¿Cuántas personas siguen desaparecidas en el Perú?: el problema detrás de las cifras y su importancia para encontrarlas
En 2025, el Perú registró 20,947 denuncias por desaparición y, solo hasta julio de 2026, ya sumaba 12,531. Detrás de esas cifras hay miles de familias buscando respuestas. Especialistas PUCP advierten que todavía no se sabe con precisión cuántas personas continúan desaparecidas y plantean actualizar el Reniped, conectar mejor la información entre instituciones e incorporar el enfoque de género para mejorar las búsquedas.
Texto:Oscar García Meza
Foto:Agencia Andina
03.09.2026
En el Perú, cada persona desaparecida abre una búsqueda contrarreloj: una denuncia, una alerta, una familia a la espera y la activación de distintos mecanismos para encontrarla. Sin embargo, detrás de esa urgencia, hay una problemática que el país aún no puede responder y es que no se sabe con suficiente precisión cuántas personas continúan realmente desaparecidas. Si bien cada año se registran miles de denuncias, saber cuántas personas se reportaron no significa saber cuántas siguen sin ser encontradas.
Ese desfase plantea, así, uno de los principales problemas del sistema de búsqueda. Y es que, sin información actualizada y confiable, resulta difícil conocer la verdadera dimensión de las desapariciones, y, por lo tanto, orientar mejor los recursos y mecanismos para encontrar a quienes aún siguen desaparecidos.
20,947
denuncias por desaparición se realizaron en el 2025. Fuente: Reniped
Sin embargo, el abogado PUCP y exdirector de la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas del Ministerio de Justicia Mag. Víctor Quinteros dice que estas cifras deben ser tomadas con cautela. A su juicio, el problema de fondo es que el Reniped no cuenta con información actualizada y fiable para determinar la dimensión real del fenómeno.
Una cifra que no cierra
Quinteros pone en perspectiva la relevancia de esas cifras y las compara con uno de los periodos más graves de desapariciones en la historia del país. “Si consideramos una tragedia humanitaria como es el caso de las casi 20,000 desapariciones registradas durante el periodo de violencia entre 1980 y 2000, resulta inverosímil pensar que solo entre 2021 y 2025 existan más de 47,000 casos aún no resueltos”, sostiene.
Si consideramos una tragedia humanitaria como es el caso de las casi 20,000 desapariciones registradas durante el periodo de violencia entre 1980 y 2000, resulta inverosímil pensar que solo entre 2021 y 2025 existan más de 47,000 casos aún no resueltos”.
La preocupación por la calidad de la información no es nueva. Ya en 2023, el Ministerio del Interior señalaba, en suDiagnóstico sobre el fenómeno de la desaparición de personas en el Perú, la necesidad de “mejorar la calidad de la data que contiene la base de datos almacenada en el Reniped”. Para ello, recomendaba depurar, contrastar, verificar y actualizar la información.
Una de las razones que explicaría la desactualización del registro es que el hallazgo de una persona no siempre se comunica o incorpora al sistema. También puede ocurrir que las autoridades no actualicen a tiempo el estado del caso. Sobre ello, Quinteros enfatiza: “No existen las condiciones y los recursos humanos y logísticos para una actualización del registro lo suficientemente veloz. Asimismo, probablemente las personas que denuncian una desaparición después no reportan el hallazgo”.
Personas desaparecidas en un registro fragmentado
La forma en que actualmente se presenta y organiza la información dificulta aún más este análisis. Las cifras se publican en archivos de Excel como registros anuales, con datos de denuncias y personas ubicadas correspondientes al cierre de cada periodo. Para Quinteros, esto genera una suerte de “compartimentos estancos” que impide seguir el recorrido de un caso a través del tiempo y saber con claridad cuál fue su desenlace.
No existen las condiciones y los recursos humanos y logísticos para una actualización del registro lo suficientemente veloz. Asimismo, probablemente las personas que denuncian una desaparición después no reportan el hallazgo”.
Esto también dificulta interpretar correctamente el porcentaje de eficacia de las búsquedas. En el 2024, se ubicaron, según los datos del registro, 9,286 personas, mientras que en 2025 ascendió a 11,454. Es decir, la cantidad de gente que se ubicó aumentó, lo cual es positivo pero no resuelve la incertidumbre sobre los casos pendientes. Quinteros advierte que, incluso tomando las cifras oficiales como referencia, significa que cada año más de 9,000 personas siguen desaparecidas.
