Más allá de la ilegalidad está la indignidad

ley de amnistía

Por Salomón Lerner Febres

Rector emérito de la PUCP, presidente de IDEHPUCP y expresidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación

Más allá de la ilegalidad está la indignidad

15.08.2025

No era esperable que la presidenta de la República observara la ley dada por el Congreso para garantizar la impunidad a policías, militares y paramilitares ante las violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1980 y 2000. Su ejecutoria como jefa de Estado no permite esperar de ella gestos democráticos, humanitarios o simplemente respetuosos del Estado de derecho.

Pero si la promulgación se daba por segura, no era previsible, en cambio, que el gobierno hiciera de ella una fiesta autoritaria, una suerte de homenaje a viejos responsables de graves crímenes, a los que la presidenta saludó con especial deferencia. Al hacerlo, la jefa de Estado ha convertido este nuevo atropello del Estado de derecho en una explícita condonación del crimen, en una ceremonia de burla y escarnio a la memoria y los derechos de miles de peruanas y peruanos víctimas de ejecuciones extrajudiciales, masacres, torturas, desapariciones, violaciones sexuales, y, por último, en un gesto de radical indignidad que mancha para siempre a su persona y a su gestión, y que deshonra al Estado peruano.

El Congreso y el gobierno han impuesto una medida de amnistía general, indiscriminada e incondicionada que equipara al Perú de hoy con las brutales dictaduras latinoamericanas de hace casi medio siglo.

Los argumentos jurídicos que despojan de toda validez a esta ley de impunidad dada por el Congreso son conocidos. En el Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la PUCP (IDEHPUCP), hemos resaltado su insalvable contradicción con normas de derecho internacional de los derechos humanos y derecho internacional humanitario, que constituyen obligaciones para el Estado de acuerdo con la propia Constitución (lo cual reduce a un sofisma grotesco el argumento según el cual las observaciones u órdenes de instancias internacionales vulneran la soberanía nacional). Tiene valor emblemático, por lo demás, que la pieza de jurisprudencia interamericana que proscribe amnistías, indultos y otras formas de impunidad en casos de violación de derechos humanos sea, precisamente, la referida a un caso que involucra al Estado peruano: el caso Barrios Altos (el mismo caso por el que fue condenado a 25 años de prisión el exmilitar Rivero Laso, con quien Boluarte intercambiaba felicitaciones en esa vergonzosa ceremonia). En contra de esa jurisprudencia y de nuestras obligaciones internacionales, el Congreso y el gobierno han impuesto una medida de amnistía general, indiscriminada e incondicionada que, como también hemos señalado desde IDEHPUCP, equipara al Perú de hoy con las brutales dictaduras latinoamericanas de hace casi medio siglo.

Frente a este atropello a las víctimas, se abre la necesidad de recurrir a las instancias judiciales nacionales e internacionales. Queda también en manos de un puñado de jueces y juezas la posibilidad –más bien, el deber— de inaplicar esta ley.

Se ha pretendido sustentar este atropello alegando una presunta defensa del debido proceso de los acusados. La duración de los juicios durante décadas significaría, según este argumento, una violación del principio del plazo razonable para ser procesado judicialmente. Pero lo que no se dice es que la duración de esos juicios es resultado de una estrategia de dilación indefinida por parte de la defensa de los acusados, y que es producto, también, de la cerrada negativa del Estado a franquear el acceso a la información necesaria para el Ministerio Público y el Poder Judicial. En rigor, cualquier observador de estos dilatados procesos que tuviera algún espíritu humanitario tendría que decir que ellos significan, precisamente, una denegación del derecho a la justicia a las víctimas que ya dura décadas

El abrazo del gobierno con los perpetradores de ayer parece expresar una ansiosa expectativa de impunidad para los perpetradores de hoy.

No son muchos los caminos que le van quedando a la sociedad peruana para la defensa del Estado de derecho y la democracia. Hoy, frente a este atropello a las víctimas, se abre la necesidad de recurrir a las instancias judiciales nacionales e internacionales. Queda también, en manos de un puñado de jueces y juezas honestos y valientes, la posibilidad –más bien, el deber— de inaplicar esta ley, como lo han hecho frente a otras leyes igualmente inconstitucionales y contrarias al derecho internacional.

