Becas y movilidad social: lo que opinan los especialistas del proyecto de reforma del Pronabec
Expertos coinciden en que el desafío es construir un sistema que combine excelencia académica, acompañamiento y equidad para que más jóvenes culminen con éxito sus estudios superiores.
Texto:Eduardo Dávila
Foto:Andina
21.07.2026
Becas y movilidad social son temas que vuelven a estar en el centro del debate público. El Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) presentó, el pasado 2 de julio, un proyecto de decreto supremo que plantea modificar las reglas de permanencia en sus programas de becas. Ello en un contexto en donde solo se adjudicaron, en este año, 4,300 becas de las más de 20 mil anunciadas para Beca 18, y que no se abrió convocatoria para la beca Generación del Bicentenario 2026.
El cambio más discutido es la pérdida automática de la beca. Actualmente, un becario solo pierde el beneficio si desaprueba el mismo curso más de dos veces, o si desaprueba todos los cursos de un semestre. El proyecto de reglamento plantea que pierdes la beca con solo desaprobar un curso, en cualquier ciclo. La propuesta también elimina el financiamiento para cursos repetidos y exige llevar la carga completa de créditos de la malla curricular oficial en cada periodo.
El objetivo, según el Pronabec, sería optimizar el uso de los recursos públicos. De acuerdo con dicha entidad, cada semestre adicional cuesta hasta S/ 28,000 por becario en universidades privadas, y cerca de S/ 9,000 en las públicas. Este enfoque, sin embargo, antepone el ahorro presupuestal a los objetivos del programa, y sin considerar los beneficios de corto y largo plazo que genera a la sociedad en su conjunto.
La semana pasada, la Pontifica Universidad Católica del Perú (PUCP) emitió un comunicado en el que informó haber remitido aportes técnicos al proyecto de modificación del reglamento, publicado mediante Resolución Ministerial N.º 365-2026-MINEDU. Nuestra casa de estudios advirtió que la propuesta «podría afectar negativamente el acceso, la permanencia y la culminación de estudios» de los becarios, y exhortó al Ministerio de Educación a garantizar que cualquier cambio «contribuya efectivamente a fortalecer, y no debilitar, los objetivos de equidad» que dieron origen al programa.
La propuesta ha abierto un debate que trasciende la coyuntura. La pregunta gira en torno al tipo de política pública que necesita el Perú para garantizar que el talento pueda desarrollarse plenamente, sin que las razones económicas sean una barrera.
La PUCP emitió un comunicado en el que informó haber remitido aportes técnicos al proyecto de modificación del reglamento, publicado mediante Resolución Ministerial N.º 365-2026-MINEDU.
Lo que dice la evidencia sobre becas y movilidad social
Dos informes internacionales, uno del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), de 2022; y otro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de 2025, ofrecen el marco técnico de esta discusión. Ambos coinciden en que la educación superior es uno de los instrumentos más efectivos para reducir la desigualdad entre generaciones. Así, mientras la CAF advierte que América Latina mantiene bajos niveles de movilidad social debido a las brechas en educación, empleo y patrimonio, la OCDE recomienda explícitamente fortalecer becas, ayudas económicas y préstamos estudiantiles como inversión pública.
Pronabec ha logrado reducir la deserción de sus becarios de 50% al 1%, frente al 19.1% acumulado del sistema universitario».
La gerente general del Centro para el Análisis de Políticas Públicas de Educación Superior (CAPPES) y egresada de Gestión y Alta Dirección PUCP, Mag. Karina Morales, sostiene que esa evidencia ya se refleja en los resultados de Beca 18. Explica que Pronabec «ha logrado reducir la deserción de sus becarios de 50% al 1%, frente al 19.1% acumulado del sistema universitario», y que ese avance no se explica por mayor exigencia, sino por el aprendizaje acumulado de la propia política pública, en el fortalecimiento del acompañamiento institucional y de mejores mecanismos de adaptación a la vida universitaria, más que de un aumento de las exigencias académicas.
Morales agrega que diversos estudios muestran que los egresados de Beca 18 logran mejores ingresos, mayores oportunidades laborales y una inserción más rápida en el mercado de trabajo. Por eso advierte que aumentar las condiciones para conservar las becas golpearía justamente a la población que el programa busca proteger: los estudiantes con mayores brechas económicas y sociales de origen. A su juicio, podría incrementar el estrés de los estudiantes, afectar su permanencia y reducir el número de graduados.
