En tiempos recientes, se ha publicado una variedad de artículos e informes sobre un fenómeno cada vez más visible: la presencia de menores de edad en redes sociales como influencers, y el impacto que esta actividad tiene en las dinámicas del mercado, el funcionamiento de la vida familiar y en su formación como ciudadanos y ciudadanas.
Según datos del Consejo Consultivo de Radio y Televisión (ConcorTV), el 79% de niños, niñas y adolescentes (NNA) de Perú utiliza las redes sociales antes de cumplir 13 años, pese a no ser la edad mínima establecida para usuarios en varias plataformas.
La presencia de niños, niñas y adolescentes (NNA) en el entorno digital es una realidad que requiere prestar atención tanto a su papel como generadores de contenido como a las formas en que se relacionan y comunican con los demás.
Según datos del Consejo Consultivo de Radio y Televisión (ConcorTV), el 79% de niños, niñas y adolescentes (NNA) de Perú utiliza las redes sociales antes de cumplir 13 años, pese a no ser la edad mínima establecida para usuarios en varias plataformas».
Recientemente, mis estudiantes del curso Legislación en Comunicaciones, en la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP, reflexionaron sobre el tema de los llamados kidfluencers: menores de 18 años que crean diversos tipos de contenido en redes sociales y que cuentan con un número significativo de seguidores en nuestro país.
Entre los más populares encontraron a una niña de 6 años de edad, quien a los 4 empezó un canal que hasta hoy se llama Las ocurrencias de Noah. En él, la pequeña se identifica como “la youtuber más chiquita del Perú”. Asimismo, con reconocimiento internacional, aparece también Pol Deportes, un adolescente cuyo nombre real es Cliver Huamán. Este joven originario de Andahuaylas se ha convertido en un modelo de superación e inspiración, por lo que ha conseguido el apoyo de determinadas marcas y productos. Otros menores se ven también en Internet como figura centrales de los emprendimientos de sus padres. Ese es el caso de la marca Catitejas, en el que la hija de la dueña forma parte de la estrategia comercial de venta de los productos que se elaboran. Situación diferente es la de Calulo OG, descrito como un cantante de 10 años de edad originario del Callao, quien “se ha consolidado en las redes sociales y plataformas como la nueva cara del género urbano conocido como malianteo y trap”.
De todo ello se evidencia que los kidfluencers en nuestro país tienen una participación muy activa en las redes sociales, por lo que debemos preguntarnos cómo van formando su identidad o identidades a través de estos espacios y formas de comunicación orientadas generalmente a buscar seguidores y promover ganancias económicas.
De todo ello se evidencia que los kidfluencers en nuestro país tienen una participación muy activa en las redes sociales, por lo que debemos preguntarnos cómo van formando su identidad o identidades a través de estos espacios».
Durante el proceso de Elecciones Generales, Unicef Perú desarrolló una campaña de promoción y reivindicación de los derechos de los NNA bajo el lema “Vota por mí”, creando un espacio en el que expresaban reclamos y demandas a los partidos políticos participantes en el proceso electoral. La idea fue dar voz a más de 10 millones de ellos, identificando el espacio digital como un campo fundamental para el desarrollo de las identidades, la promoción de una educación cívica ciudadana efectiva y donde se aprecie su participación en temas de interés ciudadano.
Recordemos que, en junio, la relatora especial de las Naciones Unidas sobre la Libertad de Opinión y de Expresión, junto con otros representantes, firmaron una declaración conjunta sobre los derechos de niños, niñas y adolescentes, así como los presentes desafíos, considerando el poder del entorno digital para promover la realización de sus derechos a la libertad de expresión, la información, la privacidad, la salud, la no discriminación, la asociación, la educación, el desarrollo, la protección contra la violencia y todos los demás derechos, así como de su especial importancia para la igualdad de los grupos desfavorecidos a causa de diversos factores. Parten del entendimiento de que uno de cada tres usuarios del entorno digital es niño o niña; que los niños y las niñas desean y deben ser incluidos en el entorno digital de acuerdo con su edad y madurez.
Ahora, ¿qué pasa con su consentimiento? Este es un punto crucial que actualmente se encuentra en debate. Lo que se discute son las formas de regulación efectivas de las plataformas y su responsabilidad social, así como el rol de los padres y lo que significa ejercitar la patria potestad.
La cuestión, entonces, es la siguiente: ¿deberíamos restringir estos espacios o promover una red que los agrupe y podamos conocer mejor sus experiencias?



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