En el 2025, se ubicaron a más personas que en 2024, pero el dato positivo convive con la realidad de que más de 9,000 personas continuarían desaparecidas cada año.
Por ello, el abogado plantea que se debe romper con la lógica de registros aislados y apostar por un seguimiento más preciso de cada caso. “Hay que utilizar herramientas tecnológicas que rompan la lógica del Excel separado. Una buena iniciativa sería seleccionar un año y un departamento. Además, realizar una verificación exhaustiva que implique contactar con las familias de los casos no resueltos y contrastar cada expediente para determinar si la persona continúa o no desaparecida”, sostiene.
Mayor incidencia en mujeres
La necesidad de mejorar la información no responde únicamente a una cuestión estadística. También es fundamental entender quiénes desaparecen, dónde ocurre y bajo qué circunstancias. Y cuando se desagregan los datos, aparece un patrón que merece especial atención: la desaparición afecta en mayor medida a mujeres.
Por ejemplo, en diciembre de 2025, fueron 914 mujeres frente a 687 hombres. Y la tendencia se mantiene para julio de este año: 1,110 mujeres y 807 varones.
Y esta diferencia resulta especialmente preocupante entre niñas y adolescentes. En su informe ¿Qué pasó con ellas?, publicado en octubre de 2025, la Defensoría del Pueblo resalta que “la desaparición de personas se agrava por la edad, nivel de desarrollo y madurez en progreso”. Por ello, niñas y adolescentes mujeres enfrentan una mayor vulnerabilidad frente a este fenómeno.
Es fundamental entender quiénes desaparecen, dónde ocurre y bajo qué circunstancias. Y cuando se desagregan los datos, aparece un patrón que merece especial atención: la desaparición afecta en mayor medida a mujeres.
La problemática también ha sido puesta en evidencia por la campaña Búscalas, Amnistía Internacional Perú. Ahí, se señala que cada hora se reportan 1.38 mujeres desaparecidas. Para la coordinadora de proyectos de la organización y egresada de Periodismo PUCP, Mag. María Paz de la Cruz Dammert, resulta especialmente relevante que una proporción importante de estos casos correspondan a adolescentes. Esta concentración, explica, “evidencia riesgos vinculados a la violencia de género, desigualdad y trata de personas”.
Personas desaparecidas y trata: una relación que aún falta investigar
Y es precisamente por esa falta de información que algunas investigaciones han buscado explorar cómo se cruzan ambos fenómenos. La psicóloga PUCP Diana Ruíz Bartra explica que “si bien no hay un ente estatal que vincule si una denuncia de desaparición está relacionada con la trata de personas, de manera cualitativa hay investigaciones que sí lo hacen”. Junto con Victoria Díaz, Ruiz abordó esta relación en el libroEstudio sobre la relación de la trata de personas y mujeres desaparecidas en Madre de Dios, Lima y Piura.
5,216
víctimas de trata de personas se registraron entre 2017 y 2025 (86.3% fueron mujeres, y el 30.4% tenía entre 12 y 17 años). Fuente: Ministerio del Interior
Las cifras de trata ayudan a entender por qué esta posible conexión merece especial atención. Según el Ministerio del Interior, entre 2017 y 2025 se registraron 5,216 víctimas de trata de personas y el 86.3% fueron mujeres. Además, el 30.4% tenía entre 12 y 17 años, mientras que el 51.5% se encontraba entre los 18 y 29 años.
Si bien no hay un ente estatal que vincule si una denuncia de desaparición está relacionada con la trata de personas, de manera cualitativa hay investigaciones que sí lo hacen”.
Para Ruíz, quien integra el Grupo de Investigación en Psicología Comunitaria PUCP, esta mayor vulnerabilidad de adolescentes y mujeres jóvenes no es casual. “Hay dinámicas de consumo patriarcal que hacen que la juventud se asocie con la inocencia, la virginidad y una idea de ‘reafirmación’ de la masculinidad, lo que origina que las adolescentes sean uno de los grupos más afectados por la trata de personas”, explica.
Hay dinámicas de consumo patriarcal que hacen que la juventud se asocie con la inocencia, la virginidad y una idea de ‘reafirmación’ de la masculinidad, lo que origina que las adolescentes sean uno de los grupos más afectados por la trata de personas”.
