Durante el primer tercio del siglo XX el Perú inicia el camino hacia la modernidad. Fue un proceso histórico, sociopolítico y cultural que tuvo como finalidad, de acuerdo al filósofo marxista Marshall Berman, construir un mundo racional, libre y con las mismas oportunidades de acceso al progreso. Sin embargo, fue durante el segundo gobierno del presidente Augusto B. Leguía, conocido como el Oncenio (1919-1930), que se dio el impulso definitivo para iniciar dicho proceso en nuestro país.
Es así que la modernidad se propala en el país, principalmente a través de las revistas ilustradas, que se convierten en piezas claves en la configuración política, económica y cultural de la sociedad limeña de aquella época. De esta manera, y valiéndose de diversas y variadas representaciones visuales como la fotografía, la caricatura y las ilustraciones comerciales, revistas como Variedades y Mundial impulsan nuevas formas y modelos de ser y actuar en la vida cotidiana de una sociedad moderna.
El grupo de investigación Comunicación, Arte y Cultura, interesado en la relación entre las revistas ilustradas y la producción gráfica de aquella época, organizó el día 6 de noviembre, el seminario «Revistas y representaciones visuales: el decir de la imagen» con el apoyo del Departamento de Comunicaciones. El objetivo principal del evento fue analizar, desde la mirada de la historia, la lingüística, las comunicaciones y el diseño, el rol social, político y cultural que desempeñaron las imágenes impresas difundidas por las revistas ilustradas, durante el proceso de modernización en Lima.
El observar y estudiar las diferentes formas en las que las imágenes son representadas gráficamente permite entender de qué manera estas construcciones culturales intervienen como elementos configuradores en la constitución de imaginarios visuales y sociales. Los cuales se introducen como patrones culturales y participan en la generación y difusión de ideas, tradiciones, costumbres, valores éticos, formas estéticas, e incluso, mandatos políticos dentro de una sociedad.
Repensar y problematizar nuestra sociedad desde un enfoque interdisciplinario que considera los procesos comunicativos y sus diferentes formas visuales discursivas, nos da pistas acerca de la importante y transcendente carga simbólica que contienen las imágenes como vehículos y espacios desde donde se produce, circula y consume la cultura. Por ejemplo, están las ilustraciones comerciales y publicitarias, dispositivos visuales que generan representaciones imaginadas que modelan el espíritu y el sentido de una época, y que además aportan a la forja del carácter político, económico y simbólico de una sociedad.
Finalmente, es una tarea permanente y necesaria analizar cómo se interpretan, resignifican, producen y difunden ciertos contenidos ideológicos a través de las producciones visuales. Ello no solo porque nos permite aportar al entendimiento e identificación de las imágenes gráficas como símbolos que marcan y constituyen la identidad cultura de una sociedad, sino que, además, son componentes históricos en y sobre el mundo, que lejos de ser una escenificación estética, se convierten en unidades comunicacionales portadoras de sentido.


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