El cardenal Pedro Barreto, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama) y ex Gran Canciller de la PUCP, reflexiona sobre su reciente encuentro con el Papa León XIV, el camino que hoy recorre la Iglesia en la Amazonía y la COP30 en Brasil. Además, aborda los avances y desafíos de este proceso sinodal y ecológico que busca unir fe, justicia y la defensa de la Casa Común.
Entrevista:Joana Cervilla
Foto:Jorge Cerdán
17.11.2025
En su reciente encuentro con el Papa León XIV, el cardenal Pedro Barreto, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama) y ex Gran Canciller de la PUCP, llevó la voz de los pueblos amazónicos hasta el corazón del Vaticano. A cinco años del Sínodo para la Amazonía —hito histórico que propuso una Iglesia con rostro amazónico, capaz de escuchar y acompañar a los pueblos que la custodian—, la Ceama presenta hoy un camino de sinodalidad, participación y compromiso ecológico que se extiende por los nueve países que conforman este bioma vital.
En diálogo con PuntoEdu, el cardenal Barreto reflexiona sobre los avances y desafíos de este proceso eclesial sin precedentes que articula obispos, religiosos, laicos y líderes indígenas. Además, comenta los temas abordados con el Papa durante su audiencia con el Santo Padre, realizada el 29 de octubre — la defensa de la Casa Común, el papel de la Iglesia frente a la crisis climática y la próxima COP30 en Brasil—, y comparte el sentido profundo de una misión que une fe, justicia y ecología integral.
La Amazonía en el corazón de la Iglesia
Cardenal, ¿qué motivó la creación de la Conferencia Eclesial de la Amazonía?
Nace del Sínodo para la Amazonía, convocado por el Papa Francisco en octubre de 2019. Él propuso que la Iglesia aprenda a escuchar, especialmente a quienes viven en las periferias existenciales y geográficas. La Amazonía abarca nueve países y cerca de siete millones de kilómetros cuadrados. Allí viven unos 44 millones de personas, de las cuales tres millones son indígenas pertenecientes a más de 340 pueblos originarios. Hay entre 100 y 150 comunidades en aislamiento voluntario y se hablan alrededor de 240 lenguas. En ese contexto de pobreza y sufrimiento, el Papa pidió un proceso de discernimiento común.
La Amazonía es uno de los grandes biomas del planeta, un ecosistema vivo sin fronteras que regula el clima del mundo. Pero hoy, con un 17 % de su territorio deforestado, estamos cerca del punto de colapso.
¿Por qué la Iglesia decidió crear un organismo específico para la Amazonía?
Porque el Sínodo reveló que se necesitaba una instancia permanente que acompañe pastoral y socialmente la Amazonía. Así nació la Ceama, el 29 de junio de 2020, con la misión de fortalecer una Iglesia con rostro amazónico. Su primer presidente fue el cardenal Cláudio Hummes, gran amigo del Papa. Él fue quien, en el cónclave de 2013, le dijo a Jorge Mario Bergoglio: “No te olvides de los pobres”. Ese gesto marcó el espíritu de este proceso.
La Ceama: donde todos caminan juntos
¿Qué diferencia a la Ceama de otras instancias eclesiales?
Es un organismo eclesial reconocido por la Santa Sede, con personalidad jurídica pública y canónica, como una conferencia episcopal pero más amplia. No solo participan obispos, sino también sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos e indígenas. Su presidencia está compuesta por cinco personas: un obispo (que es el presidente), un sacerdote, una religiosa, un laico y un indígena. Tres de ellos son amazónicos —dos indígenas y un afrodescendiente—. Esto es histórico.
Todos escuchamos y decidimos en común. Yo no puedo imponer nada por mi cuenta; buscamos el discernimiento conjunto. Es una experiencia concreta de caminar juntos, que encarna la sinodalidad que el Papa pide para toda la Iglesia».
¿Qué implica esta diversidad en la presidencia?
No se trata de una estructura jerárquica, sino sinodal: todos escuchamos y decidimos en común. Yo no puedo imponer nada por mi cuenta; buscamos el discernimiento conjunto. Es una experiencia concreta de caminar juntos, que encarna la sinodalidad que el Papa pide para toda la Iglesia.
