Luis Martín Valdiviezo: «Hoy vivimos un recrudecimiento del racismo en el Perú»

El doctor Luis Martín Valdiviezo ha sido profesor invitado en las universidades de Harvard y Brown.

Entrevista a Luis Martín Valdiviezo

Miembro de la Red Internacional de Estudios Interculturales (RIDEI) y docente del Departamento de Educación

Luis Martín Valdiviezo: «Hoy vivimos un recrudecimiento del racismo en el Perú»

El docente PUCP y experto en temas de políticas educativas y culturales conversó con PuntoEdu sobre los mecanismos de discriminación racial durante este siglo en el país, pero también respecto de cultura y legado a propósito del Mes de la Cultura Afroperuana.

Entrevista: Gabriela Machuca Castillo
Foto: Melissa Merino
11.06.2026

Vivimos tiempos sin filtros. Radicales y desconectados del sentido de respeto y empatía con el resto. La sensación de Luis Martín Valdivieso, doctor en Educación, docente de nuestro Departamento de Educación e investigador en temas de interculturalidad, estudios afroperuanos y temas afines, es que esta situación se ha radicalizado desde la pandemia y que ello se ha reflejado y develado con mayor notoriedad en las redes sociales. La discriminación racial, pues, sigue siendo una de las taras más difíciles de combatir en cualquier sociedad y particularmente en el Perú, el país de todas las sangres. A propósito del Mes de la Cultura Afroperuana, conversamos con el académico sobre el tema, pero también de la paradoja que constituye enfrentarse a ese dilema mientras se celebra con intensidad la gastronomía o la música de esa comunidad dejando de lado pasajes históricos poco conocidos o divulgados en los textos de la escuela.

¿Qué significa ser afroperuano hoy?

Eso depende. Las experiencias cotidianas son muy diferentes. Hay comunidades afroperuanas que son rurales y otras, urbanas. Dentro de las últimas, por ejemplo, algunas están más vinculadas al trabajo de la construcción o a las industrias. Pero también hay un sector profesional y otro, artístico… Se vive distinto. Sin embargo, creo que hay algo que atraviesa la experiencia de los afroperuanos en general y eso es haber sido discriminados al menos una vez en la vida, ya sea verbal o físicamente. Eso independientemente de la clase a la que pertenezcas. Ocurre, en particular, cuando surge un conflicto entre personas desconocidas. Puede ser el tráfico u otro motivo… Cuando el discurso o la comunicación se altera y se vuelve hostil y agresiva, lo primero que aparece es el insulto racial. Eso muy común en el Perú.

Creo que hay algo que atraviesa la experiencia de los afroperuanos en general y eso es haber sido discriminados al menos una vez en la vida, ya sea verbal o físicamente. Eso independientemente de la clase a la que pertenezcas».

¿Lo ha experimentado entonces?

Sí, le cuento una historia. En casa yo tenía cierto privilegio al ser estudiante de Estudios Generales Letras en la PUCP y por eso manejaba un Volkswagen bastante maltratado por el tiempo. Tenía que hacer un trabajo de la Universidad y fui a la casa de un amigo que quedaba en un barrio de clase media alta como Chacarilla. No era usual que los vecinos de la zona tuvieran ese tipo de auto. Bueno, me estacioné y a los minutos la mamá de amigo me dice: “Hijito, ¿tú has venido en un Volkswagen amarillo? Se lo están llevando…”. Salimos corriendo y encontramos justo a un patrullero que venía por la calle. Mi auto estaba dando la vuelta a la esquina. Yo le dije al oficial: “Jefe, se acaban de robar mi auto, es el Volkswagen que va adelante”. Me hicieron subir al patrullero y el policía que estaba a mi costado volteó, me miró y me dijo: “¿Y de dónde te lo robaste tú, zambito?”.

Lo acusaron injustamente…

Sí, el mundo al revés. En la comisaría dije que era estudiante de Derecho de la Universidad Católica, no de Humanidades. Me miraron sorprendidos. Pedí luego insistentemente que me dejaran hacer una llamada telefónica. Como a la hora, pude hacerlo. En casa, había teléfono para mi suerte. En 1983 o 1984, no todas las casas tenían uno. Y como nunca contestó mi padre, que tenía un amigo de la juventud que ya era general de la Policía. Todo eso cambió la experiencia de esa tarde, digamos. Pero pude haber terminado en la cárcel por algunos años esperando un proceso. Quizá mi destino no habría sido ser profesor de la PUCP, sino otro.

