Jorge Moreno: «La buena acústica nos brinda calidad de vida»

El Dr. Moreno es investigador y autor de más de 30 publicaciones en libros y artículos. También es jefe del Departamento de Ciencias, docente en la Sección Física, y coordinador del Grupo del Laboratorio de Acústica y Vibraciones. Además, pertenece al Consejo Directivo de la Federación Iberoamericana de Acústica (FIA).

Entrevista a Jorge Moreno Ruiz

Jorge Moreno: «La buena acústica nos brinda calidad de vida»

Se trata de uno de los profesionales que más sabe de acústica en el Perú. Y, también, de una figura icónica y querida en las aulas de nuestra Universidad. Conversamos con el jefe del Departamento de Ciencias sobre el estrecho vínculo que ha sostenido con el sonido en su vida, pero, además, sobre el rol de este en el día a día, los retos de la acústica arquitectónica, el potencial de la arqueoacústica en el país y la contaminación sonora en la capital. Todo a propósito del XIV Congreso Iberoamericano de Acústica a realizarse por primera vez en Lima.

Entrevista: Gabriela Machuca Castillo
Fotos: Jorge Cerdán
04.08.2026

Todo está de cabeza en el Laboratorio de Acústica, ubicado en el sótano del edificio que, a pocos metros del Tontódromo del campus, deja leer en su frontis el nombre de la carrera que ahí se imparte: Física. Acaban de pintar las paredes, por lo que modernos y costosos equipos están cubiertos con bolsas o dentro de cajas. La situación es momentánea. Bien instalada, eso sí, hay una mesa en donde está sentada casi una decena de docentes y estudiantes que trabajan intensamente en sus computadoras. Al unísono, todos alzan las caras de los cálculos en los que están sumergidos para atender mi consulta sobre el paradero del doctor Jorge Moreno Ruiz. Alguien le pasa la voz y él baja de un altillo presuroso. Elegante, como acostumbra, lleva un pantalón con tirantes color beige y el cabello peinado hacia atrás, el cual debe mantener siempre en orden con el pequeño peine marrón que tiene en el bolsillo a la izquierda de su camisa blanca a rayas. La primera impresión con quien es reconocido como uno de los profesionales que más sabe de acústica en el país, es que puede ser muy serio. Una creencia que se desmorona cuando pasan los minutos y comienza a hablar con cariño de la misión de su vocación: buscar en el sonido la máxima calidad.  

Audiófilo. Ese es el término con el que se define el experto que, por décadas, ha dominado el conocimiento en torno a la fabricación de altavoces, o lo que los mortales de la escucha denominamos coloquialmente: “parlantes”. Durante su trayectoria no solo los ha armado con sus propias manos, sino que, además, los ha diseñado para grandes compañías y los ha estudiado en profundidad desde la teoría académica. De ahí que hoy no solo sea uno de los más prestigiosos consultores del rubro, sino una de las figuras más icónicas de la Facultad de Ciencias e Ingeniería. Oír bien es, para él, la forma más idónea de ir por la vida. Por eso, no usa Spotify, sino Tindal. Por esa razón, en casa, todo está dispuesto para que, al poner música de cámara o un buen rock and roll, se escuche como si los artistas estuvieran frente a él.

PuntoEdu conversó con el jefe del Departamento Académico de Ciencias PUCP sobre su relación personal con el sonido, pero también, de manera detallada, acerca de cómo este puede condicionar nuestra salud, la forma en que aprendemos, nos entretenemos y habitamos. Ello mientras afina junto con un equipo la realización del XIV Congreso Iberoamericano de Acústica, un encuentro que convoca a estudiantes, docentes, ingenieros y empresarios vinculados al gremio, que se desarrollará entre el 12 y el 14 de agosto en el campus de nuestra Universidad.

¿Cómo nace su pasión por el sonido?

En el colegio. Yo estudié en el Santa Rosa de Lima de Lince, de los padres Maryknoll, provenientes de una orden misionera de Nueva York. Ellos organizaban fiestas mensuales y talent shows. Con el entusiasmo de la juventud, mis amigos y yo formamos una banda de rock. Se llamaba los Pen Pals, que significa “amigos por correspondencia” porque mediante ese sistema nos comunicábamos antes. Eran los años 60 y yo tocaba la guitarra. Seguí haciéndolo cuando entré a estudiar Física a la PUCP. Recuerdo haberme presentado en un concierto en Estudios Generales y aquí también en la facultad.

