Solo dos jóvenes del continente americano fueron seleccionados para recibir una beca del Colegio de Arquitectos de Cataluña, en España, que les permitió participar en el International Emerging Workshop – A Wicked Laboratory, realizado en Barcelona del 19 al 27 de junio. Una de ellas fue Kiara Valeria Sandoval Montalvo (23), arquitecta egresada de la PUCP. La experiencia, además, culminó con la presentación de los proyectos de los participantes en el Congreso Mundial de Arquitectos UIA 2026.
Tras presentar su portafolio, una carta de motivación y otra de recomendación, curriculum vitae y documentos académicos, Kiara fue asignada a Plan Común, estudio chileno-francés dirigido por el arquitecto Felipe de Ferrari. El beneficio cubrió € 800 para el pasaje, además del alojamiento, alimentación, inscripción al workshop y acceso al Congreso Mundial de Arquitectos.
El International Emerging Workshop – A Wicked Laboratory reunió a estudiantes, recién egresados y jóvenes arquitectos de distintos países con el fin de explorar nuevas formas de abordar los desafíos contemporáneos de la arquitectura.
El International Emerging Workshop – A Wicked Laboratory reunió a estudiantes, recién egresados y jóvenes arquitectos de distintos países con el fin de explorar nuevas formas de abordar los desafíos contemporáneos de la arquitectura. A través de distintos estudios internacionales, los participantes trabajaron durante varios días en propuestas que buscaban cuestionar las aproximaciones tradicionales de la disciplina, y responder a problemáticas sociales, culturales y ambientales desde diferentes contextos.
Un profesional no solo se forma en las aulas
Kiara siempre supo que, si quería lograr logros importantes en su carrera, su aprendizaje no debía ceñirse solo a las aulas. Durante sus primeros años en la Universidad estuvo muy enfocada en los estudios, pero más tarde descubrió que explorar otros espacios podía enriquecer sus conocimientos sobre arquitectura. “Ya no iba a dar el 100 % para tener un promedio perfecto, sino para tratar de diversificar mi perfil y ser una persona más competente en otros aspectos”, recuerda.
Durante el desarrollo del workshop y la ejecución de la propuesta de su grupo, descubrió que, gracias a su formación en la PUCP, también tenía mucho que aportar. En medio de un proyecto que debía desarrollarse en pocos días, identificó en ella misma una capacidad para sintetizar ideas, tomar decisiones y llevar rápidamente los conceptos hacia un plan concreto.
Así, empezó a involucrarse en iniciativas vinculadas con patrimonio, ambiente y curaduría. También integró grupos de estudio del Centro de Investigación de la Arquitectura y la Ciudad (CIAC), y desarrolló trabajos relacionados con vivienda social sostenible, uno de los temas que más adelante la acercaría a postular al estudio “Plan Común” en el taller internacional.
Esa mirada amplia terminó siendo especialmente relevante al momento de postular al International Emerging Workshop – A Wicked Laboratory. La convocatoria buscaba jóvenes capaces de pensar más allá de las formas tradicionales de la disciplina y abordar los desafíos sociales, culturales y ambientales del mundo contemporáneo.
Descubrir el valor de su formación frente al mundo
En ese espacio, Kiara fue la única representante peruana, y compartió con estudiantes y egresados de algunas de las mejores escuelas de arquitectura del mundo. Al inicio, no evitó compararse con ellos. “No sabía qué hacía ahí, porque las universidades de varios eran top. Uno me dijo que era de Delft University, una de mis universidades soñadas para un máster, entonces eso me hizo sentir algo intimidada”, recuerda.
Sin embargo, durante el desarrollo del workshop y la ejecución de la propuesta de su grupo, descubrió que, gracias a su formación en la PUCP, también tenía mucho que aportar. En medio de un proyecto que debía desarrollarse en pocos días, identificó en ella misma una capacidad para sintetizar ideas, tomar decisiones y llevar rápidamente los conceptos hacia un plan concreto. “Me di cuenta de que los estudiantes de la PUCP, o de las universidades latinoamericanas, tienen la facultad de pensar bastante rápido”, señala.
Pero el intercambio también le permitió reconocer aquello que sus compañeros provenientes de otras instituciones aportaban a los proyectos. Eso constituyó uno de los mayores aprendizajes de la experiencia. “Lo que admiraba de ellos era que tenían mucha lectura arquitectónica. Es decir, conocían muchos más referentes que yo”, explica. Para Kiara, representar a la PUCP en ese espacio significó comprobar que distintas formas de aprender, pensar y hacer arquitectura pueden encontrarse y enriquecerse entre sí.
Para ser un buen arquitecto, no necesitas tener los mejores programas en tus skills del CV o el mejor promedio, sino desarrollar una visión moral o social de cómo aportar a la sociedad como persona».
Una nueva forma de entender la arquitectura
Su estancia en Barcelona no solo le permitió poner a prueba sus conocimientos, sino que también la llevó a replantearse qué significa ejercer esta profesión. Durante el taller, Kiara y su equipo trabajaron a partir del concepto In Between Commons, una propuesta que pone el foco en los llamados “no humanos”: seres vivos que, pese a formar parte de los espacios que habitamos, suelen quedar fuera de las decisiones sobre su diseño.
El workshop finalizó con la exposición de proyectos en el Congreso Mundial de Arquitectos, realizado en Barcelona entre el 30 de junio y el 2 de julio. En ese encuentro, se realizaron conferencias, ponencias y mesas de diálogo lideradas por referentes internacionales de la arquitectura, a quienes Kiara pudo escuchar disertar.
Hay mucho por hacer y yo también quiero ser parte de las personas que hagan ese cambio”.
Esta experiencia la llevó a comprender que la arquitectura también puede ser una forma de expresar una visión sobre el mundo. “Para ser un buen arquitecto, no necesitas tener los mejores programas en tus skills del CV o el mejor promedio, sino desarrollar una visión moral o social de cómo aportar a la sociedad como persona”, sostiene.
Uno de los principales aprendizajes que Kiara se ha llevado de Barcelona es que el ejercicio profesional puede construirse desde una motivación que trascienda el reconocimiento o la retribución económica. “Hay mucho por hacer y yo también quiero ser parte de las personas que hagan ese cambio”, afirma.


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