A ello se suman otros factores de riesgo, como la mayor posibilidad de manipulación, los entornos familiares problemáticos o los antecedentes de abuso. La especialista también advierte que esta problemática tiende a intensificarse en zonas donde confluyen economías ilegales y una débil presencia del Estado. En esa misma línea, De la Cruz resume contundentemente el trasfondo del problema: “El machismo es lo que desaparece a las mujeres”.
La importancia del enfoque de género en la búsqueda
Ante la especial vulnerabilidad de este sector de la población, De la Cruz afirma que es esencial que se aborde esta problemática con un enfoque de género: “El Estado debe implementar un sistema especializado de actuación específica en el caso de mujeres a nivel nacional que parta del reconocimiento de la violencia estructural que afrontan cada día”.
El Estado debe implementar un sistema especializado de actuación específica en el caso de mujeres a nivel nacional que parta del reconocimiento de la violencia estructural que afrontan cada día”.
La especialista plantea también que es necesaria una mayor coordinación entre instituciones, entre ellas Centros Emergencia Mujer (CEM), establecimientos de salud, puntos de control migratorio, Policía y empresas de telecomunicaciones. “Requiere de mucha voluntad política hacer el esfuerzo por realizar operaciones o acciones que conecten a las distintas instituciones involucradas en la búsqueda y se facilite el intercambio de información”, resalta.
Énfasis en una búsqueda inmediata
Para combatir con eficacia esta problemática, sostiene De la Cruz, es importante no esperar 48 o 72 horas para iniciar la búsqueda. “La denuncia se tiene que tomar desde el instante en que se realiza. Está demostrado que las primeras 48 horas son fundamentales para encontrar a una persona con vida. En ese lapso se debe realizar una búsqueda incesante, descentralizada y con la debida diligencia”, puntualiza.
La denuncia se tiene que tomar desde el instante en que se realiza. Está demostrado que las primeras 48 horas son fundamentales para encontrar a una persona con vida. En ese lapso se debe realizar una búsqueda incesante, descentralizada y con la debida diligencia”.
Tanto las niñas, niños, adolescentes, mujeres víctimas de violencia están incluidas en la Alerta Amber, el cual es un mecanismo de búsqueda inmediata que activa la Policía. Quinteros considera que fue una buena decisión incluir en esta alerta a las personas con discapacidad.
Actualizar el Reniped y conectar la información entre instituciones permitiría no solo buscar mejor, sino también identificar patrones, zonas de concentración y posibles rutas vinculadas a la trata de personas.
Por último, el abogado PUCP señala que un mejor conocimiento e información, a partir de la depuración y actualización del Reniped y la interconexión entre instituciones, permitiría identificar patrones, como lugares donde se concentran las desapariciones, características del accionar de los perpetradores, detectar las rutas de trata, entre otros valiosos datos. De esta manera, se podría afrontar una problemática que, aunque no siempre está en la agenda pública, es permanente y dolorosa.
En esta nota
Víctor Quinteros
Exdirector de la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas del Ministerio de Justicia
Abogado y magíster en Ciencia Política por la PUCP. Cuenta con experiencia laboral en asuntos penitenciarios, búsqueda de personas desaparecidas, lucha anticorrupción, política criminal, disciplina policial, seguridad ciudadana, control de armas de fuego y participación ciudadana, así como en la gestión de proyectos e investigaciones sobre justicia transicional. Todo ello lo ha plasmado en cargos […]
Diana Ruiz Bartra
Miembro del Grupo de Investigación en Psicología Comunitaria PUCP
Licenciada en Psicología Clínica por la PUCP y cursa estudios en la Maestría en Psicología Comunitaria también por nuestra Universidad. Integra el Grupo de Investigación en Psicología Comunitaria PUCP. Su especialidad es la investigación e intervención social en temáticas de género, derechos humanos y salud comunitaria; también brinda talleres de arteterapia. Entre sus publicaciones destaca […]
María Paz de la Cruz Dammert
Coordinadora de proyectos en Amnistía Internacional Perú
Es bachiller en Ciencias y Artes de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la PUCP y magíster en Comunicación Estratégica en las Organizaciones por la Universidad de Piura. Actualmente, es coordinadora de proyectos en Amnistía Internacional Perú. Asimismo, es especialista en el diseño, desarrollo e implementación de proyectos y estrategias de comunicación, así como […]
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