Opinión

Semana forestal nacional: desafíos del sector forestal al 2030

Mag. Fernando León Morales

Mag. Fernando León Morales

Docente de la Maestría en Biocomercio y Desarrollo Sostenible

*El autor ha elaborado publicaciones en los temas de ecosistemas, biodiversidad, servicios ecosistémicos, áreas naturales protegidas, economía y financiamiento ambiental. Es profesor de la Maestría en Biocomercio y Desarrollo Sostenible PUCP. Tiene estudios de Doctorado en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), en España, una Maestría en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) en Costa Rica y es ingeniero forestal por la Universidad Nacional Agraria La Molina (Unalm), en Lima, Perú. 

El contexto actual demanda que todos concentremos nuestros esfuerzos en apoyar las medidas orientadas a atender la emergencia sanitaria y reactivar la economía, pero el trabajo necesario para lograr este difícil balance no debe invisibilizar otros importantes desafíos que debemos superar en los próximos diez años y en adelante.

El gran desafío de este siglo es, sin duda, la crisis climática, que se materializa como un riesgo para la economía y la sociedad. Por ello, el Informe Global de Riesgos 2020 del Foro Económico Mundial considera al cambio climático como uno de los cinco principales riesgos globales. No obstante, enfrentar la crisis climática mientras se impulsa el crecimiento de nuestra economía tiene que ver con un sector cuyo aporte al país es poco conocido y cuyo potencial espera los incentivos adecuados para su despegue.

Los ecosistemas forestales que cubren el 60% del territorio nacional suministran servicios ecosistémicos que tienen un estrecho vínculo con importantes actividades económicas, como la agricultura, la generación de energía hidroeléctrica, el turismo de naturaleza y con los medios de vida de pueblos indígenas originarios en la Amazonía».

Desde hace 30 años escuchamos que el valor de las exportaciones forestales alcanza apenas el 1% del PBI y, aunque es cierto, el aporte del sector forestal a la economía va más allá de los ingresos generados por la poca madera que exportamos. En ese sentido, cabe señalar que los ecosistemas forestales que cubren el 60% del territorio nacional suministran servicios ecosistémicos que tienen un estrecho vínculo con importantes actividades económicas, como la agricultura, la generación de energía hidroeléctrica, el turismo de naturaleza y con los medios de vida de pueblos indígenas originarios en la Amazonía.

Asimismo, el sector forestal tiene el potencial para contribuir también de manera más directa a la economía mediante la implementación de una industria moderna y competitiva, como lo ha hecho Chile, donde se exportan más de US$ 5,000 millones en productos forestales anualmente, solo con 2.4 millones de hectáreas de plantaciones forestales.

En el Perú, tenemos 10.5 millones de hectáreas de tierras disponibles para este fin que se pueden poner en valor mediante la implementación de un programa público de incentivos que cofinancie la inversión inicial del sector privado, estimule un modelo de negocio de valor compartido con las comunidades y establezca un fondo de garantía para la inversión privada en tierras comunales con aptitud forestal en los Andes. Este programa podría impulsar la instalación de 2.5 millones de hectáreas de plantaciones forestales al 2030, así crearía más de 1.2 millones de empleos verdes y sumaría más de US$ 4,000 millones en exportaciones diez años después.

El sector forestal tiene el potencial para contribuir también de manera más directa a la economía mediante la implementación de una industria moderna y competitiva, como lo ha hecho Chile, donde se exportan más de US$ 5,000 millones en productos forestales anualmente, solo con 2.4 millones de hectáreas de plantaciones forestales».

No obstante, la forestación y la reforestación pueden contribuir también de manera efectiva en la recuperación de ecosistemas degradados, al mismo tiempo que reducen la vulnerabilidad de la infraestructura y de la población frente a eventos extremos, aumentan el stock de carbono para la mitigación del cambio climático, a la vez que generan empleo temporal en las comunidades rurales más pobres, al respecto se conoce que reforestar una hectárea puede generar 50 empleos temporales.

De otro lado, la riqueza del bosque amazónico ofrece la posibilidad de incrementar las exportaciones en el segmento de las maderas de alto valor comercial, que hoy apenas alcanzan los US$ 124 millones anuales. Para lograrlo, se debería lanzar pronto una segunda generación de concesiones forestales, con un modelo renovado que integre los servicios ecosistémicos al tradicional enfoque solo maderable, establezca mejores estándares para la selección de los concesionarios, estimule la participación de la inversión privada nacional e internacional y la implementación de nuevas tecnologías, como el blockchain, para asegurar la trazabilidad y legalidad de la madera en toda la cadena de suministro.

La forestación y la reforestación pueden contribuir también de manera efectiva en la recuperación de ecosistemas degradados, al mismo tiempo que reducen la vulnerabilidad de la infraestructura y de la población frente a eventos extremos, a la vez que generan empleo temporal en las comunidades rurales más pobres».

Asimismo, los ecosistemas forestales del Perú tienen un potencial enorme para desarrollar nuevos productos con aplicaciones en diferentes industrias, a partir de los bionegocios. En este sentido, el Estado debería facilitar y promover la participación del sector privado para ampliar y escalar experiencias exitosas, como la de Aje Group, empresa peruana que ha diversificado su línea de productos mediante el lanzamiento de dos nuevas bebidas a base de dos frutos amazónicos, el aguaje y el camu camu.

El sector forestal puede contribuir con la recuperación económica, la generación de nuevos empleos y la lucha contra el cambio climático.

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