Arqueología contra El Niño: metodología PUCP permite anticipar riesgos en sitios arqueológicos
A partir de sus investigaciones en los valles de Chao, Santa y Cañete, las arqueólogas Ana Cecilia Mauricio y Francesca Fernandini proponen una herramienta de bajo costo que combina datos abiertos, mapas, sistemas de información geográfica y trabajo de campo para identificar sitios arqueológicos vulnerables ante lluvias, inundaciones, deslizamientos y otros efectos asociados al fenómeno de El Niño.
Cuando se habla del fenómeno de El Niño, la atención generalmente se enfoca en las afectaciones: viviendas destruidas, carreteras dañadas, cultivos perdidos y poblaciones en riesgo. Sin embargo, hay otra dimensión que muchas veces queda fuera del mapa: el patrimonio arqueológico. En la costa peruana, las lluvias intensas, inundaciones, huaicos, quebradas activadas y deslizamientos también pueden transformar, cubrir o destruir sitios que conservan siglos de historia.
Ese es el inicio de la investigación desarrollada por las docentes y doctoras Ana Cecilia Mauricio y Francesca Fernandini, quienes desde hace más de una década estudian los valles costeros peruanos: Mauricio en Chao y Santa, y Fernandini en Cañete. Desde esos territorios han observado cómo los sitios arqueológicos cambian, resisten, desaparecen o quedan expuestos a nuevas amenazas, tanto naturales como humanas.
El resultado de ese trabajo es el artículo científico “The past at risk: assessing climate and geological hazard for the preservation of archaeological sites in coastal Peru using open-access data”, publicado en Frontiers in Environmental Archaeology. El estudio propone una metodología de bajo costo para evaluar riesgos climáticos y geológicos. La pregunta que lo impulsa es urgente: ¿cómo proteger miles de bienes patrimoniales en un país con recursos limitados? Según la estrategia sectorial ante El Niño 2024-2026, el Perú registra 27,060 bienes inmuebles prehispánicos. De ellos, 8,555 están expuestos a lluvias intensas y a un posible fenómeno de El Niño. Es decir, está en riesgo casi uno de cada tres.
Una investigación nacida desde el territorio
La propuesta comenzó con un proyecto financiado por ProCiencia para estudiar la conservación de sitios arqueológicos de la costa en relación con su contexto geológico, ambiental y climático. “La idea era explorar el contexto de los sitios arqueológicos, el estado de los sitios arqueológicos y ver si existen temas comunes en toda la costa peruana”, explica Mauricio.
Ambas investigadoras iniciaron sus estudios doctorales en 2012 y, desde entonces, han recorrido constantemente los valles que analizan. Ese conocimiento les permitió comprender que los sitios arqueológicos no son puntos aislados, sino que forman parte de paisajes donde conviven quebradas, canales de irrigación, centros poblados, zonas agrícolas, pendientes, caminos y suelos inestables. Cualquier diagnóstico debe observar no solo el monumento, sino todo lo que ocurre a su alrededor.
Un mapa de riesgos accesible y verificable
Uno de los principales aportes del proyecto es el desarrollo de una metodología de bajo costo basada en información de libre acceso. En lugar de depender de imágenes satelitales privadas o estudios costosos, la propuesta utiliza geoportales y bases de datos generadas por el propio Estado peruano.
Entre esas fuentes figuran el Sigda, del Ministerio de Cultura, que registra la ubicación de bienes arqueológicos; el Geocatmin, del Ingemmet; reportes de Indeci y Cenepred; información del INEI; datos de la Autoridad Nacional del Agua; y registros vinculados a agricultura, canales de irrigación, poblaciones y vías de comunicación.
“Planteamos este proyecto buscando contribuir a la preservación de los sitios arqueológicos desde la ciencia, pero también desde datos que sean seguros”, afirma Mauricio. La idea es que la herramienta pueda ser usada por gobiernos regionales, municipalidades y equipos técnicos con conocimientos básicos de sistemas de información geográfica. “No es una metodología inaccesible”, subraya Mauricio. “Al contrario, busca ser algo amplio, que lo puedan usar personas con cierto conocimiento de software”.
Planteamos este proyecto buscando contribuir a la preservación de los sitios arqueológicos desde la ciencia, pero también desde datos que sean seguros”.
La herramienta incorpora capas sobre ubicación de sitios, topografía, geomorfología, inundaciones, deslizamientos, poblaciones, canales, carreteras y emergencias. “Es como superponer capas”, explica Fernandini. “El sistema de información geográfica es básicamente un software en el que prendes y apagas capas con información”.
Así esta metodología funciona como un mapa inteligente donde, primero, se ubican los sitios arqueológicos; y luego se incorporan capas de información territorial, como relieve, pendientes, quebradas, zonas bajas, áreas con antecedentes de inundación, movimientos en masa o flujos de sedimentos.
Pero el análisis digital no reemplaza el trabajo de campo. Los mapas identifican áreas potencialmente vulnerables; la observación directa confirma si existen sedimentos, huellas de inundación, caída de rocas, arquitectura enterrada o daños visibles. “Lo que hicimos fue justamente ir al campo y ver”, señala Mauricio.