El incidente pudo haber cambiado completamente su vida...

Así es. La discriminación puede sacarte completamente del carril por el que vas. Pude haber terminado graduándome en una cárcel de Lima. Yo tuve muchas cosas a mi favor: era de clase media, el teléfono, el amigo de mi padre. Pero eso puede pasar perfectamente ahora con personas que no tienen la suerte que yo tuve.

Pero más allá de eso tengo que decir que hoy vivimos un recrudecimiento del racismo en el Perú. Porque, en algún momento de este siglo, llegamos a ver el asunto más ‘asolapado’. Como que había cierto pudor y vergüenza de decir cosas muy ofensivas y racistas. La gente se cuidaba mucho. No más. Ahora da orgullo decirlas».

¿Cómo se manifiesta el racismo peruano en el 2026?

En el caso de los jóvenes, esto se hace muy evidente en las redes sociales. Allí aparecen estereotipos, comentarios, chistes, críticas… Pero más allá de eso tengo que decir que hoy vivimos un recrudecimiento del racismo en el Perú. Porque, en algún momento de este siglo, llegamos a ver el asunto más ‘asolapado’. Como que había cierto pudor y vergüenza de decir cosas muy ofensivas y racistas. La gente se cuidaba mucho. No más. Ahora da orgullo decirlas. Y eso no es un hecho aislado, tiene que ver con lo que está pasando en el Perú y el mundo. Las redes, al final, rebotan esa realidad.

¿Producen daño los estereotipos aparentemente “positivos”, como pensar que todos los afroperuanos tienen talento para el deporte, el baile o la música?

Sí. Le cuento otra historia al respecto. Esta me la compartió un líder comunitario afroperuano de Yapatera, en Piura. Allí vivía un chico afroperuano al que en la escuela querían meter como sea al equipo de fútbol pues asumían que era muy buen deportista. El chico decía que no, que no lo era. Pero no lo dejaban en paz. Entonces, en algún momento, un profesor lo presiona y le dice: “Pero ¿y tú qué sabes hacer?”. El niño ya alterado le responde: “¡Estudiar!”. El maestro simplemente no podía ver eso. Esas situaciones limitan tu libertad y tus oportunidades. ¿Por qué solo dedicarse al deporte, el baile…? Los discursos que vas recibiendo de tu entorno inmediato abren o cierran tus posibilidades. Los seres humanos tenemos diversas capacidades, entonces de qué sirve encasillar.

¿Por qué la raza continúa siendo empleada como mecanismo para ubicar a alguien “por debajo de”?

Porque es funcional al sistema económico, el cual permite tener sectores que son más explotados económicamente. Le explico: ¿cuál es el sector productivo más necesario para todas las personas que vivimos en ese territorio? La agricultura. Desayunamos, almorzamos y cenamos gracias a que campesinos trabajan para darnos insumos. Bueno, ¿dónde están los sectores de mayor pobreza en el país? Justamente ahí. Si no tuviésemos una visión racista sobre el campesino peruano, nos preocuparíamos por que tenga un pago justo, lo que podría convertirlo en un productor de clase media. Pero si él se vuelve de clase media, entonces yo tendré que pagar más por mi comida. El racismo existe en la sociedad porque mantiene un sistema de redistribución de los recursos que permite que unos estén mejor que otros.

1'000,000

de personas, aproximadamente, se autoidentifican con orgullo como afroperuanos o afroperuanas, según el Ministerio de Cultura. La mayor cantidad se congrega en regiones como Lima, Callao, Ica, Piura, Lambayeque, Tumbes, Áncash y La Libertad.

¿Prima en la actualidad una presión por parte del afroperuano por negar u ocultar su identidad?