Resta también, como un deber cívico y moral, reafirmar la solidaridad hacia las víctimas del conflicto armado interno, así como también hacia las víctimas de la brutal acción de este gobierno durante los años 2022 y 2023. De hecho, hay que percibir en este último acto de indignidad un gesto literalmente ominoso: el abrazo del gobierno con los perpetradores de ayer parece expresar una ansiosa expectativa de impunidad para los perpetradores de hoy.

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Salomón Lerner Febres

Salomón Lerner Febres

Rector emérito de la PUCP, presidente de IDEHPUCP y expresidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación

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14 respuestas
  1. Avatar de Denisse Raquel Munayco
    Denisse Raquel Munayco

    Lo precisado por el Dr. Salomón Lerner, rector emérito PUCP, ex presidente de la Comisión de la Verdad con la Ley N°32419, nos hace concienciar acerca de lo que el autor Joan Guimaray, ha precisado en su ensayo El Ciudadano: Conceptos básicos (…), y es la falta de ciudadanía como cualidad reflejado hoy por hoy, en los actos políticos descritos como los de la presidente, consumados en impunidad para las violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad acaecidos en el Perú entre los años 1980 y 2000. Y para quienes litigamos como académicas e investigadores es profundamente doloroso. En consecuencia, para los operadores de justicia la fórmula en acción estará en la aplicación del PRINCIPIO DE CONVENCIONALIDAD, exigiendo su cumplimiento conforme a la CUARTA DFT de la Constitución Política del Perú. No decaigamos, imploro a todos: ánimo y a seguir adelante, como nuestro lema: Ex lucet in tenebris lucet, que debemos de albergar como himno de fe y esperanza en medio de esta adversidad, como la define nuestro rector (e).
    Felicitaciones por este inmenso y esfuerzo a él y a PUNTO.EDU. Denisse Raquel munayco.dr@pucp.edu.pe ABOGADA. Graduada en la PUCP.

  2. Avatar de Fernando Carvallo
    Fernando Carvallo

    Es inspirador leer la toma de posición del Dr Salomón Lerner. Mirada de filósofo, integridad de ciudadano solidario con todas las víctimas.

  3. Avatar de Carla Irene Astoquilca Zegarra
    Carla Irene Astoquilca Zegarra

    Es una falta de respeto a las victimas, a la población, a los familiares, a los investigadores, a los historiadores , en fin a toda una masa que anhelo siempre un minimo de justicia.

  4. Avatar de Horacio Nuñez
    Horacio Nuñez

    Gracias Salomón por tu artículo y pronunciamiento ético y responsable, la academia no puede mantenerse al margen de estos lamentables hechos gubernamentales que trascienden la incapacidad e indolencia y transgreden nuestros derechos.

  5. Avatar de Luz Araujo Roman
    Luz Araujo Roman

    Este gobierno infame,se ríe de los Derechos Humanos.
    Se tiene que recurrir CIDH.
    no más impunidad.
    Felicitaciones Sr.LERNER.

  6. Avatar de Teresa Castañeda
    Teresa Castañeda

    Impunidad total y «retando» al pueblo peruano.. a las víctimas del genocidio!! Ya no tienen ni una pizca de vergüenza!! Y qué hacemos como peruan@s??