Con el dinero que gané pude comprarme un equipo de sonido, pero no me alcanzó para los altavoces. Tuve claro, entonces, que yo podía hacerlos y ahí comenzó todo. Por eso profundizo en su estudio, me compro libros, consulto acá y allá … Pronto pondría en el garaje de mi casa una carpintería para armarlos. Después comenzaría a venderlos a mis amigos y a sus padres».

¿Cómo pasa de tocar música a construir altavoces?

Yo ‘cuelgo la guitarra’ porque los estudios se vuelven más fuertes, pero también porque empieza a interesarme fabricar altavoces. Sucede que en 1973 yo toqué en un musical llamado ‘Jesucristo superestrella’. Llenamos siete veces el auditorio del colegio Santa Úrsula, me acuerdo bien. Un espectáculo muy bonito. Con el dinero que gané pude comprarme un equipo de sonido, pero no me alcanzó para los altavoces. Tuve claro, entonces, que yo podía hacerlos y ahí comenzó todo. Por eso profundizo en su estudio, me compro libros, consulto acá y allá … Pronto pondría en el garaje de mi casa una carpintería para armarlos. Después comenzaría a venderlos a mis amigos y a sus padres.

Entonces, cuando termina Física ya tenía claro que iba a especializarse en acústica.

Sí. Como parte de mi tesis tuve que hacer una consulta en una empresa llamada Corporación Electrónica Metropolitana (Cormesa), que fabricaba altavoces. Estando ahí conocí a un ingeniero con el que estuvimos hablando mucho rato. De pronto terminó consultándome mi opinión sobre sus productos y, después de un tiempo, me contrató. Ahí llegué a trabajar 10 años como jefe de Ingeniería Ácústica. Luego fui becado a Japón donde aprendí muchísimo sobre diseño de altavoces y computadoras.   

¿Y cuándo empieza a enseñar?

Apenas salgo de la Universidad en 1979. La mitad del tiempo dictaba y la otra iba a la fábrica.

Son 47 años siendo maestro.

Menos los cinco años que viví en Dinamarca también trabajando en el rubro, pero sí es toda una vida. Me encanta enseñar, es mi otra pasión. Tanto así que cuando salgo de clases lo hago cansadísimo. Los chicos me dicen: “Profe, se nota que usted se emociona” y es cierto porque disfruto del tema.

Su fama en aulas, lo precede. ¿Se reconoce detallista y exigente?

Sí, soy detallista por naturaleza. Mis alumnos saben que soy, además, un defensor del misticismo. Ellos deben construir lo que se han comprometido… Y exigente, sí, pero muy colaborador. No les digo: “Hagan esto” y los abandono. Estoy ahí con ellos guiándolos. Pasa también que los que se aproximan a consultarme temas de tesis son personas a las que les apasiona tanto el sonido como a mí, entonces terminamos entendiéndonos.

Por eso tiene sus equipos personales funcionando en el Laboratorio de Acústica de la Universidad, ¿eso responde a un deseo de compartir absolutamente todo lo que puede?

Sí, aquí también están mis equipos, los altavoces que yo mismo he construido, al igual que los cables. Cuando volví de Dinamarca, la Universidad me apoyó mucho y comenzamos a comprar instrumentos para hacer un laboratorio muy profesional. Es lo que tenemos ahora, uno muy avanzado.  

El sonido en el día a día

Doctor Moreno, ya en el campo de su expertise, ¿cómo impacta la acústica en la vida cotidiana de las personas?

La buena acústica nos brinda calidad de vida y eso, como consecuencia y en primer lugar, implica salud. Porque el ruido altera el ritmo cardíaco, nos afecta todo el sistema nervioso, produce estrés, por ejemplo. Si ya es en exceso, puede dañarnos auditivamente. En el ámbito educativo, por otro lado, es imprescindible en un aula facilitar el entendimiento y la inteligibilidad de la palabra. Para ello, es básico tener una baldosa acústica en el techo que no suene muy fuerte el aire acondicionado y ventanas especiales en las que no penetre la bulla de afuera. Todo es algo que debe planearse bien.   

Usted ha trabajado en la acústica del Teatro Peruano Japonés y del Teatro NOS. ¿Cuán importante es esta en espacios de entretenimiento?

