El actual envejecimiento representa un gran logro de la humanidad, sin embargo, el grupo de personas mayores se encuentra entre aquellos que enfrenta mayor discriminación debido a su edad, «provocando daños, desventajas e injusticia», según señala la OMS. El edadismo afecta su vida, salud, bienestar y derechos. Para visibilizar esta problemática y otros abusos y violencias, la ONU designó el 15 de junio como el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez.
Es un imperativo generar espacios donde se promuevan relaciones con dignidad y respeto hacia las personas mayores».
El Informe mundial sobre el Edadismo (OPS, 2021) muestra que la mitad de la población mundial tiene actitudes edadistas hacia las personas mayores. La mayor prevalencia se da en países de ingreso bajo y mediano bajo. Los hombres más jóvenes y con menor nivel educativo son más propensos a mantener actitudes edadistas. Y en el Perú, las personas adultas mayores ocupan el sexto lugar en el índice de discriminación (Encuesta Nacional sobre Derechos Humanos, Minjus, 2020).
Son múltiples los aspectos que generan discriminación a las personas mayores, uno de ellos es el edadismo, que Butler (1969) lo concibió por primera vez con el término “ageism”, traducido como “viejismo”. Para Claudia Mahler, experta independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad de la ONU (2021) -quien estuvo de misión en Perú en marzo pasado y participó en una mesa redonda organizada por UNEX PUCP-, el edadismo es «el conjunto de estereotipos, prejuicios y acciones o prácticas discriminatorias contra las personas mayores que se basa en la edad cronológica o en la percepción de que son ‘viejas’ (o ‘ancianas’)».
En el Perú, las personas adultas mayores ocupan el sexto lugar en el índice de discriminación, según la Encuesta Nacional sobre Derechos Humanos».
Actualmente, el edadismo viene ganando espacios, no solo en el mundo familiar sino también público (redes sociales, propagandas de televisión, radio, medios escritos, otros). Es un imperativo generar espacios donde se promuevan relaciones con dignidad y respeto hacia las personas mayores.
Experiencias y logros contra el edadismo
A continuación, señalamos algunas experiencias que desde se vienen aportando desde Trabajo Social:
- Programas universitarios dirigidos a personas mayores, donde se promueva el desarrollo de capacidades y habilidades para elaborar proyectos de vida, mayor control y conocimiento de los cambios que se producen con el envejecimiento (autocuidado), entre otros. Un ejemplo es el Programa Universidad de la Experiencia UNEX PUCP, donde su alumnado mayor ejerce su derecho a una educación a lo largo de toda la vida. Así, los y las estudiantes se integran a la vida universitaria como oportunidad para el aprendizaje permanente, flexible y continuo, que les permite permanecer en la actual sociedad del conocimiento y de cambio demográfico, fortaleciendo su etapa de vejez con autonomía, independencia y salud.
- Programas de fortalecimiento de los vínculos sociales, donde la perspectiva de las relaciones interpersonales en los contextos y ámbitos familiares y sociales genere inclusión, respeto a las decisiones a cerca del derecho a vivir en familia, al lugar de residencia (vivienda propia o centro de atención gerontológica), a la capacidad de decisión frente a temas económicos, financieros, afectivos y actividades de vida diaria.
- Espacios de valor social para las personas adultas mayores, desde la perspectiva de las relaciones comunitarias, para impedir el abandono, deserción y exclusión, como los CIAM, los CAM, Taytahuasi, los Ciram, entre otros espacios de desarrollo local.



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