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"Si la química se enseña solo como teoría, puede llegar a ser tediosa"

Este año ha sido decretado por las Naciones Unidas y la Unesco como el Año Internacional de la Química. Invitado para la cátedra José Tola Pasquel, el químico Daniel Rabinovich está de visita en la Universidad. Entre otras actividades, dictó una charla introductoria al mundo de la química a partir de su representación en sellos postales y materiales filatélicos.

  • Daniel Rabinovich

¿Cómo logra relacionar su profesión con su pasatiempo de coleccionista de estampillas?

Hace ocho años descubrí que las generaciones más jóvenes no coleccionan estampillas. Estas han pasado de moda, pero todo el mundo sabe qué son. Los temas de química que aparecen en las estampillas sirven para enseñar y para despertar interés en esta ciencia.

¿Su colección es exclusiva de temas relacionados con la química?

Como coleccionista de estampillas, tengo 35 años y un librero con alrededor de 60 mil ejemplares, no únicamente relacionados con la química. Hay colecciones temáticas, pero es poca la gente que colecciona estampillas que tienen que ver con la química. El reto está en conseguir el material.

La química suele ser una ciencia difícil. ¿Este método ayuda al dinamismo de las clases?

Lo que pasa es que no hay suficientes profesores buenos de química en secundaria. Además, el costo que implica enseñar este curso es alto, pues requiere de un laboratorio para hacer los experimentos. Es una materia costosa y, por eso, su enseñanza en colegios públicos es complicada. La química es una ciencia muy experimental: si se enseña solo como teoría, con fórmulas y pizarras, puede llegar a ser tediosa.

¿Tiene algún experimento favorito?

Uno que hice cuando era alumno en la Católica: la preparación de una muestra pura del elemento antimonio a partir de su óxido. Este experimento también lo hago con mis propios alumnos y, en general, es uno de los más populares.

¿Y algún elemento químico con el que se «identifique»?

Creo que mi elemento favorito es el azufre. Aun cuando tiene mala reputación, porque muchos de sus derivados tienen un olor desagradable, la verdad es que es un elemento muy versátil. Yo aplico una variedad de compuestos orgánicos de azufre en mis proyectos de investigación, en el área de análogos sintéticos de proteínas de cobre que tienen actividad antibacterial.

¿En qué consiste su método de representación de la química a través de las estampillas?

Es un método auxiliar de enseñanza. Tienes la pizarra y el Power Point. Pero puedes insertar imágenes de algunas estampillas para ilustrar algún punto: un químico famoso, una molécula. También se puede dar una conferencia completa sobre el tema; este inspira, entretiene y busca promover la ciencia. No voy a esperar que, en una charla de 50 personas, 40 quieran ser químicos. Mi objetivo es que el público en general, que no entiende de química, se interese por ella, la valore y respete el trabajo del químico. Nadie se imagina que una conferencia de química pueda ser tan entretenida o que todas estas cosas salgan en estampillas. Los alumnos lo valoran.

Las estampillas pueden llegar a ser costosas. ¿En su colección tiene alguna que tenga un valor monetario importante?

Las estampillas, como cualquier otro bien, dependen de la oferta y demanda. Tengo un montón de estampillas que son únicas en el mundo, pero no tienen un valor importante porque nadie más conoce de su existencia o nadie las valora. Tengo, por ejemplo, una copia de la primera estampilla del mundo (el penique negro), de 1840, pero no es la única: es la primera estampilla, se imprimieron millones y se usó por un año. De ese tiraje, unos cuantos miles han sobrevivido y yo tengo uno.

¿Cuánto ha sido lo máximo que ha pagado por una estampilla?

Tal vez unos 100 dólares. Creo que era una estampilla de Turquía de 1936… Tengo una esposa y tres hijos (risas).

¿Qué tipo de anécdotas cuenta en sus presentaciones?

Hay estampillas que tienen errores. Hay una de Mónaco que quería poner la fórmula del metano (el componente principal del gas natural), que es CH4. En vez de poner esto, el que diseñó la estampilla se equivocó, no consultó con ningún químico y puso HC4: una burrada completa.

¿En qué momentos de la vida diaria hay sucesos químicos que pasan desapercibidos?

La química está realmente en todas partes y a toda hora. Hornear una torta o freír un huevo involucran procesos químicos y transformaciones irreversibles, tal como se observa con frecuencia en un laboratorio. No me sorprende que a muchos químicos les guste la cocina y, de hecho, existen chefs de prestigio internacional que desarrollan recetas nuevas basadas en técnicas de laboratorio.

El profesor Rabinovich dictará, este martes 21, la charla «Análogos Sintéticos de la Metanobactina». Según nos explica, «se trata de la síntesis de una serie de compuestos de cobre que tiene actividad biológica antibacterial. Las bacterias están desarrollando defensas frente a la medicina común y los humanos estamos perdiendo la batalla contra ellas. La idea es desarrollar compuestos diferentes a los que existen y desarrollar nuevas armas para que se puedan tratar estas infecciones. Para eso son estos compuestos de cobre». La cita es en el aula Q-102, a las 12 p.m.

Entrevista: Gonzalo Silva

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