Los periodistas podrán ser acosados, amenazados, vigilados; pero siempre habrá alguno que escriba, aunque sea en un papel clandestino, lo que otros quieren ocultar.
En los últimos días, Karla Ramírez, jefa de la unidad de investigación de Panorama, denunció públicamente lo que ningún periodista debería tener que denunciar: un posible atentado contra su vida, disfrazado de un ataque de delincuencia común. Casi al mismo tiempo, la Procuraduría Anticorrupción pidió levantar el secreto de las comunicaciones de dos periodistas -Rodrigo Cruz, de Latina, y César Prado, de IDL-Reporteros- que investigaban al poder político y redes de corrupción. Entre tanto, Manuel Calloquispe, comunicador de Madre de Dios, está amenazado de muerte por informar sobre las mafias de las economías ilegales que asolan su región.
Lo grave no es solo la amenaza o el intento por neutralizarlos, sino lo que significa: hacer periodismo en el Perú puede costar caro, demasiado caro».
Lo grave no es solo la amenaza o el intento por neutralizarlos, sino lo que significa: hacer periodismo en el Perú puede costar caro, demasiado caro. Mientras tanto, la advertencia ya está lanzada: tu teléfono puede dejar de ser tuyo, tu chat con una fuente puede ser leído en un despacho oficial, tu vida está en peligro.
Cuando un país llega al punto en que se amenaza a los periodistas como si fueran criminales, lo que se pone en juego no es solo la vida de reporteros o la privacidad de dos colegas: es la respiración de la democracia entera. Si no hay garantías para quienes investigan a los poderosos, lo que se erosiona no es solo un oficio, sino un derecho de todos. El derecho a saber, a exigir cuentas, a no conformarse con la versión oficial.
Por eso, no alcanza con la indignación de unos pocos. El mensaje es claro: o el periodismo se defiende unido o no se defiende.
Si no hay garantías para quienes investigan a los poderosos, lo que se erosiona no es solo un oficio, sino un derecho de todos».
En nuestro país, asediado por la corrupción y la crisis política, es imperativo el desarrollo de un buen periodismo, que sea transparente, honesto, que busque conectar a la sociedad con los problemas que la afectan y alertar de cualquier peligro que se cierne sobre ella.
En este Día del Periodista, reafirmamos los retos que tenemos por delante. Desde la carrera de Periodismo en la PUCP, buscamos fortalecer el oficio, lograr que más chicos y chicas puedan confiar en el periodismo y entregarse a esta profesión maravillosa, para seguir ayudando a develar información valiosa para los ciudadanos.
Como periodistas tenemos la responsabilidad de encontrar distintas maneras de conectar con la sociedad: por un lado, entendiendo las dinámicas sociales y del consumo, y, por otro, atrayendo el interés de las personas hacia temas relevantes que no nos deberían dejar indiferentes.
El buen periodismo es capaz de ayudar a la sociedad a recuperar la empatía, tan necesaria en estos tiempos de polarización. Tenemos que empezar por nosotros y nosotras».
Para lograrlo, los periodistas debemos ser capaces de trabajar juntos, dejando a un lado los egos y también los intereses personales, siempre en busca de una sociedad mejor, más informada, más justa, más solidaria.
El buen periodismo es capaz de ayudar a la sociedad a recuperar la empatía, tan necesaria en estos tiempos de polarización. Tenemos que empezar por nosotros y nosotras, dejar de lado las polaridades para trabajar unidos.
*En PuntoEdu promovemos el debate respetuoso y el intercambio de ideas según los siguientes lineamientos. Las columnas publicadas en esta sección reflejan la opinión de su autor.


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