Planificar en un mundo que cambia constantemente: la DAPE y la nueva forma de pensar el futuro de la PUCP

Planificar en un mundo que cambia constantemente: la DAPE y la nueva forma de pensar el futuro de la PUCP

Articular, ordenar y anticipar. Con esa brújula, la DAPE impulsa una nueva etapa de planeamiento estratégico en la PUCP, con logros visibles, desafíos que aún requieren tiempo, pero con la convicción constante de estar al servicio de la comunidad universitaria.

Texto: Joana Cervilla
Fotos: Jorge Cerdán
18.12.2025

Hay oficinas que trabajan en silencio, pero su trabajo se siente en todo. La DAPE es una de ellas. No está en el aula ni en el laboratorio, pero, de alguna manera, está en los dos. En la conversación con la Dra. Augusta Valle, directora de la Dirección Académica de Planeamiento y Evaluación (DAPE), aparece una idea que vuelve una y otra vez: la planificación no es solo un documento, es una herramienta vital para que la Universidad se mueva con más seguridad en un país y un mundo que está en constante cambio.

“La principal idea como dirección académica es el trabajo articulado y estar al servicio de la comunidad universitaria para que esta apuesta institucional, que es el Plan Estratégico Institucional 2023-2027, se pueda concretar”, dice Valle. En ese sentido, el planeamiento implica pensar la Universidad desde la visión de la institución que queremos ser para el país, incorporando la mirada global porque hoy no es posible avanzar sin entender cómo se mueve el mundo.

Una reorganización para dialogar mejor con toda la Universidad

El primer gran cambio de esta etapa es interno, pero se proyecta hacia afuera: la DAPE se reorganizó en dos grandes áreas. Por un lado, Planificación y Monitoreo; por el otro, Estudios Estratégicos, que reúne gobierno de datos, estudios de mercado y el seguimiento de rankings universitarios.

“Lo primero que hay que reconocer es cómo está organizada hoy la DAPE”, explica Valle. “Tenemos un área de planificación y monitoreo, y otra de estudios estratégicos, que comprende tanto gobierno de datos como estudios estratégicos en sí mismos”.

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grandes áreas estructuran actualmente a la DAPE: Planificación y Monitoreo, y Estudios Estratégicos.

La cierto es que este cambio no es solo un organigrama. La idea, insiste Valle, es que las estrategias institucionales no se queden “en el aire”, sino que aterricen en facultades, departamentos, centros e institutos. Porque si la Universidad es un cuerpo vivo, cada unidad es un órgano con ritmos propios. Y coordinar eso requiere estructura, pero también escucha.

Los logros DAPE: planes de desarrollo, evaluaciones y gobierno de datos

1. Planes de desarrollo para toda la Universidad

El Plan Estratégico Institucional (PEI) 2023-2027 fue aprobado por el Consejo Universitario en noviembre de 2023 y presentado a la Asamblea en diciembre. Sin embargo, su ejecución real empezó en 2024. Y ahí apareció el primer gran reto, de esos que uno no resuelve con frases inspiradoras, sino con trabajo paciente. “Cuando asumí la oficina en julio de 2024, solo había cinco planes de desarrollo de las 50 unidades”, recuerda Valle.

100%

de los departamentos, facultades, centros e institutos cuentan hoy con su respectivo Plan de Desarrollo terminado.

Hoy el escenario cambió de manera notable: el 100% de los departamentos, facultades, centros e institutos ya tienen su respectivo plan terminado.

Es decir, se pasó de un mapa con muchos espacios en blanco a una Universidad que puede mirarse con más coherencia y planificar con pasos sólidos. En una institución con unidades tan diversas, lograr que avancen en paralelo puede resultar una labor titánica.

2. Evaluación intermedia para ir afinando el rumbo

Además de cerrar planes, la DAPE viene trabajando en la Evaluación Intermedia del PEI y del Plan de Mejora Institucional presentado al Centro Interuniversitario de Desarrollo (Cinda). El objetivo es tener una primera lectura de cuánto se ha avanzado en los 37 objetivos del PEI. La idea no es “tachar” tareas, sino comprender el avance real y, si hace falta, corregir.

37

objetivos conforman el Plan Estratégico Institucional (PEI) 2023-2027 evaluado en su etapa intermedia.

“Esta evaluación nos permite tener una primera fotografía de cómo hemos avanzado”, explica Valle. Y añade algo muy importante: “No tenemos que perder de vista que el PEI es un instrumento de gestión”. Y es que el contexto no espera. “El contexto nacional y geopolítico está cambiando”, subraya. Por eso, una evaluación intermedia no es un trámite: es un momento para preguntarse, con honestidad, si las estrategias siguen teniendo sentido o si hay que afinar el rumbo.

En palabras simples: es como revisar el GPS a mitad del viaje, no para confirmar que vas bien, sino para evitar que una ruta que ayer era rápida hoy se convierta en un atasco.

