Incendios forestales en la sierra del Perú: el clima cambió las reglas del fuego

Incendios forestales en la sierra del Perú: el clima cambió las reglas del fuego

Incendios forestales en el Perú.

Con cerca de 12 mil hectáreas destruidas por los incendios forestales, la directora del INTE-PUCP, Dra. Ana Sabogal, explica el impacto del fenómeno El Niño, y propone prevenir con mapas de viento y cortafuegos.

Texto: Eduardo Dávila Lynch
Fotos: Andina
15.10.2026

Los incendios forestales durante las últimas semanas en la sierra del Perú se han convertido en una emergencia nacional. Según el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) y el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), más de 60 focos seguían activos en 14 regiones. Cerca de 12 mil hectáreas de pastizales altoandinos, bosques nativos y matorrales ya quedaron destruidas. Seis personas murieron: cinco en Cusco y una en Puno. La mayoría perdió la vida al intentar apagar las llamas con medios artesanales.

Detrás de esas cifras hay sequía, humedad inferior al 10%, vientos fuertes y quemas agrícolas descontroladas en pleno fenómeno El Niño. Para la directora del Instituto de la Naturaleza, Tierra y Energía (INTE-PUCP), Dra. Ana Sabogal, la respuesta debe continuar después de controlar el fuego. Las prácticas agrícolas, la disponibilidad de agua y el comportamiento del viento forman parte de una misma discusión. Su propuesta reúne alternativas a las quemas, capacitación preventiva y apoyo a quienes perdieron los recursos que sostienen su vida cotidiana. También plantea observar qué condiciones están cambiando y cómo adaptar las actividades productivas a ellas.

Incendios forestales en la sierra: por qué las alturas están cada vez más secas

Sabogal parte de una idea sencilla. El calentamiento del mar aumenta la evaporación y forma nubes más densas, y la lluvia cae cerca de la costa. En la sierra, ocurre lo contrario. “Las lluvias se producen más abajo y menos arriba. Entonces, con respecto a la sierra, tenemos un aumento de sequedad porque la lluvia se queda en las partes más bajas”, dice la especialista.

A esa sequedad se suman causas naturales y humanas. Entre las humanas figura la roza. Sabogal explica su lógica: “Tradicionalmente se quema la maleza y los espacios agrícolas para producir una descomposición de la materia orgánica, y, por tanto, la fertilidad del suelo aumenta”. Es una técnica muy antigua, extendida por todo el país. El problema es el clima actual: “Al cambiar el régimen de lluvias, hay menos lluvias, por lo cual estos efectos se producen con mayor intensidad”. A ello suma la radiación solar y el efecto de lupa, una causa natural de ignición.

Sobre El Niño, la especialista no matiza demasiado. “El Niño es en parte el causante de todo esto y el otro causante es el cambio climático”, afirma. Distingue entre el Niño costero, temporal, y el Niño global, de alcance planetario. Sobre este último es tajante: “El Niño global ha venido para quedarse. En ese sentido, es más peligroso. El Niño costero va a durar un tiempo, pero después nos queda el Niño global”. Atribuir con precisión cada incendio a una causa concreta exigirá más evidencia y eso sigue pendiente.

Prevenir los incendios en la sierra: capacitar, mapear y mirar el viento

Si el clima cambia las reglas, la prevención tiene que cambiar con ellas. Sabogal destaca el trabajo del Serfor en cursos de prevención. Entre las técnicas que difunde figuran los cortavientos y una especie de escoba con plástico para apagar las zonas de dispersión del fuego. Propone adelantarse: “Capacitar a las poblaciones locales desde ya, aunque no haya habido incendios, pero en aquellas que podrían tener incendios, creo que sería importante”.

El segundo desafío es el viento. La directora del INTE-PUCP explica por qué fallan los métodos tradicionales: “La población sabe hacia dónde sopla el viento y por dónde tenemos que controlar el incendio. Pero cuando este régimen cambia, tanto el fuego como la población están confundidos y el fuego se sigue expandiendo”. Por eso, propone sumar mapas de vientos a los datos que ya se usan. “Estamos acostumbrados a ver la temperatura y los rayos ultravioleta, pero no se nos ocurre tener mapas de vientos”, plantea.

La población sabe hacia dónde sopla el viento y por dónde tenemos que controlar el incendio. Pero cuando este régimen cambia, tanto el fuego como la población están confundidos y el fuego se sigue expandiendo”.

