Nuestra Señora de la Paz: el Papa León XIV recibió como obsequio PUCP la escultura del artista Miguel Ángel Morales
En su visita al Papa León XIV, el equipo rectoral PUCP obsequió la escultura de Nuestra Señora de la Paz, inspirada en la imagen que está en la catedral de Chiclayo.La escultura de la Virgen de la Paz es una talla de 40 centímetros elaborada en madera.Las esculturas de Miguel Ángel Morales nacen de un proceso que combina técnica, disciplina y oración.
En su visita al Papa León XIV, el equipo rectoral PUCP obsequió la escultura de Nuestra Señora de la Paz, inspirada en la imagen que está en la catedral de Chiclayo.
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El escultor Miguel Ángel Morales, formado en los talleres Don Bosco, esculpió la estatua de 40 cm de Nuestra Señora de la Paz que el equipo rectoral de la PUCP entregó al Papa León XIV. Su obra, marcada por la oración y el oficio minucioso, ha llegado también al escritorio del Papa Francisco.
Texto:Eduardo Dávila Lynch
Fotos:Vatican News, Hanslitt Cruzado y Asociación de Artesanos Don Bosco
03.12.2025
En lo alto de los Andes, en Humanhuauco —un centro poblado del distrito de San Luis, en Áncash—, comenzó la historia Miguel Ángel Morales, un escultor cuya relación con la madera es, desde hace décadas, una forma de meditación. Para él, tallar no es solo un oficio. Es un modo de rezar. Cada golpe de gubia, cada curva que emerge del bloque claro de lenga es una conversación silenciosa con Dios. “Cuando te hablaba, cuando te predicaba, te impactaba el corazón”, recuerda sobre el padre Ugo de Censi, fundador de la Asociación de Artesanos Don Bosco e inspirador de la ruta artística y espiritual que siguió desde los 13 años.
Hoy, ese camino lo ha llevado a un lugar inesperado: el Vaticano. Dos de sus obras —San José con el Niño Jesús, entregado al Papa Francisco por la Conferencia Episcopal Peruana, y, recientemente, la imagen de Nuestra Señora de la Paz, llevada por el equipo rectoral de la PUCP al Papa León XIV— forman parte del entorno cotidiano de ambos pontífices. “Fue como una oración hacer ese trabajo”, dice Morales sobre la escultura de San José que, sin imaginarlo, el Papa Francisco colocaría en su escritorio. Ese mismo impulso devoto marcó la creación de la Virgen de la Paz, una talla de 40 centímetros elaborada directamente desde las fotografías que él mismo tomó en la catedral de Chiclayo.
Fue como un regalo para mí hacer ese trabajo. He hecho dos obras para representantes de Jesús en la Tierra».
Los orígenes de Miguel Ángel Morales: fe, oficio y la influencia de Don Bosco
Miguel Ángel Morales creció en una familia profundamente creyente. Su vínculo inicial con la fe se fortaleció cuando conoció al padre Ugo de Censi y a los catequistas del oratorio Don Bosco. “Ya conocía a Dios por mis padres, pero el padre Ugo me formó más cristianamente, fue como un pulimiento”, recuerda. A los 13 años, entre el 2001 al 2005, ingresó al taller Don Bosco en Tauca, donde inició una formación singular: estudió diseño y dibujo con maestros como Daniele Bonanomi —hoy sacerdote—. Esa secundaria completa combinada con un entrenamiento intensivo en arte, disciplina y vida comunitaria estuvo bajo la dirección de don Elia Cappelletti, director del taller. “La primera vez que el padre Ugo de Censi vino al taller de Tauca, me pareció una persona muy sabia y espiritual. Te impactaba el corazón”, dice sobre el sacerdote italiano.
Entre 2019 y 2021 llevó cursos regulares en el Instituto Superior Tecnológico Don Bosco de Chacas, donde se especializó en Construcciones artísticas en madera, y en el que siguió reforzándose en el campo artístico bajo la dirección del cónsul italiano Dr. Abele Capponi y del arquitecto y dibujante Mirko Codenotti. Durante esos años despertó su vocación exacta: transformar la madera en figuras que combinan devoción, técnica y una expresividad serena (como la del mismo Miguel). Allí también forjó vínculos que siguen marcando su vida, como la guía constante del padre Ugo y la hermandad de los artesanos que conforman la Asociación Don Bosco. Sobre esa etapa, Morales resume: “Cada trabajo es importante. He perdido la cuenta de cuántas esculturas he hecho”.
La madera sagrada: la historia detrás de la lenga chilena
En el corazón de la obra de Morales está la madera lenga, un material claro, resistente y manejable que permite detalles minuciosos y acabados naturales. “Es muy resistente a la polilla y su color claro ayuda a visualizar mejor el trabajo”, explica. Aunque Perú posee maderas valiosas, como el cedro y el cedrillo, la lenga se convirtió en un sello de la Asociación Don Bosco, que comenzó a importarla desde Chile por su calidad y certificación sostenible. Morales recuerda entre risas que algunos visitantes chilenos comentaban que en su país se usa incluso para construcción; sin embargo, en las manos de los artesanos de Don Bosco, adquiere una dimensión artística y espiritual.