Eso también depende de cómo la gente lo haya procesado. Cuando reflexionamos sobre estos temas aquí en la Universidad, los estudiantes empiezan a revelar y a reconocer historias familiares que están ahí como secretas y ocultas. Lo que pasa es que, durante los procesos de migración, las familias tratan de borrar esas conexiones con raíces afroperuanas o indígenas. En una sociedad racista, el prestigio social y la aceptación tienen que ver con cuán cerca estás de lo europeo. Eso va a conseguir más oportunidades laborales, etc. Entonces, es un proceso que cada uno tiene que enfrentar. Yo diría que la aceptación de la diversidad social parte de la autoaceptación de tu propia diversidad como persona. Aquí nadie viene de un solo grupo. Entonces, si uno autorreconoce su diversidad interna, va a estar en mejores condiciones de reconocer la diversidad externa.

Existe, por otro lado, una celebración importante en torno a la gastronomía, a la música, al baile de la comunidad. ¿Será que en el Perú se quiere más a la cultura afroperuana que a los afroperuanos?

Allí hay una paradoja, sí. Nos gustan ciertos aspectos de la cultura afroperuana, pero eso no significa que hayamos procesado los prejuicios racistas que podamos tener. Por ejemplo: hay mucha gente que va a la procesión del Señor de los Milagros, y que, de repente, en la misma procesión o saliendo de ella, tiene un incidente con alguien y le dice un insulto racista. Ojo, esa es la procesión del Cristo moreno, del Cristo mestizo. La experiencia debería estar conectada con una cierta conciencia moral en torno a la diversidad humana. Pero no, la gente no tiene esas conexiones.

Vivimos en la contradicción…

Estás celebrando la procesión y al mismo tiempo estás insultando de manera racista a alguien. No hemos procesado las fobias, los odios, los desprecios que tenemos. Sucede también con nuestras culturas indígenas. A la gente le cuesta reconocer sus propias raíces.

Nos gustan ciertos aspectos de la cultura afroperuana, pero eso no significa que hayamos procesado los prejuicios racistas que podamos tener. Por ejemplo: hay mucha gente que va a la procesión del Señor de los Milagros, y que, de repente, en la misma procesión o saliendo de ella, tiene un incidente con alguien y le dice un insulto racista. Ojo, esa es la procesión del Cristo moreno, del Cristo mestizo. La experiencia debería estar conectada con una cierta conciencia moral en torno a la diversidad humana».

Cultura y legado

Lo que solemos estudiar sobre la historia afroperuana en el colegio tiene que ver con el periodo de la esclavitud. ¿Qué capítulos están ausentes en la primaria y secundaria? ¿Qué nos falta conocer a todos?

Esa es una buena pregunta porque si el racismo sistemático y estructural se mantiene, en general con los grupos no europeos, es porque hay una historia nacional que reproduce las voces de los grupos más hispánicos, también llamados criollos, los cuales tienden a tener una mirada más eurocéntrica. Pero, veamos: cuando uno lee, por ejemplo, las crónicas de Cieza de León, encuentra que en la primera visita a una ciudad en el Tahuantinsuyo —hoy, Tumbes— llegan dos representantes de Francisco Pizarro. Uno de ellos fue un africano. El otro, español. Sin embargo, Cieza solo decide hablar extensamente del segundo. El primero queda evidenciado solo como ‘un negro’, pero no se detalla su nombre, de dónde era. Solo menciona el asombro de los tallanes de Tumbes al ver a un hombre de ese color. Dice que estos llevaron unas fuentes de agua para bañarlo y que no podían creer que este permaneciera igual. Le dieron, de hecho, una buena atención, mientras lo bañaban, lo masajeaban. Él moría de la risa. El hecho es que aquel relato ya evidencia la presencia de una persona afrodescendiente en la historia peruana mucho antes del periodo de la esclavitud.

Es decir, este hombre era parte de la comitiva…       

Así es. Esto demostraría que los primeros africanos que llegaron a América no lo hicieron esclavizados. En una expedición de esa magnitud, no mandas gente contra su voluntad. ¿Cómo colaborarían contigo? En la primera que puedan, se van a escapar. Además, este africano tenía que hablar español para explicarle a Pizarro qué pasaba en Tumbes. Deben haber llegado como guerreros, ayudantes, expedicionarios…

Actividades a nivel nacional por el Mes de la Cultura Afroperuana

Ingresa aquí para conocer las actividades que se desarrollarán en las distintas regiones del país según información del Ministerio de Cultura.

