del Alto Perú, Chile y Argentina toman sus rumbos de regreso y lo hacen fundamentalmente por la sierra sur, el altiplano, el norte argentino por Tucumán y Mendoza para luego cruzar la cordillera hacia Chile. De esta forma, los antiguos combatientes llevan, de regreso a sus países, la zamacueca, la adoptan, la nutren con su propia cultura, hasta llegar a que las representen sin duda alguna.

En cada país, adoptan variaciones en la velocidad, impetuosidad, se acomodan en sus regiones, pero reconocemos en todas ellas una conexión inequívoca con los orígenes de la Independencia».

Toman las dos mitades del nombre de la zamacueca, llamándose cueca en Bolivia y Chile, pero zamba en la Argentina, adoptan los pañuelos cortos en Bolivia y Chile, más largos en la Argentina pero danzan con el mismo ritmo, los bailarines intercambian de posición con decisión y claridad en unos casos, de manera más sutil en otros. En cada país, adoptan variaciones en la velocidad, impetuosidad, se acomodan en sus regiones, pero reconocemos en todas ellas una conexión inequívoca con los orígenes de la Independencia.

Algunos se han preguntado: ¿por qué la zamacueca no se difundió también en Venezuela o Colombia? La respuesta más probable es que ello tuvo que ver con los tiempos comparativos de preparación y de actividad combativa entre 1820 y 1824, el período en que San Martín estuvo en el Perú y el de Bolívar, en 1824, lo que se tradujo en una mayor exposición al baile limeño de los que llegaron con San Martín.

Este 7 de octubre que celebraremos el cumpleaños del intérprete Augusto Áscuez y el Día de la Marinera -que en otras épocas se hacía bailando y se continuaba hasta el 8 de octubre, conmemorando a Miguel Grau-, recordaremos que hace 200 años (un 8 de septiembre de 1820) desembarcó en Paracas la Expedición Libertadora y que cuatro años después retornaría a sus países llevando la esencia peruana en su limeño baile. Así nació la diáspora musical que partió del Perú como zamacueca limeña, convertida aquí, como en Bolivia, Chile y Argentina, en sus bailes nacionales.