Pablo de Olavide, el ilustrado nacido en Lima cuyo legado inspiró a una universidad de Sevilla a llevar su nombre
En su reciente visita a la PUCP, el rector de la Universidad Pablo de Olavide, Francisco Oliva, recordó la figura del reformista nacido en el Perú durante el siglo XVIII, protagonista del periodo de la Ilustración española y símbolo del pensamiento libre universitario.
Texto:Eduardo Dávila Lynch
Fotos:Jorge Cerdán // Archivo
24.04.2026
La figura de Pablo de Olavide sigue proyectando su influencia casi tres siglos después de su paso por este mundo. Nacido en Lima en 1725, en pleno Virreinato del Perú, este jurista y administrador se convertiría en uno de los reformistas más importantes del mundo hispánico durante el movimiento intelectual y cultural de la Ilustración.
Formado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (en ese entonces, la Real y Pontificia Universidad de San Marcos), Olavide desarrolló una carrera en el Perú que luego lo llevaría a España, donde participó activamente en proyectos de modernización del Estado, reformas educativas y experimentos sociales. Su pensamiento y acción lo situaron, por ello, entre las figuras más relevantes del reformismo ilustrado español.
Nacido en Lima en 1725, en pleno Virreinato del Perú, este jurista y administrador se convertiría en uno de los reformistas más importantes del mundo hispánico durante el movimiento cultural e intelectual de la Ilustración.
Hoy su legado se mantiene vivo en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, institución que lleva su nombre. Durante una reciente visita a la PUCP, el rector de dicha institución, Francisco Oliva, reflexionó sobre la figura del limeño y su significado para el claustro académico contemporáneo. Según puntualizó, la historia de Olavide revela una trayectoria excepcional que conecta América y Europa a través de las ideas de la Ilustración: “Fue un peruano universal. Su figura representa ese espíritu reformista propio del siglo XVIII que buscaba transformar las instituciones para mejorar la sociedad”, comentó.
Manos a la obra
A decir de Oliva, más que un pensador abstracto, Olavide fue un reformador que llevó los ideales a la práctica. “Participó en reformas administrativas, en proyectos de reforma agraria, y también en cambios en el ámbito educativo y urbano. Olavide fue, ante todo, un reformista pragmático, alguien que creía que las ideas debían traducirse en transformaciones reales”.
Uno de los ejemplos más conocidos de su actividad reformista fue el proyecto de colonización de Sierra Morena, en Andalucía. Allí impulsó un experimento social destinado a repoblar territorios y fomentar el desarrollo económico mediante la llegada de colonos centroeuropeos.
Olavide participó en reformas administrativas, en proyectos de reforma agraria, y también en cambios en el ámbito educativo y urbano. Fue, ante todo, un reformista pragmático, alguien que creía que las ideas debían traducirse en transformaciones reales».
Pero su visión innovadora también se expresó en el ámbito urbano. “En Sevilla, por ejemplo, impulsó proyectos de modernización de la ciudad”, detalló Oliva. “Se interesó por cuestiones que hoy consideraríamos de planificación urbana: sistemas de alcantarillado, organización del espacio urbano y mejoras en la vida cotidiana de la población”.
Una mente brillante
Dentro del panorama intelectual del siglo XVIII, Olavide ocupa un lugar destacado. Según el rector Francisco Oliva, la figura del peruano suele mencionarse junto a algunos de los nombres más importantes de la Ilustración en España. “Forma parte del núcleo de grandes figuras como la de Campomanes o Jovellanos. Todos ellos compartían la convicción de que era necesario reformar las instituciones para impulsar el progreso”, indicó.
Un reformista de la academia
En ese contexto, Olavide también promovió cambios significativos en el ámbito universitario. “Uno de los aspectos más interesantes de su legado es su intervención en la reforma de la universidad sevillana. Introdujo métodos pedagógicos modernos y buscó renovar los estudios incorporando disciplinas científicas que en ese momento eran fundamentales para el progreso”, esgrimió.
Y agregó: “Asimismo, impulsó la presencia de materias como Física y Matemáticas en la universidad. También trató de reducir la influencia directa de las órdenes religiosas en la enseñanza, con la intención de promover una formación más abierta al pensamiento ilustrado”. Estas reformas reflejaban una convicción central del movimiento ilustrado: la universidad debía ser un espacio para el pensamiento crítico y el desarrollo del conocimiento.
Uno de los aspectos más interesantes de su legado es su intervención en la reforma de la universidad sevillana. Introdujo métodos pedagógicos modernos y buscó renovar los estudios incorporando disciplinas científicas que en ese momento eran fundamentales para el progreso”.
Por eso, para la institución que hoy lleva su nombre, la figura de Olavide sigue teniendo una dimensión simbólica. “Para nosotros, representa el compromiso con el pensamiento libre, con la autonomía universitaria y con una educación orientada al progreso social”, añadió Oliva.
Inquisición y exilio
El impulso reformista de Olavide también generó resistencias en una época marcada por fuertes tensiones ideológicas. Sus ideas y proyectos despertaron suspicacias en sectores conservadores, lo que finalmente derivó en un proceso inquisitorial en su contra. “Él fue procesado por la Inquisición debido a sus ideas reformistas y a su cercanía con el pensamiento ilustrado europeo”, señaló Oliva. “Ese proceso reflejaba las tensiones que existían en la España del siglo XVIII entre las corrientes reformistas y las estructuras tradicionales”.
Tras el proceso inquisitorial, Olavide abandonó España y pasó un tiempo en Francia, en un periodo que coincidió con el estallido de la Revolución Francesa. “Su vida refleja muy bien las contradicciones de la época”, señala el rector. “Por un lado, un impulso reformista que buscaba modernizar la sociedad; por otro, las resistencias de las instituciones tradicionales frente a esos cambios”.
Un legado que conecta Perú y España
Para la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, el nombre de este ilustrado nacido en Lima representa mucho más que una referencia histórica: simboliza una tradición universitaria basada en la libertad intelectual y el compromiso con la transformación social.
La Universidad Pablo de Olavide (UPO) se fundó en Sevilla, España, en 1997. Es una institución pública que congrega a todas sus facutades en un solo campus.
Recordar a Olavide significa recordar el papel que las universidades deben desempeñar en la sociedad. Las universidades deben ser espacios de pensamiento libre, de innovación y de reflexión crítica frente a los desafíos de cada época”.
Oliva considera que esa herencia mantiene plena vigencia en el contexto universitario actual. “Recordar a Olavide significa recordar el papel que las universidades deben desempeñar en la sociedad”, afirma. “Las universidades deben ser espacios de pensamiento libre, de innovación y de reflexión crítica frente a los desafíos de cada época”.
Desde Lima hasta Sevilla, la trayectoria de Pablo de Olavide muestra cómo las ideas pueden atravesar fronteras y siglos. Su vida, marcada por reformas, conflictos y proyectos de modernización, encarna el espíritu de una época en la que la razón y el conocimiento aspiraban a cambiar el mundo.
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