Y así como esa historia habrá tantas otras…

Claro. Garcilaso de la Vega cuenta algo muy interesante sobre su adolescencia en los Comentarios Reales… Ahí dice, por ejemplo, que en Cusco atestiguó las primeras luchas contra los españoles. Según él, en estas, participaban cientos de etíopes. Algunos pertenecían al bando de los realistas y otros, al de los no realistas. Eran jóvenes y con cualidades para la guerra. Pero cuando no realizaban actividades militares, ¿qué hacían ellos? Pues estaban integrados a la comunidad. A algunos les dieron la posibilidad de tener terrenos, de casarse. Entonces, desde un inicio, hay un mestizaje etíope-quechua. Es interesante conocer esto porque se ve que la diversidad fue más amplia desde antes del periodo de la esclavitud y que todos somos parte de ella de alguna manera. O por los ancestros o por cultura. Nicomedes Santa Cruz decía que lo más importante siempre era la cultura porque eso es lo que nos desarrolla como humanidad.

¿Qué figuras deberían estar en la memoria nacional?

Varias, lo cierto es que conocemos muy poco. De arranque, la historia ha sido narrada sin contar a las mujeres, con lo cual el 50% de personas que han construido este país ha sido excluido completamente. Todos son héroes muy criollos, siempre con su barbita… Lo mismo pasa con la comunidad afroperuana. Hay mucho por descubrir.

¿Qué impacto tiene crecer sin referentes históricos parecidos a uno?

Tiene un impacto muy grande porque las niñas y los niños, de manera casi espontánea, van buscando modelos. De lo contrario, van a adoptar otros muy diferentes a ellos. Eso se ha estudiado muchísimo porque se termina formando una identidad un poco alienante. La posibilidad de que formes una identidad más autentica depende de la diversidad de modelos que te puede ofrecer la sociedad. Creo que esto es un punto clave y que depende de las políticas culturales. Si existiese una diversidad de personajes que destaquen en todos los ámbitos, uno puede tener la oportunidad de escoger, de inspirarse; de lo contrario, esa situación te puede hacer buscar cosas que jamás vas a alcanzar.

El día que exista una sociedad más igualitaria, ya ni siquiera vamos a tener que celebrar el Mes de la Cultura Afroperuana. Si se organizan estas conmemoraciones, es porque hay un racismo que no ha sido erradicado».

¿Qué falta para una educación realmente intercultural?

Autorreconocer nuestra propia diversidad. Pero primero hay que deconstruir nuestro propio racismo. Y eso no es muy complicado. Hay que “rebobinar” el casete y ver cómo se originó. A veces de niños o niñas escuchábamos, sin mala intención de parte de nuestros familiares, que había que casarse con un chico o chica de ojos azules o el pelo rubio para que los hijitos salieran bien bonitos. O sea, no como ellos… Eso se va transmitiendo de generación en generación y hay que deconstruirlo. Para muchas personas, puede ser un proceso doloroso aceptar su diversidad, pero es necesario.  

¿Qué tendría que ocurrir para que dentro de unos años el Mes de la Cultura Afroperuana no sea solo un festejo, sino también la evidencia de una sociedad más igualitaria?

El día que exista una sociedad más igualitaria, ya ni siquiera vamos a tener que celebrar el Mes de la Cultura Afroperuana. Si se organizan estas conmemoraciones, es porque hay un racismo que no ha sido erradicado. Cuando ocurra lo que digo, ni siquiera vamos a tener que hablar de afroperuanos. Todos seremos peruanos, simplemente.

En esta entrevista

Luis Martín Valdiviezo

Luis Martín Valdiviezo

Miembro de la Red Internacional de Estudios Interculturales (RIDEI) y docente del Departamento de Educación
Profesor de cursos de ética, filosofía y educación en la PUCP. Consultor en temas de políticas educativas y culturales. Doctor en Educación en Justicia Social (UMass-Amherst), magíster en Educación Internacional (UMass-Amherst), licenciado en Filosofía (PUCP) y bachiller en Humanidades (PUCP). Sus investigaciones exploran las intersecciones de etnicidad, género, clase social y educación formal en las […]

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