  7. Avatar de Luis de la Jara
    Luis de la Jara

    Suscribo en su totalidad el articulo de Alan Burns:
    Hipocresía e indiferencia
    La reciente promulgación de la Ley N.º 32419, publicada el 14 de agosto del
    presente, que en su artículo primero concede amnistía a los miembros de las
    Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional del Perú, y a los que hayan sido
    integrantes de los Comités de Autodefensa que se encuentren denunciados,
    investigados o procesados por hechos delictivos derivados u originados con
    ocasión de su participación en la lucha contra el terrorismo entre los años 1980 y
    2000, ha desatado una oleada de indignación entre diversas organizaciones de
    derechos humanos. Estas exigen explicaciones, no por las víctimas del terrorismo,
    sino por los terroristas muertos o desaparecidos durante los años más oscuros de
    nuestra historia reciente, como si el Estado, al defender la vida y la seguridad de
    millones de peruanos, debiera rendir cuentas por haber enfrentado a quienes
    sembraron el horror.
    Ante esta reacción, resulta imperativo refrescar la memoria colectiva de quienes
    vivimos aquellos años, y transmitir con honestidad a las nuevas generaciones la
    verdadera dimensión de lo que significó enfrentar el terrorismo. Durante ese
    periodo incierto, los grupos subversivos —Sendero Luminoso y el MRTA—
    ejecutaban asesinatos selectivos, emboscadas a miembros de las Fuerzas
    Armadas y de la Policía Nacional, y eliminaban sin piedad a cualquier ciudadano
    que se negara a acatar sus órdenes. En su avance del campo a la ciudad, reclutaban
    jóvenes mediante el terror, muchos de los cuales morían en enfrentamientos por
    falta de entrenamiento, y luego eran presentados como víctimas del Estado,
    distorsionando la verdad.
    ¿Cómo podían las fuerzas del orden distinguir entre un terrorista y un joven inocente
    arrastrado por el miedo a una muerte segura? La perversidad de estos grupos
    criminales, amplificada por ONG´s y ciertos medios de comunicación afines, logró
    instalar la narrativa de que los militares y policías asesinaron inocentes con el
    beneplácito de las autoridades, cuando en muchos casos se trató de
    enfrentamientos inevitables en un contexto de enfrentamiento contraterrorista o
    contrasubversivo.
    Con el paso del tiempo, la imposibilidad de individualizar responsabilidades en
    muchas muertes de civiles inocentes convirtió los procesos judiciales contra
    militares y policías en interminables calvarios, con consecuencias devastadoras
    para ellos y sus familias. ¿Quiénes, entonces, cargan con la mayor responsabilidad
    por esas muertes? No cabe duda: los miserables delincuentes terroristas de
    Sendero Luminoso y el MRTA.
    Es justo que los familiares de las víctimas —muchas de ellas inocentes— puedan
    encontrar los restos de sus seres queridos y brindarles una sepultura digna. Pero no
    podemos reducir ese dolor a una compensación económica, como si la vida
    humana tuviera precio. Lamentablemente, algunas organizaciones no
    gubernamentales han convertido este sufrimiento en una fuente de lucro,
    exacerbando los reclamos y gestionándolos con fines ajenos al verdadero sentido
    de justicia.
    Y entonces surge una pregunta inevitable: ¿qué exigieron esas mismas
    organizaciones por las esposas, hijos, padres y familiares de Carlos Ponce Canessa
    (SL, 05/05/86), Gerónimo Caeerata Marazzi (SL, 14/10/86), Juan Carlos Vega Llona
    (SL, 06/12/88), Enrique López Albújar Trint (MRTA, 09/01/90); asesinados con
    alevosía? ¿Qué dijeron por Juan Alfonso Valer Sandoval y Raúl Gustavo Jiménez
    Chávez, muertos en combate durante el rescate de la embajada japonesa (MRTA,
    22/04/97)? ¿Y por los siete Húsares de Junín muertos y los 16 heridos y mutilados
    (SL, 03/06/89)? ¿Por los 19 muertos en Tintaypunco, Huancavelica (SL,
    10/10/2008)? ¿Por los 13 militares emboscados en Sanabamba, VRAE, Ayacucho
    (SL, 09/04/2009)? ¿Por los 12 muertos —incluidos dos civiles— en Matichaca, Junín
    (SL, 09/04/2016)?
    ¿Dónde estuvo la indignación cuando se liberó a Maritza Garrido Lecca (SL,
    11/09/2017), Martha Huatay (SL, 16/10/2017), Peter Cárdenas Schulte (MRTA,
    22/09/2015), Jaime Castillo Petruzzi (MRTA, 14/10/2016), Víctor Zavala Cataño (SL,
    21/06/2016), Zenón Vargas Cárdenas (SL, 15/09/2015), Braulio Guille (SL,
    19/11/2016), Bartolomé Chipana Tocno (SL, 14/10/2016), Alfonso Rojas Fernández
    (SL, 2015), Erdman Cierto Rojas (SL, 2015), Nancy Gilvonio Conde (MRTA,
    24/09/2010), Lori Berenson (MRTA, 02/12/2015), Osmán Morote Barrionuevo (SL,
    17/04/2018), Margot Liendo Gil (SL, 17/04/2018)?
    La memoria no puede ser selectiva. La justicia, menos aún.
    Alan Burns
    17 de agosto 2025

