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“Separar lo privado y lo público es algo que se hace cada vez menos”

Conversamos con la Dra. Ingrid Kummels, docente principal del Instituto de Estudios Latinoamericanos, de la Universidad Libre de Berlín (Alemania), quien se encuentra en la PUCP como profesora visitante de la Cátedra Alberto Flores Galindo. Durante su estadía, realizará diversas actividades académicas en la Maestría y Grupo de Investigación en Antropología Visual.

  • Ingrid Kummels
    Profesora visitante de la Cátedra Alberto Flores Galindo 2018
  • Texto:
    Suny Sime
  • Fotografía:
    Juan Pablo Azabache

¿Quién define qué debe ser archivado y en qué plataformas?

Precisamente en la primera clase del curso que estoy dictando en la Maestría en Antropología Visual (Antropología y archivos en la era digital. Usos emergentes de lo audiovisual), estuvimos intercambiando ideas sobre un caso reciente, muy triste, que habla de este tema: la destrucción del Museo Nacional del Río de Janeiro. Notamos que casi enseguida surgieron intentos de rescate por parte de investigadores que pudieron salvar algo de sus colecciones. También hubo una reacción de la sociedad civil: lemas como “el capitalismo está quemando nuestra memoria” y otras críticas a la actitud de los gobiernos de dejar estos archivos en abandono o no darles suficiente apoyo económico. E intentos casi instantáneos de reconfiguración del archivo, como llamados a contribuir con fotos que los visitantes habían tomado, para reconstruir una especie de museo virtual. En este caso, vemos que son muchos los actores que definen el archivo. No hay una definición totalizadora o globalizante, sino que es la intervención de muchos actores, que van desde los visitantes, los archiveros, pero también actores del Estado.

¿Qué relaciones de poder se pueden observar entre la institucionalidad del archivo y la democratización de las nuevas tecnologías?

Si bien este es un campo que promueve la expectativa de más democratización, hay nuevas brechas. He estado investigando sobre archivos en la selva central del Perú y, en las comunidades asháninka y nomatsiguenga, donde estuve y donde no hay acceso a Internet. Es todo un problema. Hay un convenio entre una empresa y el Gobierno peruano, por la que debería haber cobertura desde el 2008, pero no se ha cumplido. Estas comunidades que antes eran marginalizadas en infraestructura, por ejemplo, han solucionado ese problema vendiendo madera. Pero hasta hoy  continúan marginalizadas por tener muy poco acceso a Internet. Eso influye en sus posibilidades de educación. Y esta marginalización se da en torno a las relaciones de poder, donde a las empresas no se les presiona lo suficiente para cumplir con los derechos de estas comunidades. Ahí uno ve cómo ese acceso que podía ser muy democratizante todavía genera desigualdades enormes.

¿Y cómo se vincula esto con la generación de conocimientos? En el Perú, las poblaciones indígenas son muy estudiadas desde las Ciencias Sociales. Se genera conocimiento a partir de ellos, pero su propio conocimiento no es valorado. 

Ahí también influye el acceso a archivos. Actualmente hay muchas iniciativas en desarrollo. Las comunidades mismas hacen mucho hincapié en el problema, pero no están en una situación de poder. Justamente por eso, en estas elecciones de octubre, están buscando que sus candidatos sean elegidos. Las comunidades son conscientes de que, en todos los niveles del poder, se necesita interlocutores y están en eso.

Usted menciona que el acceso a medios digitales plantea un nuevo escenario para la investigación antropológica. ¿Qué retos hay en ese nuevo escenario?

