Opinión

Prioridades en el manejo de residuos en el marco de la COVID-19

Alberto Huiman

Alberto Huiman

Docente de Educación Continua de INTE-PUCP especialista en manejo de residuos

Hoy encontramos una tipología poco observada previamente: residuos de tipo hospitalario generados en casa, sea por albergar un paciente con diagnóstico de COVID-19 positivo o por las medidas de prevención que está tomando la población».

En esta crisis sin precedentes, la gestión adecuada de residuos sólidos es parte de los servicios esenciales que sustentan el bienestar de los peruanos. Estos servicios son entregados por numerosas instituciones que, por administración directa o a través de empresas operadoras de residuos sólidos, se ocupan de la prestación del servicio de limpieza pública.

En algunos distritos se ha incrementado la cantidad de residuos recolectados, quizá porque son predominantemente residenciales. En otros, ha decrecido, lo que podría atribuirse a la disminución del flujo de movilidad de las personas. Sea cual fuere la razón es evidente que se presentan alteraciones en la manera tradicional de prestación del servicio. De hecho, debemos entender los esfuerzos que, en las actuales circunstancias, se vienen efectuando para el manejo seguro de los residuos de origen domiciliario, pues hoy encontramos una tipología poco observada previamente: residuos de tipo hospitalario generados en casa (jeringas, pastillas, medicinas vencidas, guantes, mascarillas, mamelucos, entre otros), sea por albergar un paciente con diagnóstico de COVID-19 positivo o por las medidas de prevención que está tomando la población.

La solución a esta problemática debe tener una visión sistémica para hacerla sostenible y debe aplicar los principios incluidos en nuestro marco normativo vigente. Es hora de actuar».

Es responsabilidad del Estado peruano normar estos procedimientos durante la declaratoria y posdeclaratoria de emergencia nacional, asumiendo la necesidad de un trabajo conjunto con todas las áreas competentes.

A la fecha, falta evidencia científica respecto a la relación entre la variable residuos sólidos domésticos y la propagación de la COVID-19, pero debe ser parte de la agenda de investigación de los próximos meses.

¿Qué requiere el país?

  • Garantizar la continuidad de los servicios municipales de limpieza pública.
  • Replantear, con suma urgencia, el sistema de pago por arbitrios de limpieza pública para lograr la sostenibilidad del servicio poscuarentena (actualmente, en Perú, la morosidad bordea el 65%). El replanteo debe considerar la tarifa por tipología y la modalidad de cobranza.
  • Trazar una estrategia de recolección selectiva multiopciones, pasando del nivel casi voluntario al obligatorio y corrigiendo el incumplimiento. Se debe fijar metas y monitorear independientemente los resultados obtenidos.
  • Establecer acciones reales para proteger la salud y la seguridad de los trabajadores, en especial en el abordaje de los riesgos relacionados con la crisis de la COVID-19, ya que esto resulta esencial para aumentar la confianza de los trabajadores y garantizar la continuidad del servicio que brindan.
  • Incentivar el consumo responsable en los ciudadanos y promover la responsabilidad extendida del productor en las empresas del rubro de grandes generadores de residuos, priorizando tetra pack, aceites usados, pilas y baterías, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, envases y embalajes, y neumáticos. Tomemos como referente la regulación aplicada a la distribución de bolsas plásticas y fortalezcamos lo avanzado.
  • Asumir que los 1,585 botaderos del país deben ser clausurados sobre la base de una estrategia que realmente optimice recursos y alcance las metas a nivel nacional.

La solución a esta problemática debe tener una visión sistémica para hacerla sostenible y debe aplicar los principios incluidos en nuestro marco normativo vigente. Es hora de actuar.