Opinión

Una mirada rápida al sector TIC

David Chávez Muñoz

David Chávez Muñoz

Coordinador de la Sección Ingeniería de las Telecomunicaciones

En cuestión de meses la distancia en términos de desempeño entre la red urbana y la red rural (si siquiera existe) va a ser definitivamente mucho más grande".

Al acercarse la efeméride del 17 de mayo, Día Internacional de las Telecomunicaciones, Internet y la Sociedad de la Información, es oportuna una reflexión enfocada en estos temas que son de mucha importancia para la comunidad. Las dinámicas que están activas en el ámbito de las TIC, entre ellas la incesante e intensiva innovación tecnológica y la evolución de los mercados se traducen irremediablemente en cambio. Cambio que es poderoso, vertiginoso e inevitable.

Viendo los reportes para accionistas preparados por los operadores de telecomunicaciones de los últimos tres o cuatro años queda claro que hay una tendencia hacia la disminución del uso de servicios y productos otrora muy arraigados y demandados, tales como las llamadas fijo-a-fijo, fijo-a-móvil o televisión por cable. Lo que se acompaña con aumentos sensibles en el uso de aplicaciones con capacidad de comunicación integrada (voz, video, mensajes) tanto en el ámbito personal como corporativo. Esto configura un escenario en el cual los negocios, las oportunidades, la inversión y el retorno son distintos a los tradicionales.

El reto para los operadores es enorme de cara a la natural expectativa de rentabilidad y retorno sobre inversión en el sector. Ese reto no concierne exclusivamente a los operadores. Tanto el Estado como la academia tienen el deber de participar en la configuración de los nuevos escenarios donde se garantice la excelencia en la atención a los usuarios y la igualdad de oportunidades al acceso y al uso de los servicios y las prestaciones. Una nueva ley para el sector es de urgente necesidad. Aunque ya se ha iniciado el debate, preocupa que vaya a seguir el derrotero de otras leyes igual de importantes, pero igual de demoradas en su proceso de creación e implementación. Ya está en la agenda de los operadores y también de los usuarios el despliegue de la red móvil 5G. Es más, dos de los operadores han reportado resultados de pilotos y pruebas recientes en Lima.

Sobre esta base, en esta ciudad, instituciones, ciudadanos y gobiernos locales nos vamos preparando y anticipamos el escenario Smart City; empresas e industrias lo hacen de cara al escenario IoT – IoE (internet of things, internet of everything) y hay mucha expectativa y entusiasmo sobre cómo y cuánto va a mejorar nuestra experiencia cotidiana. Pero al mismo tiempo, se configura un escenario de anchamiento y ahondamiento de la consabida brecha digital cuando se compara lo urbano con lo rural, la metrópoli con la periferia, Lima con las provincias. En cuestión de meses la distancia en términos de desempeño entre la red urbana y la red rural (si siquiera existe) va a ser definitivamente mucho más grande. Allí está precisamente el desafío, al que hay que darle cara en varios frentes. Se debe revisar el modelo regulador, la prioridad de servicios y desempeños sobre tecnologías y, principalmente, el papel del Estado como agente que equilibra la fuerza del mercado para que, de cara al ciudadano, los beneficios de vivir en la sociedad de la información sean independientes de dónde se acceda a la red: en la metrópoli o lejos de ella.