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"La tortura no fue una práctica exclusiva de la Santa Inquisición"

«Como naciones, estamos obligados a estudiar nuestro pasado para conocernos mejor y ser dueños de nuestro destino», comenta el historiador mexicano Gerardo Lara, invitado internacional que nos visitó la semana pasada para participar en el seminario “Iglesia y sociedad en la Nueva España y el Perú”, organizado por el Instituto Riva-Agüero de la PUCP y el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

  • Gerardo Lara
    Doctor en Historia. Investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de México.
  • Texto:
    Luis Yáñez
  • Fotografía:
    Stefany Aquise

¿Por qué resulta importante hacer una revisión histórica del proceso de evangelización y del funcionamiento de la iglesia colonial?

Porque hay una serie de conocimientos históricos que se han transmitido a lo largo de generaciones y que han sido mal entendidos. Se elaboraron cuando no se tenía acceso a ciertos archivos y provienen de corrientes historiográficas que en su momento tuvieron vigencia pero que hoy en día se encuentran cuestionadas.

¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, durante mucho tiempo se pensó que los indios no tuvieron forma de defensa y que fueron entes pasivos ante el sometimiento español. Hoy sabemos que, por el contrario, fueron agentes activos en la sociedad colonial y tuvieron una participación más activa en su propia historia. De ninguna manera permanecieron indiferentes a las circunstancias que enfrentaban y se defendieron de manera muy ingeniosa y efectiva. A veces adaptaron las propias legislaciones españolas a su beneficio y en otras ocasiones dieron la vuelta a las circunstancias concretas de la explotación para su provecho.

¿Qué diferencias hubo en el proceso de evangelización en los Andes y en Mesoamérica?

Tenemos muchos paralelismos paro también marcadas diferencias. Por ejemplo, la participación de los jesuitas fue muy destacada en el ámbito andino pero no tuvo el mismo impacto en el ámbito novohispano, donde solo tuvo una presencia destacada en la parte septentrional del territorio. En los Andes, las congregaciones y misiones jesuitas fueron fundamentales en la educación de los indios, mientras que en Nueva España se enfocaron en los grupos de élite de la sociedad criolla.

¿La Iglesia Católica se mantuvo firme durante este proceso?

La Iglesia no fue un bloque sólido o monolítico durante la época colonial. Al interior hubo pugnas importantes entre los miembros del clero que eran nacidos en España y los nacidos en América, por ejemplo. La Iglesia constituyó un gran universo de posiciones teológicas y políticas ante el proceso de evangelización y de colonización americano.

¿Cuál es su evaluación de la labor de la Santa Inquisición?

La Inquisición fue un tribunal que tuvo un campo de acción bastante limitado y especializado, que intervenía solo en asuntos de dogma o en defensa de la fe. A menudo se habla de ella como una institución represora y cruel, pero ese es otro mito. Es cierto que hubo torturas y agresiones pero no fueron tantas ni tampoco fueron una cosa excepcional: la gran mayoría de los tribunales judiciales de la época, tanto en América como en Europa, practicaban la tortura como un elemento justificado y legal. No fue exclusiva de la Inquisición.

¿Es cierto que la Inquisición persiguió y mató a muchos indios?

Esa es una total mentira. La Inquisición no tenía jurisdicción sobre los indios, quienes estaban bajo el control directo de los obispos y los extirpadores de idolatrías. Para ello, hubo una serie de reales cédulas en las que se establecía que los indios eran considerados como “cristianos nuevos” e “individuos miserables” necesitados de protección. Su condición de “ignorancia invencible”, categoría de la teología moral, los ubicaba en un grado menor de entendimiento que el resto de los humanos.

¿Quiénes sí estaban bajo el cuidado de la Inquisición?

Toda la población que no era india: españoles, mestizos o mulatos, que eran considerados “cristianos viejos”. Solo los indios dependían por completo de los obispos, quienes también tenían jurisdicción sobre la comunidad clerical y actuaban como jueces cuando había algún pleito al interior de la Iglesia.

¿Bajo qué argumentos se realizó la persecución de idólatras?

La Iglesia consideraba que estos “dogmatizadores” podían visualizar el futuro a través de granos de maíz o de las entrañas de un animal debido a que rechazaban a Dios y recurrían al demonio para obtener un beneficio sobrenatural de estos objetos inertes. Como responsables de la salvaguarda de las almas de sus fieles, en particular de los indios, los obispos de ambos virreinatos pusieron especial énfasis en la persecución de estas conductas punibles para evitar que estos malos ejemplos pusieran en peligro todo el proceso de evangelización.

¿Qué hacían si encontraban a un indio en plena práctica de alguna hechicería o adivinación?

Los castigos por este ejercicio no eran torturas como el potro o la quemadura de pies, como usualmente se piensa. De hecho, sí había algún castigo físico (azotes o cepos), pero lo usual era mantenerlos encerrados y aislados para evitar que “infecten” al resto de la población.

Estos hallazgos modifican drásticamente los relatos que escuchamos en la escuela sobre este periodo histórico…

El pasado colonial a menudo es vilipendiado y considerado como un periodo negro en nuestra historia. Mientras mantengamos esta visión distorsionada, no podremos crecer ni madurar como naciones. Es importante conocer a profundidad y entender mejor nuestro pasado para poder enseñarlo de manera seria y responsable a toda la población. Solo así podemos formar una conciencia nacional soberana y libre.

El Perfil

Nombre: Gerardo Lara

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