  8. Avatar de Javier De Las Casas
    Javier De Las Casas

    La ley está bien dada, es hora que pare esta persecución política a los que se sacrificaron por todos los Peruanos. No dudo que estos señores de escritorio no tienen un familiar afectado por el terrorismo y tampoco sacrificarían nada por el Perú.

  9. Avatar de Jose Baella
    Jose Baella

    Una posición ideológica y crítica a gobierno de turno, que no habla de la persecución política de ongs ideoogizfas que han perseguido y persiguen a miembros de las FFAA, Policías y CAD.

  10. Avatar de Luis Alfaro
    Luis Alfaro

    Porque no reclamó cuando Velasco indultó a Hugo Blanco y Héctor Béjar, el primero por asesinar a 3 policías y el segundo por asesinar a 3 hacendados

  11. Avatar de German Perez
    German Perez

    Es increíble que no exista Justicia para quienes han defendido la democracia en nuestro país, hubieron excesos? Si, tenían que ser juzgados? Si, pero lamentablemente No existió justicia justa, el aparato judicial fue “tomado” por ONG’s que los “compraban” con viajes, becas de estudios, visitas, cursos, seminarios, etc. Como no van a ser “ganados” por el caviarismo? Y muchos fueron sentenciados sin tener las pruebas suficientes, además se compraron “testigos” y se “fabricaron” pruebas (existen casos así) mientras que a los terroristas se les volvió a juzgar (pese a tener sentencia firme) y les rebajaron las penas, la gran mayoría de terroristas ya no están en la cárcel mientras militares y policías siguen purgando penas.

  12. Avatar de Crecia Altuna
    Crecia Altuna

    Los únicos que piensan que los militares y policías que murieron en manos de terrirustas y que pacificaron este país son aquellos que son parte de ese pensamiento terrorista, y por tanto no representan el sentir de la gente. Ideológicamente están tan sesgados que defiendes terroristas y condenas a la gente que lucho por el país. Terrible!!

  13. Avatar de Adrian Gonzalez Polar
    Adrian Gonzalez Polar

    Realmente uno descubre en este tipo de personas que no es un problema de estulticia (aunque muchos son estultos funcionales), sino que realmente en el Perú ha calado el virus de la maldad, del resentimiento y la envidia.
    Ese es el credo de la ideología socialista enfermiza que ha infectado una universidad que ya de católica tiene poco más que el nombre. Una pena.

  14. Avatar de Augusto Patron
    Augusto Patron

    Estimado Dr. respeto su posición pero no la comparto, permitime disentir con ud respecto a que en las épocas con la violencia que ud investigo en la CVR, nos indique que lo que hubo fue un conflicto armado interno, lo cual revela una supina inexperiencia de lo que son conflictos y actos terroristas, he ahi donde se evidencia el sesgo político, los excesos se juzgan, esta definición de lo que sucedió en aquellas épocas de los 80, debe ser establecido con claridad fue «terrorismo» no emplee términos que reivindican a estos insanos que lo único que buscaron fue terror, reconocemos los que tenemos el altísimo honor de vestir el uniforme que la Patria nos da para defender a su pueblo, que hubo excesos absolutamente focalizados, pero le aseguro lo que no hubo fue un conflicto armado, ni cobardes que se escudan en niños, madres embarazadas, ancianos, estos hombres y mujeres que lucharon son más de lo que nuestra gloriosa universidad a podido dar a nuestro Perú, ellos dieron su vida porque todos nosotros estemos viendo en paz.

    Saludos cordiales
    MAG Augusto Patrón

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