Opinión

PUCP: ¿Universidad de investigación o universidad de enseñanza?

Carlos Chávez

Carlos Chávez

Director de la DGI

Un objetivo central del Plan Estratégico Institucional (PEI) 2011- 2017 fue su mandato de “sentar las bases para constituirnos en una universidad de investigación”. Los esfuerzos institucionales, así como la extraordinaria respuesta de nuestros docentes nos permiten afirmar que las “bases” han sido sentadas. No obstante, es necesario precisar qué entendemos por “universidad de investigación”, en un contexto en el que muchas veces se piensa que el modelo son las llamadas research universities de los países con mayor crecimiento económico relativo.

Los modelos de universidad tradicionales tienden a dicotomizar a las universidades de enseñanza, de las llamadas universidades de investigación. Las primeras serían aquellas que no tienen como propósito la creación de nuevo conocimiento, sino generar capacidades entre sus alumnos, con el propósito de insertarlos en los diversos ámbitos que demanda la sociedad; su función primordial será pues la de transferir conocimiento. En las segundas, en cambio, es la creación de nuevo conocimiento lo que las define como tal. Estos modelos han generado en Europa, los EE.UU. y otros países, universidades claramente diferenciadas en sus funciones, al punto que las research universities muchas veces carecen, incluso, de unidades de pregrado, y privilegian solo el posgrado en tanto se entienden como espacios de investigación.

En una realidad como la de nuestra región latinoamericana, y, más precisamente, en la peruana, donde las demandas sociales son aun extremas y desafiantes, y donde por eso mismo es imprescindible aportar en la creación de nuevo conocimiento, una universidad de investigación debe tener un nuevo significado, es decir que la investigación debe articularse intrínsecamente con la formación, para que una nutra a la otra. El conocimiento generado por los docentes en todas sus formas, desde la ciencia básica o la aplicada, desde las humanidades o las artes, debe alimentar los procesos de aprendizaje en el pregrado y el posgrado, para fortalecer las competencias de investigación de nuestros estudiantes.

Asimismo, la investigación ha de fortalecerse no solo por la imprescindible creación de conocimiento original, para aportar en esa frontera; también por su adaptación a nuestra realidad, con miras a solucionar problemas de nuestro entorno; y a su vez por la sistematización del conocimiento existente, que debe fortalecer el proceso formativo en el ámbito de lo que se llama investigación formativa.

De esa manera, la dimensión de la investigación estará presente tanto en el docente que realiza como función central de su actividad la enseñanza, como en aquel que hace pedagogía pero que también crea o adapta conocimiento. Una universidad de investigación para el Perú no puede descuidar la responsabilidad social, que tanto demanda el país, de formar profesionales competentes y socialmente responsables; pero tampoco puede abdicar del necesario aporte que debe hacer en la búsqueda de nuevo conocimiento original o aplicado. No hay pues ninguna dicotomía ni contradicción para responder a ambos postulados, se trata de construir universidades de investigación para una realidad como la nuestra y donde la PUCP ya ha sentado sus bases. Ahora,como ya nos señala nuestro  nuevo PEI 2018-2022, se trata de “incrementar los productos de investigación de calidad de la PUCP y promover su visibilidad”. Este es nuestro nuevo desafío.