Cuando se piensa en innovación, no es usual imaginar una combinación entre la audacia y la precisión de la ingeniería con el impacto directo en la salud humana de la medicina. Jenifer Kalafatovich, egresada de la carrera de Ingeniería Mecatrónica PUCP, lo hizo posible. Ella une inteligencia artificial (IA), ingeniería y medicina para explorar el desarrollo cerebral desde etapas prenatales. Su investigación busca prevenir trastornos futuros y formar a nuevos talentos, mostrando cómo la ciencia puede impactar vidas de manera tangible.
De la PUCP al mundo: un camino de exploración multidisciplinaria
Jenifer ingresó a la Universidad en 2010 y pronto se interesó en cómo la ingeniería podía trascender los límites tradicionales de los campos profesionales que hay en el país. Durante un intercambio estudiantil en Japón, descubrió que las ciencias exactas podían desarrollarse de manera novedosa, y no es hasta su vuelta al Perú que consigue trabajar en el Laboratorio de Bioingeniería PUCP. Aquí es donde nace esa curiosidad por descubrir cómo es que se interpretan las ondas que utiliza nuestro cerebro, las cuales se conciben como señales y terminan en acciones.
Su tesis en la PUCP reflejó este enfoque multidisciplinario, aplicando la ingeniería a la rehabilitación médica. Allí aprendió a medir y analizar señales del cuerpo, con especial atención a las señales cerebrales, que considera “ruidosas” y difíciles de interpretar. Este descubrimiento despertó su curiosidad por los modelos matemáticos y la IA, herramientas que le permitirían comprender estas señales y, eventualmente, predecir patrones de desarrollo y posibles trastornos.
Tras finalizar su maestría de Brain Cognitive Engineering en Korea University de Corea del Sur, Jenifer emprendió su doctorado en Inteligencia Artificial en el mismo país, integrando conocimientos sobre señales cerebrales, patrones y datos complejos. Esta semana defendió oficialmente su doctorado con éxito, un hito que marca el cierre de esta etapa académica y el camino a nuevas oportunidades de investigación internacional, ahora en Alemania.
Su trayectoria profesional y académica la ha llevado de Lima a Japón, Corea del Sur y, próximamente, a tierras alemanas; siempre con un objetivo claro: entender cómo es que el cerebro humano funciona y gestiona las señales enviadas para realizar desde movimientos simples, hasta razonamientos complejos aplicados al estudio.
Posdoctorado en Alemania: explorando el cerebro desde antes del nacimiento
Jenifer consiguió el Research Fellowship para Postdocs de la Fundación Alexander von Humboldt de Alemania, uno de los programas de investigación más prestigiosos del mundo. Este reconocimiento le permitirá continuar su labor en neurociencia e IA, consolidando su trayectoria internacional y proyectando la excelencia académica de la PUCP más allá de nuestro continente.
«Espero avanzar con mis proyectos, explorar nuevas líneas de investigación y evaluar la posibilidad de dar continuidad a este trabajo o generar nuevas oportunidades. Mi estadía en Alemania es inicialmente por dos años y su continuidad dependerá de las evaluaciones y los resultados obtenidos», explica.
Su proyecto es ambicioso: trabajar con datos pre y posnatales para predecir el desarrollo cerebral de los infantes y anticipar posibles riesgos de enfermedades o trastornos. A diferencia de muchos estudios que utilizan datos estáticos, Jenifer y su equipo trabajarán con un estudio longitudinal, observando el mismo sujeto en diferentes etapas, desde el útero hasta el nacimiento y más allá.
Además, parte del proyecto permitirá generar datos propios, diseñando y aplicando pruebas que se ajusten directamente a su desarrollo de investigación. Esto no solo potencia la innovación, sino que también garantiza que los hallazgos sean aplicables de manera mucho más directa en la medicina preventiva, posicionando a Jenifer como una investigadora pionera en la triangulación entre IA, ingeniería y medicina.
Al inicio comenzó con cómo funciona el cerebro y mi interés surgió por un familiar muy cercano que padecía demencia senil. Desde ahí siempre me interesó ver si hay una manera de evitarlo o contrarrestarlo».
Inspiración para la juventud
Jenifer no es solo una investigadora destacada, sino que también valora profundamente la docencia y la mentoría. Durante la Semana de Ingeniería de la PUCP impartió un curso en inglés, donde se sorprendió gratamente por la participación activa y el entusiasmo de los estudiantes. “La docencia me gusta porque es una forma de retribuir lo que he aprendido y de motivar a los jóvenes a explorar y emprender”, afirma. “Es algo que siempre me han consultado y propuesto”, agrega.
Jenifer considera que la faceta de la enseñanza es esencial para el crecimiento de la ciencia y la ingeniería. Su enfoque combina rigor académico y empatía, buscando guiar a sus estudiantes con la misma pasión que la motivó a explorar nuevos horizontes.
Aprendiendo a vivir fuera del país
Asimismo, vivir tantos años fuera del Perú, primero en Japón, luego en Corea y próximamente en Alemania, ha implicado grandes desafíos emocionales y personales para Jenifer. Ella misma destaca la importancia de la inteligencia emocional, con el fin de gestionar bien las emociones y el sentir de una persona alejada de su tierra natal. Actividades como el ciclismo, la cocina y el hiking le permiten llevar un mejor estilo de vida, además de sobrellevar la distancia con su familia, a la cual es muy cercana, y poder adaptarse a diferentes contextos culturales.
“Estar fuera requiere estar abierto a conocer personas, participar en actividades y desarrollar resiliencia emocional. La soledad puede aparecer, pero tener hobbies y rutinas ayuda a sobrellevarla”, comenta. Este enfoque demuestra que su éxito académico no está separado de su bienestar personal, sino que ambos se complementan.
Jenifer también asegura que aprender a adaptarse, aceptar los momentos de frustración y disfrutar de pequeños logros diarios es clave para mantener el bienestar. “A veces, lo más importante no es solo avanzar en la investigación, sino saber cuándo desconectarte y cuidar tu salud emocional”, dice.
El impacto de Jenifer trasciende la investigación: su enfoque demuestra que la ciencia no solo se construye en laboratorios, sino también a través de la curiosidad, la disciplina y la capacidad de unir distintas perspectivas. “Al inicio comenzó con cómo funciona el cerebro y mi interés surgió por un familiar muy cercano que padecía demencia senil. Desde ahí siempre me interesó ver si hay una manera de evitarla o contrarrestarla”, recuerda. Este impulso personal se refleja en cada proyecto, donde la tecnología se convierte en una herramienta para mejorar la vida de los demás.


Deja un comentario