Muy importante. Y trabajar en ello implica estar pendiente de varios aspectos. Cuando uno hace un auditorio tiene que aislar el ruido exterior. Luego, velar por la acústica interior, la cual dependerá del uso del sitio. Que se escuche en un lugar música clásica difiere a que sirva también para bandas de rock. Para la música de cámara, se requiere mucha difusión lateral, que el sonido envuelva. Entonces, todo dependerá de la función del espacio.

(…) Solo en Lima tenemos niveles de ruido considerados como los más altos que existen en el mundo. Hay una cuestión cultural que ocasiona esto, no tengo otra explicación. No sé si por ansiedad o mala costumbre, pero se abusa de las bocinas del auto y de los autobuses. Estos últimos tienen muchas veces bocinas de aire, las cuales generan niveles de presión sonora que tranquilamente avanzan una cuadra».

Hablemos un poco del sonido y las ciudades. ¿Estamos diseñando en el Perú urbes para escuchar o solo para soportar el ruido?

No, ahorita no estamos diseñando ciudades, en primer lugar. Y en segundo, pues, solo en Lima tenemos niveles de ruido considerados como los más altos que existen en el mundo. Hay una cuestión cultural que ocasiona esto, no tengo otra explicación. No sé si por ansiedad o mala costumbre, pero se abusa de las bocinas del auto y de los autobuses. Estos últimos tienen muchas veces bocinas de aire, las cuales generan niveles de presión sonora que tranquilamente avanzan una cuadra. La perturbación a los vecinos es altísima. El parque automotor particular es razonablemente moderno, pero el transporte público es bastante ruidoso.

¿Qué se podría hacer en Lima para reducir la contaminación sonora en ese aspecto?

Tendría que ser que existir un buen sistema de metros, la verdad. Una ciudad con la población que tiene Lima ha debido tenerlo hace mucho. Ahora, esto se podría mejorar muchísimo hoy solamente suspendiendo el tema de las bocinas que, repito, es excesivo.

¿Qué lugares en la capital podrían sorprendernos por su buena acústica?

Una acústica razonable hay en La Molina, por el sector de La Planicie. Allí hay muy poca circulación. En Miraflores, yo diría que el ruido no es exagerado. Es alto, pero tolerable…

En los edificios corporativos o condominios de alta calidad, sí (se tiene en cuenta la acústica). Pero en viviendas económicas, me temo que no. Desde el punto de vista estructural están bien. Es decir, estas no se van a caer, pero, al tener paredes muy delgadas, el ruido fácilmente puede pasar de un departamento a otro».

Edificar para no sonar

Una línea de investigación que usted domina es la acústica arquitectónica. ¿Cuál sería su diagnóstico en cuanto a la acústica en las construcciones que se han hecho durante los últimos años en Lima? ¿Se está teniendo en cuenta?

En los edificios corporativos o condominios de alta calidad, sí. Pero en viviendas económicas, me temo que no. Desde el punto de vista estructural están bien. Es decir, estas no se van a caer, pero, al tener paredes muy delgadas, el ruido fácilmente puede pasar de un departamento a otro.

¿Y cuáles son los desafíos de la ingeniería acústica en un edificio corporativo, por ejemplo?

A ver, veamos el caso de un edificio típico. Si es de oficinas, hoy necesitamos garantizar la privacidad entre ellas, que tengan una acústica interna razonable. Si va a tener salas de reuniones, hay que tener en cuenta la función que va a cumplir. Tenemos que asegurarnos, además, de que el sonido de la maquinaria que se ponga en el techo no emita vibraciones hacia abajo. Le explico: desde los años 50, las maquinarias pasaron de los sótanos a los techos porque los primeros se volvieron valiosos para ser estacionamientos. Si estas máquinas se anclan al techo directamente, la vibración baja por la estructura y usted va a sentir…

Ruiditos constantes…

Toda clase de zumbiditos y ruiditos. Ahí hay un desafío: aislar las vibraciones y colocar de forma correcta las máquinas. Uno más: hay que cuidar que, por ejemplo, todos los estacionamientos tengan extractores de monóxido que no entreguen ruido a la calle. Y otro reto: lograr que los grupos electrógenos no emitan un exceso de ruido que perjudique a los vecinos a través de la expulsión de gases. Cuando usted escuche un grupo electrógeno que suena fuerte es porque ahí no han hecho nada.

A veces, en los restaurantes, se escucha mal porque la decoración es inadecuada. A un dueño se le puede ocurrir hacer una zona que parezca una ermita y la hace de piedra. Grave error. O hace los muebles del bar sin pensar que esas planchas que va a usar el carpintero puedan trabajar a su favor. Yo puedo hacer que todo esté a mi favor, porque todo tiene propiedades acústicas».