Es un territorio tan vasto, ¿cómo se articula la misión de la Ceama?
Nuestra misión es triple: escuchar, acompañar y promover la ecología integral. Escuchar a las comunidades, a los obispos, sacerdotes, religiosas y sobre todo a los pueblos indígenas. También trabajamos con la Red Eclesial Panamazónica (Repam), que tiene presencia territorial y articula experiencias locales. Juntas, la Repam y la Ceama forman un cuerpo de comunión que representa a toda la Amazonía católica.
La Amazonía: una realidad desafiante
La Amazonía es históricamente una región muy golpeada. Actualmente, ¿qué problemáticas y desafíos considera hoy más urgentes o preocupantes en la región?
Varias. La deforestación, la minería ilegal, la trata de personas y la contaminación por mercurio son heridas abiertas. En Madre de Dios, por ejemplo, la devastación es terrible. Hay zonas donde el mercurio ha hecho imposible que vuelva a crecer el bosque. También nos duele ver cómo algunas comunidades indígenas, por necesidad, terminan involucradas en la minería ilegal. El dinero rápido es una tentación enorme. Y con él vienen otros males: prostitución, violencia, descomposición social.
¿Cómo responde la Iglesia ante esa realidad?
Con presencia y acompañamiento. Las religiosas, sobre todo, hacen un trabajo heroico en las zonas más remotas. Muchas no tienen recursos ni gasolina para moverse por los ríos y, aun así, caminan horas para llegar a las comunidades. En agosto, tuvimos un encuentro de obispos amazónicos: participaron más de 90 de las 108 jurisdicciones eclesiásticas. También hicimos reuniones virtuales con sacerdotes y religiosas de toda la región. La Ceama es un organismo vivo que quiere servir a los pueblos amazónicos, indígenas, afrodescendientes y ribereños. Y su fuerza está en la escucha, no en el poder.
La Ceama es un organismo vivo que quiere servir a los pueblos amazónicos, indígenas, afrodescendientes y ribereños. Y su fuerza está en la escucha, no en el poder».
Usted ha dicho que esta experiencia le ha cambiado la manera de entender la autoridad. ¿Por qué?
Porque en las conferencias episcopales solo participamos los obispos y somos nosotros quienes tomamos las decisiones. Aquí, en cambio, aprendemos a escuchar a todos los bautizados: laicos, religiosas, sacerdotes, indígenas. Jesús nos enseñó que la autoridad es servicio. No he venido a ser servido, sino a servir. Por eso, este proceso nos descentra y nos enriquece. Ya no se trata de mandar, sino de discernir juntos. Y eso cambia todo.
Cardenal Barreto: una voz firme en la COP30
¿Qué mensaje llevará la Ceama a la COP30 en Belén, Brasil?
Debo confesar que, al inicio, no pensaba ir. He participado en muchas COP y no veía resultados concretos. Pero fue una de nuestras vicepresidentas, una lideresa indígena del pueblo Sarayaku, quien me convenció. Me dijo: “Cardenal, precisamente porque usted no cree en esas reuniones, debe ir y hacer oír nuestra voz”. Y así será. Los científicos están muy preocupados. Dicen que estamos al borde del punto de no retorno del cambio climático. Si la Amazonía pierde el 25 % de su cobertura forestal, ya no podrá regular el clima global. Eso sería catastrófico.
Debo confesar que, al inicio, no pensaba ir. He participado en muchas COP y no veía resultados concretos. Pero fue una de nuestras vicepresidentas, una lideresa indígena del pueblo Sarayaku, quien me convenció. Me dijo: “Cardenal, precisamente porque usted no cree en esas reuniones, debe ir y hacer oír nuestra voz”. Y así será».
¿Va, entonces, con una postura crítica?
En la COP30, vamos a hablar claro: los países ricos tienen una deuda ecológica con los pueblos del sur global. Ellos se beneficiaron de la explotación de los recursos naturales y son los que más contaminan. Nosotros sufrimos las consecuencias. El Papa Francisco lo ha dicho con fuerza: esto es una cuestión de justicia social.
La PUCP y su presencia en la Ceama
—¿Qué papel cumple la Pontificia Universidad Católica del Perú dentro de la Ceama?