Dra. Ana Sabogal

La prevención también pasa por dejar de depender del fuego. La Dra. Sabogal recuerda que “existen muchas técnicas de la agricultura orgánica que permiten el aumento de la fertilidad del suelo”. Entre ellas, incorporar los restos de cosecha, elaborar compost y cubrir el terreno con materia orgánica para frenar la erosión en las pendientes. Los sistemas agroforestales ayudan a conservar nutrientes. Para contener las llamas, propone cortafuegos: franjas sin vegetación entre el bosque y el pastizal.

Incendios forestales en el Perú.

Tras los incendios forestales: ganado, camélidos y un enfoque menos punitivo

Después del fuego, el balance va más allá de las hectáreas. “Aparte de la cifra de hectáreas está la de personas dañadas. Hay que tomarla en cuenta, la distribución de la población y la forma en que se reparte la ganadería”, observa Sabogal. Indeci contabiliza 172 damnificados y más de 600 afectados. En el campo, se reportan 377 animales muertos y 4,698 afectados, sobre todo ovinos, vacunos, llamas y alpacas.

«El ganado se ve seriamente afectado si no hay pastos. ¿Cómo lo alimentamos hasta que se recupere el pasto?”, plantea Sabogal. Antes ese escenario, propone programas estatales de distribución de alimento para vacas y ganado ovino, según cada caso. Mientras tanto, la respuesta oficial avanza. La presidenta Keiko Fujimori sobrevoló Cusco y confirmó que dos grandes incendios en Calca fueron controlados. Siguen en operación helicópteros con helibaldes y un avión C-27J de la FAP, que trabajarán hasta noviembre.

Aparte de la cifra de hectáreas está la de personas dañadas. Hay que tomarla en cuenta, la distribución de la población y la forma en que se reparte la ganadería. El ganado se ve seriamente afectado si no hay pastos. ¿Cómo lo alimentamos hasta que se recupere el pasto?”.

Dra. Ana Sabogal

Sabogal pone el acento en la etapa siguiente. “La organización y la coordinación entre estos dos entes es bien importante para que se puedan recuperar estos espacios de manera controlada”, afirma. Se refiere al Serfor y al gobierno local o comunitario. Sobre las comunidades, su postura es firme. “La ley que responsabiliza a las poblaciones locales está errada y estoy totalmente en desacuerdo en que se responsabilice a la población por la quema. Primero, porque es muy difícil de demostrar quién inició el fuego”, dice. Además, quienes queman trabajan en una actividad que conocen. Por eso pide “cambiar un poco el chip de las autoridades y el tema punitivo”. En su lugar, propone diálogo, análisis territorial y cortafuegos.

Los incendios de este octubre dejan una lección incómoda. Lo que antes se manejaba con experiencia local ya no basta bajo un clima distinto. “Se nos viene un nuevo espacio y una nueva temporalidad donde van a haber cada vez más incendios”, advierte Sabogal. Adaptarse implica repensar cultivos, pastos y distribución de la población, con apoyo de simulaciones con sistemas de información geográfica e índices de vegetación. Mientras tanto, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) mantiene la alerta por peligro extremo de incendios forestales en la sierra centro y sur.

Prevenir, capacitar y escuchar a quienes viven en el territorio parece, por ahora, el camino más sensato.

El Niño en debate: evento del INTE-PUCP este 3 de noviembre

El INTE-PUCP organiza el encuentro “El Niño 2026-2027: del conocimiento a la acción”, que se realizará el 3 de noviembre en el campus PUCP. La actividad se desarrollará de 6:30 a 8:30 p. m. y reunirá a investigadores, funcionarios y representantes de organizaciones sociales. Su propósito es vincular el conocimiento científico con las decisiones necesarias para prevenir daños y preparar a las poblaciones.

El programa abordará cómo interpretar la información climática y aprovechar los sistemas de monitoreo para planificar. También examinará los impactos sobre los ecosistemas, la agricultura, la seguridad alimentaria y los medios de vida. Un tercer espacio estará dedicado a la gestión del riesgo, la respuesta humanitaria y los efectos sobre el empleo. La discusión buscará identificar qué capacidades fortalecer para reducir la vulnerabilidad de las comunidades.

En esta nota

Ana Sabogal Dunin Borkowski

Ana Sabogal Dunin Borkowski

Directora del Instituto de la Naturaleza, Tierra y Energía de la PUCP (INTE-PUCP)
Es doctora en Ciencias Naturales y magíster en Agricultura por la Universidad Técnica de Berlín, Alemania, e ingeniera agrónoma por la Universidad Nacional Agraria La Molina. Actualmente, es profesora principal a tiempo completo de la Sección Geografía y Medio Ambiente del Departamento de Humanidades de la PUCP. Su trayectoria académica y de investigación se ha […]

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