Una normativa excesivamente rígida podría incrementar los niveles de presión y ansiedad, favoreciendo decisiones orientadas a cumplir requisitos administrativos antes que a construir trayectorias académicas sostenibles».
Opinión técnica y experiencia institucional desde la PUCP
La jefa de la Oficina de Becas de la PUCP, Ivette Ruiz, señala que el rendimiento de un becario no depende solo de su esfuerzo individual. Advierte que «una normativa excesivamente rígida podría incrementar los niveles de presión y ansiedad, favoreciendo decisiones orientadas a cumplir requisitos administrativos antes que a construir trayectorias académicas sostenibles». Para Ruiz, una dificultad académica debe leerse como una señal de alerta, no como falta de compromiso. Ella considera que una política nacional de becas debe equilibrar cobertura, sostenibilidad financiera y acompañamiento integral, reconociendo que la excelencia académica y la equidad pueden avanzar de manera conjunta.
El director de Asuntos Académicos del Vicerrectorado Académico PUCP, Mag. Oscar Pain, señala que, si bien mantener estándares académicos es necesario, debe también contemplarse las distintas circunstancias que pueden afectar el rendimiento de un estudiante. «Todos podemos pasar por eventos de vida complicados que, combinados con la dificultad de un curso, afectan el desempeño», dice. Añade que «el estudiante usa la subvención de la beca para temas de alimentación, alojamiento, transporte, materiales, computadora. Entonces, la pérdida de la beca implicaría que ese estudiante que dejó su lugar de residencia perdería también el apoyo económico para esos y otros temas». Por ello propone mecanismos de recuperación —tutorías y menor carga de créditos por un semestre— antes que el retiro automático del beneficio.
El estudiante usa la subvención de la beca para temas de alimentación, alojamiento, transporte, materiales, computadora. Entonces, la pérdida de la beca implicaría que ese estudiante que dejó su lugar de residencia perdería también el apoyo económico para esos y otros temas».
Heidy Ylizarbe, estudiante de la Facultad de Derecho y becaria de Beca 18 en la PUCP, aporta la perspectiva de quien vive esa presión en primera persona. Cuenta que recibió la propuesta del Pronabec «con mucha preocupación, porque considero que parte de una visión que reduce la beca a una inversión económica y deja de lado el fin social del programa». Ella destaca que las tutorías y el apoyo psicológico de la PUCP fueron claves en su adaptación, y advierte que no todos los becarios cuentan con ese nivel de soporte en otras instituciones, una diferencia que debería considerarse antes de modificar el reglamento.
El acompañamiento como eje de la política de becas
Las cuatro voces consultadas convergen en un punto: el acompañamiento académico es lo que sostiene la permanencia de los becarios. Morales resume esa idea al afirmar que la medida propuesta por Pronabec «no elimina la dificultad académica, elimina al estudiante que la atraviesa». Un diagnóstico que Ruiz comparte desde la experiencia institucional de la PUCP, donde la Oficina de Becas desarrolla programas de tutoría y formación socioemocional.
Para Ylizarbe, la discusión no debería reducirse a un cálculo presupuestal. Sostiene que la beca es una inversión cuyo impacto trasciende al estudiante, porque también transforma las expectativas de su familia. La estudiante recuerda que adaptarse a la universidad exige enfrentar retos que van más allá del rendimiento académico. Pain, por su parte, insiste en que las instituciones con becarios de buen desempeño académico son también las que ofrecen mayor acompañamiento, no solo mayor exigencia.
¿Qué tipo de política pública debe implementar Pronabec?
La propuesta del Pronabec es solo el punto de partida del debate. La pregunta de fondo es qué tipo de sistema de becas necesita el Perú. Los expertos coinciden en que el enfoque debe ser uno que combine excelencia académica, acompañamiento institucional y la sostenibilidad financiera.
La evidencia de la CAF y la OCDE respalda una misma idea: las becas funcionan cuando permiten no solo acceder, sino también permanecer y culminar una educación superior de calidad. En ese sentido, el verdadero desafío del Pronabec es fortalecer un sistema que acompañe a los estudiantes y que garantice que el talento que decidió proteger y apoyar pueda culminar con éxito su formación.
«En el centro de toda política pública deben estar las personas», resume el comunicado de la PUCP. Aquella es una frase que sintetiza el punto de encuentro entre la evidencia académica, y las experiencias y expectativas de quienes reciben la beca.
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