Opinión

¿Psicoanálisis y educación?

Susana Frisancho

Susana Frisancho

Docente del Departamento de Psicología

Durante septiembre del 2014, el Grupo de Investigación en Cognición, Aprendizaje y Desarrollo del Departamento de Psicología (G-CAD) organizó la mesa “¿Psicoanálisis y educación?”, con el fin de debatir acerca de las posibilidades y limitaciones de este marco para aportar al campo educativo. Fue una mesa que abordó un tema que nos preocupa sobremanera: el cruce de fronteras disciplinares y el ingreso al campo educativo de corrientes teóricas que no surgieron ni han evolucionado para responder a sus necesidades.

El primer panelista fue Enrique Delgado, egresado del Doctorado en Psicoanálisis de la Universidad Complutense de Madrid (España) y magíster en Psicoterapia Psicoanalítica de la misma universidad, además de docente del Departamento de Psicología de la PUCP e integrante del G-CAD. Para el profesor Delgado, desde sus orígenes, el psicoanálisis ha reflexionado críticamente sobre sus propios límites. No obstante, no todos han acusado recibo de estas reflexiones y, para algunos, el psicoanálisis es “una psicología general que tiene algo para decir acerca de todo y que puede intervenir en todo”. Basándose en las ideas de importantes psicólogos y también de varios psicoanalistas (como que “la enunciación freudiana no tiene nada que ver con la psicología”, de Jaques Lacan), el profesor Delgado intentó desmontar esta ilusión, por lo que presentó, entre otras cosas, algunos de los supuestos que la mantienen. Partió planteando que el psicoanálisis no tiene una psicología del aprendizaje ni una psicología del desarrollo, y esto limita sus posibilidades de aportar sistemáticamente a la educación. Siguió desmontando la idea de que el psicoanálisis es la corriente para entender la vida afectiva, como si la psicología no lo hiciera o como si lo cognitivo y lo afectivo fueran dos funciones psíquicas separadas, o la suposición de que el sujeto psicoanalítico se identifica con el individuo. Cuestionó también que el psicoanálisis tuviera “la exclusividad de la profundidad”, por ello mostró que en la educación y en otros modelos psicológicos existen también niveles de análisis profundos. Con estos y otros muy bien articulados argumentos, que analizaron también la imposibilidad de aplicar el método psicoanalítico en la escuela, el profesor Delgado concluyó, siguiendo a la psicoanalista Catherine Millot, que “no hay aplicación posible del psicoanálisis a la pedagogía.”

El segundo panelista fue Jorge Rivas, magíster en Estudios Teóricos en Psicoanálisis, licenciado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la PUCP y con amplia experiencia en contextos educativos. Con una postura más favorable a la relación entre el psicoanálisis y la educación, Jorge Rivas partió planteando que los docentes no suelen tener formación para abordar las necesidades socioemocionales de los niños, para decir luego que el psicoanálisis le propone a la educación pensar al niño como un sujeto inconsciente. Si bien reconoció algunos puntos de contacto con Enrique Delgado (como que el énfasis en el vínculo profesor-alumno no es propio del psicoanálisis, sino que está ya presente en otros modelos e, incluso, en la filosofía griega y que, efectivamente, hay dificultades con la aplicación del método psicoanalítico en la escuela), Jorge Rivas defendió los aportes que el psicoanálisis puede hacer en temas como la comprensión del impacto de la personalidad narcisista del profesor en el aprendizaje de los alumnos, o por qué muchos adolescentes se resisten a, parafraseo, “ingresar a la cultura”. Asimismo, sostuvo que, si bien el psicoanálisis no cuenta con un método de trabajo para la educación, puede aportar en otros niveles de reflexión (por ejemplo, pensando la sociedad y sus formas de ver a la escuela).

Una reflexión importante, fruto de la discusión con el público asistente, fue la crítica a la posición autoritaria con la que muchas disciplinas se aproximan a la educación; crítica válida tanto para la psicología como el psicoanálisis, la sociología, antropología y, actualmente, con mucha fuerza en el Perú, la economía.

En lo personal, prefiero la postura de Enrique Delgado que la de Jorge Rivas, por muchas razones, y creo que, si bien el psicoanálisis tiene aportes en determinadas esferas, ni la educación ni mucho menos la escuela o el aula deben ser parte de su campo de acción. Esta mesa ha sido una buena oportunidad de poner este tema en el tapete y esperamos tener varias otras en el futuro. n