—Hay una colaboración muy estrecha. Hay dos aspectos que yo personalmente valoro y agradezco a la PUCP. Primero, los convenios institucionales que permiten proyectos educativos concretos en la Amazonía. Y segundo, la participación del padre Fernando Roca, S. J., quien es asesor de la presidencia de la Ceama. Él ha estado en el territorio, conoce profundamente la realidad amazónica, y, desde su formación en antropología, aporta una mirada científica y humana que la presidencia aprecia mucho. Los pueblos indígenas lo estiman, porque sienten que los comprende y acompaña desde el corazón.
¿Y qué postura debe tener la Iglesia en este escenario global?
La Iglesia no puede quedarse callada. En la Laudato si’ y la Laudate Deum, el Papa Francisco ha mostrado que la fe y la ciencia no se oponen, sino que deben caminar juntas. Cuando la ciencia se une a la fe, surgen convicciones profundas que mueven a la acción. Como dijo un científico en una de esas reuniones: “Dios es el único que nos puede ayudar”. Y no lo decía como un gesto de resignación, sino de esperanza. Debemos reconocer nuestra fragilidad y nuestra responsabilidad como humanidad.
Amazonía y el Señor de los Milagros en el Vaticano
El papa León XIV recibió en audiencia a los representantes de la Ceama el 29 de octubre, en un encuentro fraterno celebrado en el Vaticano.
¿Cómo fue el encuentro con el Papa León XIV?
Fue un momento muy fraterno. Nos recibió como en casa. La presidencia de la Ceama —cinco personas— presentó un informe sobre el trabajo realizado. Hablamos de tres cosas: la reunión de obispos amazónicos en Bogotá, el proceso para definir nuestro horizonte apostólico-sinodal y la creación de un fondo patrimonial que nos permita sostener nuestras actividades.
El Papa se alegró mucho, sobre todo al escuchar que los obispos están abiertos a caminar juntos. Nos animó a seguir construyendo comunión. Dijo que la Ceama es hija de la Iglesia y nosotros sentimos lo mismo: somos una expresión viva de su amor por la Amazonía.
Además del encuentro con el Papa, participó en la procesión del Señor de los Milagros en Roma…
Fue una experiencia inigualable. Participaron 56 hermandades de distintos países, desde Alemania hasta Estados Unidos. Ver esa fe tan viva fuera del Perú me conmovió profundamente. El Señor de los Milagros nació del dolor de un migrante africano esclavizado en Lima. Los primeros devotos fueron los esclavos negros. Hoy, esa devoción se ha vuelto universal, sostenida por los migrantes peruanos que también sufren lejos de su tierra.
El mensaje es el mismo: Jesús acompaña a los que sufren. Como los esclavos de entonces o los migrantes de hoy, todos buscamos esperanza y consuelo. Por eso digo que esta devoción une al Perú y al mundo. Nos enseña que la fe sencilla del pueblo es el verdadero rostro de la Iglesia.
¿Qué significado tuvo para usted que la Amazonía y el Señor de los Milagros estuvieran presentes, al mismo tiempo, en el corazón de la Iglesia?
Para mí, fue un signo muy fuerte. La Amazonía y el Señor de los Milagros representan dos rostros del mismo Dios: el que sufre con su pueblo y el que renueva la esperanza. En Roma, esos dos caminos se encontraron. La Amazonía llevó su clamor por la vida, por la Casa Común, y el Señor de los Milagros llevó el consuelo y la fe del pueblo. Ambos nos recuerdan que la Iglesia no puede alejarse del sufrimiento humano ni de la creación. Son expresiones del mismo amor de Cristo por los más olvidados.
Arzobispo emérito de Huancayo y presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama), organismo creado a partir del Sínodo Especial para la Amazonía (2019) con el fin de fortalecer la cooperación pastoral entre obispos, religiosos y laicos de los nueve países amazónicos. Fue miembro de la Asamblea Universitaria PUCP y Gran Canciller de nuestra […]
El especialista en economía circular Dr. Johann Fellner visitó la PUCP por los 20 años del Grupo Pelcan. Aquí nos comenta la importancia de realizar una gestión de residuos adaptada a cada realidad, el rol que pueden cumplir los ciudadanos y los desafíos de los países ante el cambio climático.
Deja un comentario