En mis investigaciones, trato mucho el contexto transnacional entre México y Estados Unidos. Trabajo con pueblos originarios que migran, porque quieren mejorar sus posibilidades futuras y las de sus hijos. La migración en esas comunidades es relativamente reciente y empezó a ser muy fuerte en los años 90. Entonces, el acceso a medios digitales se dio primero por razones prácticas, como poder comunicarse con sus familiares y no sentir tanta nostalgia, pero luego se le empezó a dar usos políticos, como crear lazos entre Estados Unidos y México. Es así que comunidades importantes, como la zapoteca o la mixe, que yo estudio, se vuelven comunidades transnacionalizadas en tanto se reproducen principalmente desde Estados Unidos. Ya se hace bastante difícil hablar de una clásica América Latina. Las culturas originarias se están reproduciendo desde las Américas y, de manera incipiente, intercontinentalmente. Entonces, ahí surge el archivo no tanto dirigido a conservar el pasado o escribir la historia de una nación homogénea, como era en décadas anteriores, sino más bien desde una comunidad en emergencia que busca un futuro en un mundo donde su cultura es mucho más globalizada. Intercambia y a la vez guarda lo propio zapoteca o mixe. Esos archivos que investigo son, por ejemplo, páginas de Facebook, a través de las cuales la gente se comunica y plasma su cultura. Una de las prácticas comunitarias más importantes es la fiesta Guelaguetza, en Los Ángeles. Allí hay una transferencia intergeneracional de conocimiento, a nivel de danzas, preparación de comidas, idioma zapoteca, entre otros. Los Ángeles tiene todo un movimiento indígena, zapoteca o mixe, muy importante.

Hay un fenómeno contemporáneo en las redes sociales: parece que todo es publicable. ¿Con qué criterio se define el valor de lo publicable?

Hay actores que yo llamo influencers étnicos. Pueden ser, por ejemplo, madres de familia que empiezan su página de Facebook para mostrar el desarrollo de sus hijos, pero también su involucramiento con la comunidad zapoteca. Y si bien no era la intención inicial, ese trabajo se vuelve político. Separar lo privado y lo público es algo que se hace cada vez menos, porque como ciudadanos y seres políticos de este tiempo, involucramos mucho de nuestra vida personal en esta nueva dimensión pública que va surgiendo. Estos límites de lo privado y lo público se están redefiniendo. Nuestro comportamiento cotidiano, con quiénes socializamos, cómo nos relacionamos con nuestros familiares o amigos ya es parte de nosotros como seres políticos.

También se puede caer en el peligro de conservar lo fugaz o banal.

No hablo de esos aspectos banales de la comunicación en las redes sociales. Es simplemente un acto de comunicar. Uno dice “¿y para qué sirve eso?”, pero es como una huella —digital— de que nos estamos comunicando con alguien y el contenido pasa a un segundo plano. Lo que se ve públicamente es lo cuantificable del acto de comunicar: cuántos likes, cuántas veces se está reproduciendo, cuántas veces se ha compartido, y no solo el contenido. Entonces, como la gente tiene tanto que comunicar, llega a decir cosas completamente banales. La popularidad es cuantificable y para algunos puede ser un criterio importante. Eso también se puede manipular: los bots están causando muchos problemas.

¿Qué formas de empoderamiento surgen de los materiales audiovisuales producidos desde los ciudadanos, no desde el poder hegemónico?

A propósito, mi libro Fotografía en América Latina. Imágenes e identidades a través del tiempo y el espacio, que acaba de publicar el IEP, habla de la época en la que los actores visuales eran fotógrafos y camarógrafos que venían de la sociedad mestiza, dominante, occidental. Entonces, trata de este cambio: lo que antiguamente eran retratos de un representante anónimo de una etnia, donde solo interesaba como etnia, han sido apropiados por las comunidades que son fuentes de esas fotografías y películas. Si bien fueron tomadas con otro motivo —son fotos que marcan una pauta histórica—, para ellos, son retratos de sus familiares y seres queridos.

Actividades de la profesora Kummels en el Perú:

La Dra. Ingrid Kummels presentará el libro Fotografía en América Latina. Imágenes e identidades a través del tiempo y el espacio, coeditado con Gisela Cánepa, hoy a las 7 p.m. en el Instituto de Estudios Peruanos (Av. Horacio Urteaga 694, Jesús María). Los comentarios estarán a cargo de Daniel Contreras y Juan Carlos La Serna.

También dictará la conferencia magistral “Las colecciones de fotografías y videos comunitarias en la era digital” el jueves 4 de octubre a las 6 p.m., en la Sala de Grados de la Facultad de Ciencias Sociales. Allí la especialista ahondará en las prácticas mediáticas y archivísticas que han surgido desde comunidades indígenas en México y Perú, a partir de sus investigaciones en la selva central del Perú, la sierra norte de Oaxaca (México) y Los Ángeles (Estados Unidos).

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