El sistema de información geográfica es básicamente un software en el que prendes y apagas capas con información”.
Lo que revelan Chao y Cañete
La aplicación de la metodología en Chao, Santa y Cañete confirmó que la pérdida de patrimonio no responde a una sola causa. Las lluvias, inundaciones y deslizamientos se combinan con el crecimiento urbano, la expansión agrícola, la ocupación informal y decisiones que modifican el territorio.
“¿Cómo se manifiesta el fenómeno de El Niño? Con lluvias. Y las lluvias hacen que haya inundaciones, deslizamientos, movilización de poblaciones”, explica Mauricio. Además, quebradas y canales pueden activarse, cambiar de curso o desbordarse, generando riesgos en lugares que antes se consideraban seguros.
En Cañete, Fernandini comparó fotografías antiguas con el paisaje actual y encontró una reducción significativa de sitios arqueológicos. “La cantidad de reducción de sitios ha sido inmensa”, advierte. “Había zonas de quebradas donde había sitios arqueológicos en las décadas de los 60 o 70 y ya no existían”.
La parcelación posterior a la reforma agraria también contribuyó a la desaparición de sitios pequeños en zonas productivas. Así, el patrimonio puede perderse tanto por un huaico como por procesos urbanos, agrícolas y sociales acumulados durante décadas.
De nada sirve que se haga un mismo plan o estrategia de cobertura de sitios ante las lluvias, y que se copie y pegue todos los años que hay este fenómeno de El Niño, porque no funciona así”.
Por ello, las especialistas cuestionan las respuestas estandarizadas ante cada episodio de El Niño. “De nada sirve que se haga un mismo plan o estrategia de cobertura de sitios ante las lluvias, y que se copie y pegue todos los años que hay fenómeno de El Niño, porque no funciona así”, sostiene Mauricio. Cada valle tiene una geomorfología y amenazas particulares.
Prevenir el desastre y aprender del pasado
La metodología puede ayudar a que los gobiernos locales y regionales incorporen el patrimonio en sus decisiones sobre uso del suelo, expansión urbana, infraestructura y gestión del riesgo. Proteger los sitios no significa detener el desarrollo, sino evitar que el territorio sea planificado por partes desconectadas. “El patrimonio arqueológico está metido en todos los aspectos de la vida del Perú”, señala Fernandini.
La propuesta también permite observar la cercanía entre sitios arqueológicos y poblaciones vulnerables. En esos casos, la respuesta debe integrar vivienda, servicios, prevención de desastres y derechos culturales. “No solamente podemos reaccionar; también debemos buscar ser más propositivos”, resume Fernandini.
Además, la investigación ha abierto una línea sobre tecnologías prehispánicas de mitigación. En Chao y Cañete, se han identificado posibles canales, muros y estructuras para contener o redirigir agua y sedimentos. Allí, en Chao, el equipo trabaja con especialistas en hidráulica e ingeniería para evaluar “cómo debió haber funcionado, cuánto tiempo ha contenido sedimentos y qué tipo de eventos pudo resistir”, explica Mauricio.
Hemos encontrado estos canales que parece que están desviando el agua para que no caiga en el sitio. Estas evidencias sugieren que las sociedades antiguas desarrollaron respuestas adaptadas a cada paisaje».
Por su parte, en Cañete, el georradar ha permitido reconocer posibles canales vinculados con la protección de sitios. “Hemos encontrado estos canales que parece que están desviando el agua para que no caiga en el sitio. Estas evidencias sugieren que las sociedades antiguas desarrollaron respuestas adaptadas a cada paisaje», señala Fernandini.
El estudio propone pasar de la reacción a la prevención: mirar el territorio antes del desastre, integrar información disponible, verificarla en campo y priorizar intervenciones. Proteger el patrimonio no consiste únicamente en cubrir estructuras cuando empiezan las lluvias: exige comprender cómo se comportan los valles, dónde se activan las quebradas y qué transformaciones humanas aceleran el riesgo. El pasado, además de estar amenazado, también puede contener parte de las soluciones.
En esta nota
Ana Cecilia Mauricio
Arqueóloga y profesora del Departamento de Humanidades PUCP
Arqueóloga peruana, licenciada por la Universidad Nacional de Trujillo, magíster en Estudios del Clima y del Cuaternario y doctora en Geoarqueología del Cuaternario por la Universidad de Maine, Estados Unidos. Actualmente, es docente asociada a tiempo completo de la Sección Arqueología de la PUCP. Ha desarrollado diversas investigaciones en la costa norte y central del […]
Francesca Fernandini
Directora de la carrera de Arqueología de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas
Licenciada en Arqueología y magíster y doctora (PhD) en Antropología por la Universidad de Stanford, Estados Unidos. Es docente ordinaria asociada a tiempo completo de la Sección Arqueología del Departamento Académico de Humanidades y directora de la Carrera de Arqueología de la PUCP. Dirige el Proyecto Arqueológico Cerro de Oro, ubicado en el valle de […]
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