3. Gobierno de datos y cómo volver útil lo disperso

Si hubo un proyecto que los estudiantes sintieron de inmediato fue el de actualización de datos. Valle lo dice con humor: “Los enloquecimos un poco a todos para tener todo a tiempo para la matrícula”, pero el resultado fue contundente: el 98.7% de los alumnos matriculados –incluidos cachimbos– de pregrado actualizó sus datos.

Detrás de ese número hay un problema concreto: muchas personas ingresaban a la PUCP y sus datos quedaban congelados en el tiempo. “Si ingresabas a la PUCP viviendo en Huancayo, esa dirección podía seguir apareciendo años después, aunque tu lugar de residencia fuera otro”, comenta. Este detalle puede parecer menor, pero termina impactando directamente los procesos de análisis y planificación institucional.

98.7%

de los estudiantes de pregrado –incluidos cachimbos– actualizaron sus datos en el proyecto de gobierno de datos.

Actualizar datos permitió saber dónde viven los estudiantes, cómo se mueven, qué canales funcionan mejor para comunicarse y cuáles son los contactos de emergencia. Incluso detalles que suenan cotidianos, pero son clave: cuántos estudiantes llegan en bicicleta y a qué unidades van. Porque si eso crece, se necesitan estacionamientos seguros, infraestructura, rutas internas más pensadas. La motivación, explica Valle, fue “garantizar un mejor servicio a los estudiantes, optimizar la comunicación y asegurar una atención oportuna en casos de emergencia”.

Además, la DAPE trabaja ahora en la Política de Datos y en el Diccionario de Datos, para que la información institucional sea más consistente y accesible. “Muchas veces hay que estar pidiendo la información a un lado, a otro lado, y para las unidades puede resultar desgastante”, señala. El objetivo es mejorar la calidad, la trazabilidad y, sobre todo, fortalecer una cultura de uso responsable: “Nosotros somos responsables del uso de los datos de la Universidad. Y tenemos que cuidarlos”.

Los grandes retos DAPE: renovar la oferta académica, planificar plazas docentes y los rankings como herramienta

1. Renovar la oferta académica sin perder diversidad

Desde Estudios Estratégicos se han desarrollado benchmarks sobre carreras, bienestar, internacionalización, empleabilidad y red Alumni. Y ahí aparecen señales interesantes.

Por ejemplo, la tendencia creciente hacia las ingenierías. “Es un área que tiene mucho interés en los jóvenes”, dice Valle. Eso implica atender demanda, pensar capacidades, articular con Estudios Generales Ciencias, cuidar calidad.

Pero también hay otra realidad. Áreas como educación y humanidades tienen mucho potencial y el reto no es solo seguir la ola, sino sostener una oferta diversa y que mantenga nuestra esencia. Además, está el valor humano: “Tenemos académicos de mucho renombre que forman escuela así como grandes artistas visuales, escénicos y músicos”. Visibilizar y sostener esas comunidades intelectuales, artísticas y científicas es parte de las fortalezas de una universidad como la PUCP.

2. Planificar plazas docentes con criterios claros (y con cuidado)

Otro frente sensible es la planificación del profesorado. La DAPE ha trabajado con la Dirección Académica del Profesorado en criterios que permitan sustentar mejor las solicitudes de plazas docentes. 

Aquí la conversación se vuelve muy concreta: horarios, niveles (pregrado, maestría, doctorado), líneas de investigación, laboratorios. “No podemos dejar un laboratorio sin alguien que lo asuma”, dice Valle. Tampoco conviene que una línea de investigación pierda fuerza por falta de relevo docente. El desafío está en diseñar criterios útiles, pero flexibles, porque “no hay dos departamentos iguales”. Y eso es cierto: cada disciplina tiene sus propios tiempos, sus necesidades y sus urgencias.

3. Los rankings como herramienta, no como destino

La DAPE también reporta información para rankings como QS y Times Higher Education (THE). Pero Valle sostiene que los rankings sirven, sí, pero no son el final del camino. “Los rankings nos proporcionan información comparativa con otras instituciones, pero no son un fin en sí mismo”, afirma.

La idea es usarlos como tablero de indicadores, ayudan a ver publicaciones, reputación, internacionalización y a compararse. Pero la calidad de la Universidad no cabe entera en una tabla. “Lo importante también es cómo impactamos en el país”, remarca.

El camino está trazado y la mirada hacia adelante implica aceptar que ese camino no es lineal. “Por eso, tenemos que revisar, ajustar y volver a pensar nuestras estrategias. Esto nos permite responder mejor, no solo como institución, sino como comunidad universitaria”, finaliza la Dra. Augusta Valle. 

En esta nota

Augusta Valle

Augusta Valle

Directora de la Dirección Académica de Planeamiento y Evaluación (DAPE)
Doctora en Didáctica de la Historia, la Geografía y las Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Barcelona, bachiller en Letras y Ciencias Humanas con mención en Historia, y licenciada en Educación por la PUCP. Profesora asociada del Departamento Académico de Educación de la PUCP. Sus líneas de investigación se enfocan en la enseñanza de […]

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