La lenga es un árbol que crece en los bosques australes de Chile y Argentina que se maneja de manera sostenible, es fácil de trabajar y tiene certificación internacional (FSC). Los artesanos de Don Bosco la importan de Chile, y ha sido usada en las tallas que la PUCP regaló al Papa Francisco y al Papa León XIV».
Estas características coinciden con lo señalado por el padre Fernando Roca, quien explica que “la lenga es un árbol que crece en los bosques australes de Chile y Argentina que se maneja de manera sostenible, es fácil de trabajar, y tiene certificación internacional (FSC). Los artesanos de Don Bosco la importan de Chile y ha sido usada en las tallas que la PUCP regaló al Papa Francisco y al Papa León XIV”. Así, la obra de Morales conecta dos tradiciones: la artística, nacida en los talleres de Chacas, y la ética, que busca que cada pieza tenga un origen responsable. Para el escultor, la calidad del material no es solo una cuestión técnica, sino un modo de honrar la imagen que representa.
Dos pontífices, dos obras y una misma fe
La trayectoria internacional de Morales comenzó en 2018, cuando la Conferencia Episcopal Peruana encargó a la Asociación Don Bosco una imagen de San José con el Niño Jesús para la visita del Papa Francisco al Perú. Morales trabajó la pieza “con todo empeño y con mucho cariño”, sin imaginar que el pontífice la colocaría en su escritorio del Vaticano. “Me sentí muy animoso de realizar ese trabajo”, dice. La noticia llegó tiempo después, acompañada de una fotografía que confirmaba que su obra convivía con las de grandes maestros. “Sabía que el Papa iba a tocar la obra, pero nunca imaginé que se iba a quedar hasta ahora”.
Años después, la PUCP confiaba nuevamente en él. El encargo: una imagen de Nuestra Señora de la Paz, basada en la escultura original de la catedral de Chiclayo, donde el Papa León XIV oficiaba misa, cuando era el padre Robert Prevost. Morales viajó para fotografiarla desde todos los ángulos y tomar las medidas necesarias. “Es una copia minuciosa”, explica. Trabajó sin maqueta previa debido al tiempo reducido: 12 días de tallado constante, guiado por la devoción que le inspira esta advocación mariana. Cuando supo que la obra sería entregada al Papa León XIV, sintió una mezcla de alegría y responsabilidad: “Fue como un regalo para mí hacer ese trabajo. He hecho dos obras para representantes de Jesús en la Tierra”.
La vocación del escultor Miguel Ángel Morales: aprender, agradecer y tallar para Dios
Aunque hoy vive en Chacas con su esposa y sus dos hijos, Morales mantiene intacta la gratitud hacia quienes lo formaron y hacia cada etapa de su camino. Ahí, en Artesanos Don Bosco de Chacas ha conocido a grandes maestros italianos de la región de Ortisei – conocidos mundialmente por tener grandes escultores-, como Stefano Perathoner y Matteo Prinoth. En Chacas, también ha sido maestro de escultura por más de 5 años. Su dedicación se expresó incluso en una anécdota familiar: la escultura para el Papa Francisco la terminó durante las vacaciones de Navidad, trabajando hasta la noche, acompañado por el apoyo incondicional de su esposa. También reconoce que el encargo de la PUCP llegó gracias a la confianza construida a lo largo de los años: “Nos dieron la confianza por la experiencia de la otra obra”. Esa coherencia entre oficio, fe y comunidad es parte esencial de su identidad.
Cuando vio la foto del Papa León XIV sosteniendo la escultura, sintió una mezcla de triunfo y humildad: la confirmación de que su misión como artesano lo había llevado hasta uno de los lugares más significativos del mundo católico.
“Me sentí muy contento y muy honrado”, recuerda sobre la Virgen de la Paz. Para él, cada obra realizada para un pontífice es un acto de fe. Así lo expresa: “He hecho dos trabajos para la gloria de Dios; pienso que va a producir un milagro”. Cuando vio la foto del Papa León XIV sosteniendo la escultura, sintió una mezcla de triunfo y humildad: la confirmación de que su misión como artesano —una misión que empezó a los 13 años, entre oraciones y lápices de dibujo— lo había llevado hasta uno de los lugares más significativos del mundo católico.
El 40% de su vida lo ha pasado frente a un bloque de madera. En cada talla, Miguel Ángel Morales reafirma una convicción íntima: que el arte también es una forma de servir. Sus esculturas —las que reposan en los talleres de Chacas, las que viajan a Estados Unidos o Europa, y ahora las dos que habitan el Vaticano— nacen de un proceso que combina técnica, disciplina y oración. Hoy, su obra es parte de una tradición viva que une fe, cultura y excelencia artesanal. El escultor que nació en Huaman Huanco y que se formó con el padre Ugo ha llevado consigo algo más que madera: ha llevado esperanza tallada a mano.
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