¿Es posible mejorar la acústica de un departamento sin hacer una remodelación costosa?

Mmmm… Hay que invertir. Si uno ya tiene amoblada la casa y eso todavía no es suficiente, se puede hacer más. Por ejemplo, si el techo es alto, se puede poner una baldosa acústica con uniones invisibles. Si es bajo, se puede utilizar un material que se aplica pegadito al techo. En Europa, lo usan para viviendas. Acá está puesto en algunos hoteles. Pero es costoso.

¿Y qué errores acústicos, por ejemplo, son muy comunes en restaurantes?

Mire, a veces, en los restaurantes, se escucha mal porque la decoración es inadecuada. A un dueño se le puede ocurrir hacer una zona que parezca una ermita y la hace de piedra. Grave error. O hace los muebles del bar sin pensar que esas planchas que usará el carpintero puedan trabajar a su favor. Yo puedo hacer que todo esté a mi favor, porque todo tiene propiedades acústicas. Si esta mesa vibra a la frecuencia que yo quiero, ya está trabajando para mí. Pero tengo que asegurarme de que vaya a hacerlo. Si voy a enchapar algo, lo mismo.

¿Entonces el error es la falta de planificación?

Que decanta en la falta de absorción acústica. Eso quiere decir que todo lo que hay alrededor de un espacio es muy duro. Quieren hacer espacios de concreto porque les parece digno, pero si hay varias mesas no se escuchará bien. Si ponen música ambiental, sonará mal porque todo reverbera. Tiene que haber un balance.

Lo que trae el XIV Congreso Iberoamericano de Acústica

Por primera vez, el Perú será el punto de encuentro de especialistas, investigadores y profesionales del sonido en lo que será el XIV Congreso Iberoamericano de Acústica (FIA2026), que se llevará a cabo del 12 al 14 de agosto de 2026 en el campus de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

El evento es organizado por la Sociedad Peruana de Acústica en colaboración con la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la PUCP, el Departamento Académico de Ciencias, el Laboratorio de Acústica, y el Centro de Investigación de la Arquitectura y la Ciudad (CIAC).

El FIA2026 contará con ponentes magistrales de reconocido nivel internacional, cuyas presentaciones abordarán diversas áreas de la acústica, incluyendo aislamiento de vibraciones con restricciones sísmicas, arqueoacústica, visualización de campos sonoros, acústica de salas e interacción de altavoces con el recinto. Entre ellos se cuentan a Ian Azrak, de Mason Industries Inc.; Margarita Díaz- Andreu, de la Universitat de Barcelona e Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançat de España; William D’Andrea Fonseca, de la Universidade Federal de Santa Maria, de Brasil; Aki Mäkivirta, de Genelec; y Gustavo Basso, de la Universidad Nacional de La Plata de Argentina.

Igualmente se incluirá tres cursos, dos de los cuales serán dictados por docentes del Laboratorio de Acústica de la Sección Física PUCP.

Para más información e inscripciones, hacer clic aquí.

Suena a que los peruanos estamos acostumbrados a escuchar mal en la casa, en la calle…

Yo creo que sí. Hay muchas reuniones, fiestas o espectáculos que suenan terriblemente mal. Y la gente lo acepta. No sé si porque hay una necesidad de distraerse… Piense en los dispositivos que se usan para reproducir música. O de dónde se descarga esta. A la mayoría no le importa, y descarga de donde sea y en cualquier calidad. Si eres aficionado a la música, vas a hacerlo de ciertos lugares, te vas a preocupar. Cobran, por supuesto. Igual que Spotify. Lo cierto es que, estadísticamente, es poca la gente que es muy exigente para escuchar música en el mundo. Sucede porque no es su prioridad.

A partir de su conocimiento y experiencia viviendo en el extranjero, ¿qué países están siendo ‘acústicamente responsables’?

Todos los países europeos. Los nórdicos mucho más … Ahora, si usted va a Santiago de Chile, por supuesto que el nivel de ruido es mucho más bajo que en Lima. Muchísimo más bajo. Estuve varios días en Buenos Aires antes de la pandemia y entonces escuché solo una bocina.

Sonidos del pasado

Por otro lado, está la arqueoacústica, una disciplina que no es nueva, pero cuyo estudio ha cobrado un auge en los últimos tiempos. Aquí, en el Perú, el potencial es grande. Esta tiene que ver con el estudio de cómo el sonido era producido y percibido en las construcciones de civilizaciones antiguas. ¿Es esa una concepción precisa?

