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Opinión

"No podemos ver el mundo dividido solo en democracia y autoritarismo"

«Las ciencias políticas son la corona de todas las ciencias sociales», afirma el doctor Pan Wei, profesor del Schoole of International Studies de la Universidad de Beijing y director del Center for Chinese and Global Affairs. «La política está presente en todas las grandes civilizaciones; es la clave de todas las ciencias sociales», comenta el destacado politólogo chino.

  • Pan Wei

Usted estudió ciencias políticas en China y en EEUU. ¿Existían diferencias sustanciales entre estos dos enfoques?

En mi época de estudiante no había mucha diferencia pues el mayor interés de los futuros politólogos era el gobierno en los países de Occidente. Además, mucha gente viajaba a Estados Unidos a estudiar. Cada año, por lo menos 100 chinos se graduaban de doctores de universidades norteamericanas. Como consecuencia, muchos politólogos chinos enseñan en importantes universidades de EEUU como Harvard, Yale, Princeton y Chicago.

En los últimos 30 años China se ha abierto al mercado económico mundial. Este aspecto, ¿afecta la tendencia política de su país?

El hecho de que nuestra política no haya cambiado en 30 años y que nuestra apertura haya sido exitosa demuestra que nuestro gobierno se ajusta a la manera de organizar nuestra economía. Es más, creo que el éxito de nuestra apertura se debe a nuestra única forma de gobierno; debido a esta apertura tenemos más confianza en nuestro propio gobierno.

Si pudiera cambiar algo en la política de China, ¿qué sería?

Realizaría cambios mínimos para adaptarnos al mundo. Pero no deseo cambiar el gobierno de China de acuerdo al criterio de otros gobiernos. Preferiría mostrar que un gobierno puede darse de otra manera.

¿Cuál es esta otra manera?

China no es autoritaria pero tampoco democrática. Para mí, este tipo de dicotomía es propia de un pensamiento medieval, maniqueo. El mundo es tan colorido, tan disímil, que no puede ser posible que solo un modo de pensar esté en lo correcto y que los demás estén mal. Hay tantas culturas, tantas sociedades diferentes, tantos modos de gobierno que no podemos ver el mundo dividido solo en democracia y autoritarismo. China no lo ve así.

Perú y China tienen gran parte de sus poblaciones en áreas rurales. ¿Qué podríamos aprender de china respecto a este tema?

En Perú el libre flujo de las personas a las ciudades ha generado que la población que vive en zonas rurales disminuya, y que se dé una rápida urbanización. En ese sentido, el país se puede ver inspirado por el modelo chino: este tiene una organización más lenta y trata de instalar a las personas rurales en el campo. Cada pareja, cuando se casa, recibe un lote gratis para construir su casa, además de educación, servicios de salud… La gente puede ir a las ciudades pero cuando ahí no hay trabajo regresan al campo, donde tienen suficiente comida, su propia casa, educación, cuidado médico. El campo es pacífico.

¿Funcionaría este modelo en Latinoamérica?

No lo creo, son estructuras sociales diferentes. Sin embargo, podemos aprender uno de otro. De Perú, China aprendió que podemos tener una urbanización más acelerada, con un nivel más bajo de viviendas en las ciudades. Por otro lado, la sociedad peruana puede aprender de los chinos otras maneras de afrontar los problemas de las personas de las zonas rurales. Por ejemplo, tratando de elevar su nivel de vida, dándole tierras para que puedan alimentarse ellos mismos. Debemos inspirarnos mutuamente y beneficiarnos ambos. Pero primero debemos respetarnos para luego poder intercambiar ideas, bienes e incluso personas. Dejar que vengan chinos a instalarse aquí y llevar latinoamericanos a vivir y estudiar en China, de modo que entendamos nuestros lenguajes y nos podamos comunicar entre nosotros.

Estos intercambios se dan desde antes del TLC. Hay mucho de la cultura china en el Perú.

Claro. Por ejemplo, debido al intercambio de personas, los peruanos han desarrollado el hábito de comer arroz, lo que no significa que la gente vaya a dejar de comer pan o papa. Otro ejemplo es el chifa, producto de la mezcla y el intercambio. Es un sabor totalmente diferente al de la comida china. Eso es lo increíble de las mezclas entre civilizaciones: la gente aprende los unos de los otros y crea cosas nuevas.

Entrevista: Verónica Uribe

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