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Entrevista

"Existe la idea generalizada que las escuelas deben dedicarse a examinar el nivel y no a enseñar bien"

Existen diversos modelos de hacer docencia que se han interiorizado en las distintas instituciones educativas. La doctora Liliana Sanjurjo visitó la PUCP para realizar diversas capacitaciones y así ver cuáles son los problemas a los que se enfrenta actualmente la docencia y para enseñar sobre una nueva manera de formar docentes

  • Liliana Sanjurjo
  • Texto:
    Susana Navarro
  • Fotografía:
    Roberto Rojas

¿Cuáles son las malas prácticas que están instauradas en la docencia universitaria?

Se tiene la idea errónea de que cualquiera puede enseñar, solo necesitas saber bastante de una materia. Es curioso porque, por lo menos en mi país, para el único nivel que no se necesita ser titulado es para ser profesor del nivel universitario, es decir, hemos avanzado en todos los otros niveles, pero si bien en la universidad hay más conciencia y los docentes están haciendo más maestrías relacionadas a la educación, todavía está muy fuerte la idea de que para enseñar en una disciplina solo hace falta saber el contenido, pero las investigaciones muestran que, por supuesto, el contenido es absolutamente necesario ya que nadie puede enseñar algo que no sabe y que no sabe comprensivamente, pero esto no basta. La práctica docente es más compleja, hay que saber más cosas y sobre todo conocer los problemas de comprensión que genera ese contenido y saber cómo solucionarlos. El problema es que a veces el docente no tiene conciencia de eso, el docente universitario cree que, como su estudiante es adulto, el problema de comprensión es del estudiante y no suyo.

¿Cuál es el principal reto en la docencia universitaria?

En los primeros años de la universidad existe mucha deserción y tiene que ver con problemas que se arrastran de otros niveles que la universidad no logra solucionar. Otra cosa es aportar soluciones a los problemas de la sociedad. En general, se producen investigaciones y conocimiento, pero tienen bajo impacto para mejorar lo social. Por ejemplo, algunas áreas de investigación son de interés para la empresa privada, entonces estas suelen subvencionarlas. Estas investigaciones generalmente reditúan en la empresa y no en la sociedad, en cambio las investigaciones que tienen que ver con lo social o lo educativo, que no es de alto interés para la empresa privada, logran menos subvenciones, menos desarrollo y menos incidencia en mejorar lo social. Si mejoramos el sistema educativo a partir de los aportes de la investigación, seguro que reditúa en beneficio de todos, pero a veces, al gran capital no le interesa el beneficio de todos.

¿Qué es exactamente la enseñanza en competencias y por qué es partidaria de ese modelo?

Es un concepto bastante polémico porque viene del ámbito de la academia y tengo registro que uno de los primeros que habla de competencias lingüísticas es Chomsky, que precisamente es un autor progresista en sus ideas. Este concepto es potente y hay autores como Perrenoud que lo recuperan donde la competencia haría referencia a la capacidad de poder articular distintos aprendizajes que tienen que ver con lo conceptual, lo procedimental y lo actitudinal, en función de la resolución de situaciones concretas. Lo que pasa es que el neoliberalismo se lo ha apropiado e implantó esta modalidad de organizar los diseños curriculares a partir de competencias más que de contenidos, pero si recuperamos la idea original, el enfoque de las competencias no estaría mal, ayudaría a la docencia a darse cuenta que lo que enseñan no son solo contenidos, sino cómo usar esto en situaciones complejas, porque las instituciones educativas están formando para las competencias que el mercado necesita y no siempre estas son las que la sociedad necesita, entonces desde los sectores más progresistas se ha resistido muchísimo y a veces se confunde competencia con competitividad.

¿Cómo se aprende a ser docente?

Hay muchas líneas de investigación que se han abierto en los últimos años de cómo se aprende a ser docente, las nuevas teorías han ido dando aportes para modificar los diseños curriculares, pero no es lo único que importa y no es tan fácil. A veces las instituciones educativas responden a determinados modelos porque la sociedad se los reclama, como por ejemplo, “la escuela de excelencia”, que se rige por medio de estrictos exámenes de ingreso y no comprometido a enseñar a los que también tienen problemas para ingresar. Existe la idea generalizada de que las instituciones educativas deben dedicarse a examinar el nivel logrado y no a enseñar bien. A veces los docentes actúan porque no saben o no conocen otros fundamentos y recurren a los viejos modelos interiorizados o copian alguno de los colegas más experimentados, pero estos aprendizajes son muy asistemáticos y acríticos, logrando bajas incidencias en los alumnos.

Usted mencionó que la “buena enseñanza” tiene diversas dimensiones. ¿Cuáles son estas?

Ha habido toda una línea de investigación interesante sobre los docentes memorables que han incidido en muchas generaciones de estudiantes, que son reconocidos por sus propios colegas, etc. El foco no está en lo que se hace mal, sino en que aprendamos sobre lo que se hace bien, cómo hizo ese profesor para lograr esa marca que ha dejado por años en sus estudiantes. Shulman, que ha hecho mucha investigación al respecto, dice que la buena enseñanza tiene distintas dimensiones: una que tiene que ver con lo epistemológico, donde el un buen docente es aquel que conoce bien su disciplina, está actualizado, puede seleccionar los temas más potentes, no solo por lo interesante sino que generan nuevos aprendizajes, pero esto no basta. Hay otras dimensiones teóricas, el buen docente es el que sabe y sabe enseñar, es decir, sabe los problemas de comprensión, sabe de estrategias de enseñanzas y en una dimensión práctica, sabe construir propuestas didácticas que favorecen la comprensión por parte del estudiante. En la dimensión ética, es aquel docente que respeta a los estudiantes, los respeta como personas, se respeta a sí mismo, a su profesión y al contenido por lo que es digno de ser aprendido, uno de los autores también señala una dimensión socioafectiva, un buen docente es el que genera un buen clima en el aula, estas dimensiones nos pueden guiar para mirar y construir buenas prácticas.

El Perfil

Nombre: Liliana Sanjurjo

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