El problema es complejo. Se trata de un tema cultural y no es fácil erradicarlo de la noche a la mañana. Creo que es, principalmente, un tema de educación: en la medida que se vea el éxito de la gestión de mujeres en puestos importantes de la política, se va a generar mayor credibilidad. Sin embargo, otro tema que es importante rescatar es que una mayor participación femenina no necesariamente significa una mayor representación de los intereses de las mujeres. Siempre hay esta visión positiva de que las mujeres van a defender mejor los derechos de las mujeres, pero eso no se ha visto reflejado en nuestro congreso. Las mujeres del congreso no han tenido una posición clara sobre temas como, por ejemplo, el aborto terapéutico o la píldora del día siguiente. Es un tema de educación, pero también de visibilidad.
Sobre la campaña presidencial, tenemos el caso de Keiko Fujimori. Ella hace mucha incidencia en el tema de la mujer como madre luchadora, trabajadora, multitasking, que no va a renunciar a su familia y que está dispuesta a comprometerse por el país. En el caso de las mujeres candidatas al parlamento, llama mi atención la ausencia de las congresistas que están postulando a la reelección, mujeres de trayectoria como Luisa María Cuculiza, Luz Salgado, Martha Chávez y Mercedes Cabanillas. Mayor presencia tienen, por ejemplo, las deportistas. Los candidatos las ponen en sus listas porque saben que son personas de mayor exposición mediática; saben que si las invitan a un programa de televisión, van a tener rating y eso va a jalar.
¿Consideras que las mujeres son realmente menos corruptas que los hombres?
Las mujeres, como los hombres, son seres humanos con características negativas y positivas. Definitivamente, no podría afirmar que las mujeres son menos corruptas que los hombres.
Entrevista: Julissa De Jesús

Deja un comentario