Esa solo una parte. Efectivamente, los antiguos trataron de producir diferentes efectos empleando la acústica arquitectónica. Por ejemplo, en un lugar circular ceremonial, se puede lanzar un sonido desde un lado y aquel avanza como tangente. A eso se le llama whisper, que en español es «susurro». Una persona parada al otro lado, pegada a la pared, puede oírlo como quien escucha un secreto. El lugar puede ser muy grande e igual el sonido va a llegar nítidamente desde lejos. Pero la arqueoacústica abarca mucho más. Nosotros tuvimos la suerte de estudiar las flautas de Caral.

Hay muchas reuniones, fiestas o espectáculos que suenan terriblemente mal. Y la gente lo acepta. No sé si porque hay una necesidad de distraerse… Piense en los dispositivos que se usan para reproducir música. O de dónde se descarga esta. A la mayoría no le importa, y descarga de donde sea y en cualquier calidad. Si eres aficionado a la música, vas a hacerlo de ciertos lugares, te vas a preocupar. Cobran, por supuesto. Igual que Spotify. Lo cierto es que, estadísticamente, es poca la gente que es muy exigente para escuchar música en el mundo. No es su prioridad».

¿Cómo ocurrió esto?

Tras el descubrimiento de las flautas de Caral (instrumentos musicales de viento elaborados hace 5,000 años), me llaman un día por teléfono para preguntarme dónde podían mandarlas a estudiar en los Estados Unidos. Les respondí que para qué querían mandarlas allá, acá en la PUCP podíamos hacerlo. Yo contaba con los equipos. Concretamos todas las investigaciones acústicas. Incluso hicimos una publicación con ellos.

Los museos peruanos tienen muchos instrumentos musicales prehispánicos.

Así es.

¿Qué falta para seguir estudiándolos?

Fondos. Aquí en la Universidad existe uno de los pocos laboratorios bien equipados para hacerlo, pero siempre se necesitan recursos. Hay que decir también que acceder a los museos en el país es difícil por motivos burocráticos.

Tras el descubrimiento de las flautas de Caral (instrumentos musicales de viento elaborados hace 5,000 años), me llaman un día por teléfono para preguntarme dónde podían mandarlas a estudiar en Estados Unidos. Les respondí que para qué querían mandarlas allá, acá en la PUCP podíamos hacerlo. Yo contaba con los equipos. Concretamos todas las investigaciones acústicas».

Un valioso encuentro de expertos

Por estos días se encuentra atareado con la organización del XIV Congreso Iberoamericano de Acústica, ¿qué fines persigue esta edición?

El objetivo principal siempre se vincula al intercambio de conocimientos. Tendremos sesiones con ponencias enfocadas en diferentes áreas de la acústica. Y habrá también oportunidad para hacer networking, que es un punto muy valorado por los profesionales jóvenes. En mi época, no tenía ese nombre, pero también se hacía. Como académicos, resulta una oportunidad importante para generar vínculos con colegas y la coordinación de posibles proyectos.

¿Qué innovaciones se presentarán?

Aquellas se irán revelando conforme se realicen las ponencias, pero habrá exhibición de productos. Por ejemplo, la famosa marca de monitores Genelec va a traer un sistema de audífonos optimizados para grabación. ¿Qué quiere decir esto? Yo no me puedo llevar mis monitores de estudio si voy a viajar en un avión. Pero sí unos audífonos. Ellos han creado unos muy peculiares. Tras escanear la cabeza de quien los porta, se obtiene lo que se ha denominado la “función de transferencia”. Esa información, después, se incluye en la respuesta del audífono. Eso origina que tú con los audífonos puedas escuchar igualito a como si estuvieras con unos monitores de estudio. Todo eso se va a poder ver. Está por confirmarse, por otro lado, la instalación de un cuarto de audio inmersivo. Va a estar todo muy interesante.

En esta entrevista

Jorge Moreno Ruiz

Jorge Moreno Ruiz

Magíster en Física Aplicada por la PUCP y doctor por la Universidad Técnica de Berlín (TU-Berlín). Es jefe del Departamento Académico de Ciencias, cargo que también ocupó durante el periodo 2014-2017. Asimismo, se desempeñó como decano de Estudios Generales Ciencias del 2017 al 2019. Investigador y autor de más de 30 publicaciones en libros y […]

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