Lima no puede empezar de cero cada cuatro años

Lima

Por Elizabeth Añaños

Directora ejecutiva de SITe y docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo

Lima no puede empezar de cero cada cuatro años

18.09.2026

Lima no puede transformarse mientras sigamos pensándola por partes. La experiencia cotidiana de habitar, movilizarse y trabajar en Lima es continua, aunque institucionalmente esté fragmentada. Una transformación urbana requiere visión de largo plazo y no puede estar condicionada al ciclo político de una sola gestión. Por eso, es importante volver a discutir mecanismos que permitan dar continuidad a las políticas públicas y a los proyectos estratégicos de ciudad.

Primero, tenemos que reconocer que un proyecto de transformación urbana no se diseña ni se ejecuta en cuatro años. Por eso, es importante volver a discutir mecanismos que permitan dar continuidad a las políticas públicas y a los proyectos estratégicos de ciudad. Una transformación urbana requiere visión de largo plazo y no puede estar condicionada al ciclo político de una sola gestión.

Nuestra estructura de gobernanza metropolitana es compleja y muy distinta a la de otras grandes ciudades de América Latina, donde existen mayores niveles de coordinación y concentración de competencias para gestionar la ciudad como un sistema”.

En ese sentido, los instrumentos de planificación urbana deberían ser la hoja de ruta que trascienda a los gobiernos de turno. La Ley 31313, Ley de Desarrollo Urbano Sostenible, establece precisamente la importancia de estos instrumentos. El problema es que, en la práctica, muchas veces no se respetan o no tienen el peso suficiente en la toma de decisiones.

Creo que una de las claves está en volver a poner en valor los instrumentos de planificación y vincularlos directamente con el sistema de inversión pública. Si los proyectos prioritarios de la ciudad están respaldados por una planificación aprobada y, además, articulados con la programación de inversiones, resulta mucho más difícil que una nueva gestión simplemente los descarte y empiece de cero.

Gobernar una ciudad fragmentada

La fragmentación institucional es, sin duda, otra de las grandes dificultades para gestionar Lima. Nuestra estructura de gobernanza metropolitana es compleja y muy distinta a la de otras grandes ciudades de América Latina, donde existen mayores niveles de coordinación y concentración de competencias para gestionar la ciudad como un sistema.

Se han planteado reformas para devolverle a la Municipalidad Metropolitana mayores competencias y fortalecer su capacidad de conducción, pero sabemos que políticamente es muy difícil. Implica redistribuir poder y competencias, y ningún actor institucional quiere necesariamente cederlas. Incluso vemos una tendencia contraria: seguir creando más municipalidades y, con ello, profundizar la fragmentación.

Pero mientras esas reformas no ocurran, el próximo alcalde tendrá que aprender a gobernar desde la articulación y las alianzas. No se puede esperar a que cambie todo el modelo institucional para empezar a gestionar.

Mientras esas reformas no ocurran, el próximo alcalde tendrá que aprender a gobernar desde la articulación y las alianzas”.

Otra gran dificultad a superar es que muchas veces se antepone la urgencia política a los criterios técnicos. Un proyecto tiene etapas que deben cumplirse: planificación, estudios, diseño, expediente técnico y, finalmente, ejecución. Cuando se saltan etapas o se intenta acelerar el proceso por razones políticas, los problemas no desaparecen; simplemente aparecen después, durante la ejecución, cuando corregirlos resulta mucho más costoso y puede generar retrasos o paralizaciones. Miremos el ejemplo de lo que está ocurriendo con el Campo de Marte.

La Municipalidad tiene que asumir que un buen expediente técnico no es un gasto adicional, sino una inversión que evita problemas durante la obra. La mejor manera de reducir sobrecostos, retrasos y paralizaciones es invertir primero en una buena planificación, buenos estudios y buenos profesionales. Si queremos obras de calidad, tenemos que empezar por exigir calidad desde el diseño.

Territorio, clima y agua: los próximos grandes retos

La nueva gestión deberá enfrentarse a problemas urbanos como la expansión informal del territorio. Lo que ocurre en sectores como Manchay muestra que todavía existen territorios donde la ciudad se está construyendo prácticamente sin Estado: sin planificación, sin servicios suficientes y con una precarización progresiva del hábitat. Y esto no es solamente un problema de orden urbano: está directamente vinculado con la inseguridad, la delincuencia y, sobre todo, con cómo estamos resolviendo el acceso a la vivienda para los sectores más vulnerables. Si la vivienda de las familias más pobres se sigue produciendo de manera informal, vamos a seguir produciendo también una ciudad informal.

Si la vivienda de las familias más pobres se sigue produciendo de manera informal, vamos a seguir produciendo también una ciudad informal”.

También deberá ocuparse de la adaptación de Lima al cambio climático. Cuando hablamos de riesgo urbano pensamos inmediatamente en un terremoto y, por supuesto, Lima tiene que prepararse para eso. Pero hay riesgos que ya estamos viviendo: las olas de calor y el incremento de las temperaturas. Y esto ocurre en una ciudad que además tiene un déficit importante de espacios públicos y áreas verdes. Por eso, necesitamos pensar en una estrategia de infraestructura verde y adaptación climática, reverdeciendo la ciudad, generando sombra, mejorando los espacios públicos y reduciendo el efecto de isla de calor.

Y por último, pero no menos importante, está la gestión del agua. Lima está creciendo en un territorio con estrés hídrico y, al mismo tiempo, seguimos desaprovechando recursos que podrían ser parte de la solución. Tenemos que avanzar mucho más en el tratamiento y reúso de aguas residuales para riego de áreas verdes y otras tareas que no requieren agua potable. El agua ya no puede ser solamente un tema de infraestructura; tiene que ser una estrategia de resiliencia urbana.

En realidad, los tres problemas están conectados: cómo ocupamos el territorio, cómo hacemos una ciudad más habitable frente al cambio climático y cómo gestionamos un recurso tan escaso como el agua.

En esta columna

Elizabeth Añaños

Elizabeth Añaños

Directora ejecutiva de SITe y docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo
Arquitecta por la PUCP, docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de esta universidad y directora ejecutiva de SITe, firma especializada en planificación territorial, desarrollo urbano e infraestructura. Es especialista en el diseño e implementación de políticas públicas vinculadas con infraestructura, territorio y ciudad. A lo largo de su trayectoria en el sector público, […]

¿Te fue útil este artículo?

Comparte este contenido

e inspira a otros

¡URL copiada!

Deja un comentario

Sobre los comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los comentarios pasan por un proceso de moderación que toma hasta 48 horas en días útiles. Son bienvenidos todos los comentarios siempre y cuando mantengan el respeto hacia los demás. No serán aprobados los comentarios difamatorios, con insultos o palabras altisonantes, con enlaces publicitarios o a páginas que no aporten al tema, así como los comentarios que hablen de otros temas.

Te puede interesar