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¿Somos ciudadanos o consumidores?

Esa es la pregunta que la reconocida psicóloga chilena Marianela Denegri contestó durante su visita a nuestra Universidad. Ella hizo énfasis en entender cómo tomamos la decisión de compra y la importancia de la alfabetización económica y financiera en los países latinoamericanos.

Autor: Oscar García | Fotos: Tatiana Gamarra

Tradicionalmente, en América Latina la identidad se construía en base a la familia, el barrio y la escuela, y los principios que estos ámbitos transmitían. “En cambio, ahora el gran referente es el consumo y, por lo tanto, los valores recibidos son aquellos que se brindan a través de los medios de comunicación”, sostiene la Dra. Marianela Denegri, reconocida psicóloga chilena que visitó la PUCP para brindar las conferencias “¿Consumidores o ciudadanos?” y “Psicoeconomía de la conducta”, organizadas por la Maestría en Cognición, Aprendizaje y Desarrollo.

Para ella, las personas valen, en la actualidad,  de acuerdo a lo que tienen, no según lo que son. Lo que les define es su casa, su auto, su ropa. Ese cambio en la construcción de la identidad está ligado al impacto que el pensamiento neoliberal ha tenido a nivel económico y cultural en nuestras sociedades. “En Latinoamérica, ese modelo está muy centrado en el consumo como gran articulador de la dinámica económica y, por ello, pasa a ser transversal a todas las esferas de la vida”, dice Denegri, profesora titular del Departamento de Psicología de la Universidad de La Frontera (Chile). Según ella, si habría que poner una fecha de inicio a este fenómeno, esta sería los primeros años de la década de los noventa.

El impulso de comprar

¿De qué manera tomamos la decisión de efectuar una compra? ¿Cuáles son aquellos mecanismos cognitivos, afectivos y actitudinales subyacentes? Para Denegri, hay tres tipos de actitudes: racionalidad, impulsividad y compulsividad. Lamentablemente, la tendencia es a ser impulsivo en detrimento de la planificación.

Al momento de comprar también intervienen, comenta Denegri, el alto materialismo, el amor por las posesiones y la neofilia, una patología que se refiere a la compulsión por contar con lo nuevo. “Tener lo que está de moda hace que se sientan mejor persona”, comenta la psicóloga chilena. Aquello lo vemos claramente cuando alguien quiere tener el último celular, a pesar de que hace poco ha adquirido un smartphone que se encuentra perfectamente operativo.

Ciudadanía latinoamericana

 En muchas partes del mundo occidental encontramos gente que no mide sus compras y desea tener el más reciente gadget. Acaso ese puede ser un rasgo característico de los millenials, que son la primera generación de nativos digitales y están muy sometidos a las presiones del mercado por todas las vías posibles.

Sin embargo, Denegri enfatiza que el caso de América Latina es especial y diferente, pues en estos lares tenemos la particularidad de que formamos consumidores en vez de ciudadanos. “Aquí carecemos absolutamente de educación económica y financiera. Nos entregan al modelo neoliberal atados de pies y manos, porque nadie nos enseña las herramientas que nos permitan tomar mejores decisiones”. En cambio, en Europa y Estados Unidos sí hay una instrucción al respecto, si bien la psicóloga remarca que ninguna sociedad ha podido desarrollar una ciudadanía económica plena.

Analfabetos financieros

Para que cambie la situación en nuestra región es importante realizar una alfabetización financiera. Denegri señala que esta debe llevarse a cabo en varios niveles. En primer lugar, la familia tiene que hacer una socialización económica y financiera, que consiste en que los niños aprendan pautas de interacción con el mundo económico. “Un modo es decirle a los pequeños que al ir al supermercado solo compraremos lo que está en la lista. Así aprenden planificación”, señala.

Por otro lado, la educación formal también tiene que tomar parte de esta problemática. Para ello es importante que cumpla con dos requisitos: que exista una planificación o modelo pedagógico, y que los profesores se encuentren preparados sobre el tema.

En ese sentido, Denegri cuenta que hace unos años hizo una investigación con estudiantes universitarios que abarcaba carreras muy ligadas a la rama financiera –como economistas e ingenieros comerciales– hasta gente que en teoría desconocía de números, como alumnos de  ciencias sociales y comunicaciones. El resultado fue que el nivel de conocimiento era mayor entre economistas e ingenieros, pero todos eran igual de impulsivos y materialistas al momento de comprar. “No basta con conocimientos económicos y financieros: la parte valórica y actitudinal es la más importante”, resalta Denegri.

Finalmente, Marianela comenta que le preocupa que nuestros países latinoamericanos cuenten con una estrategia de educación financiera, pero no la aterricen a la realidad. Es necesario que en los planes de estudio de las escuelas, la familia y el Estado tomen conciencia de esta problemática y empiecen a tomar cartas en el asunto.

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