Proyecto PUCP que une a artesanos y estudiantes de Diseño Industrial gana el Premio Uniservitate 2026
Dialogar de forma constante y comprender la forma de ver el mundo del otro ha caracterizado el trabajo realizado en el proyecto por 16 años.Nuestros estudiantes de la carrera de Diseño Industrial aprenden todo el tiempo saberes únicos de artistas populares del país.
Dialogar de forma constante y comprender la forma de ver el mundo del otro ha caracterizado el trabajo realizado en el proyecto por 16 años.
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«Artesanía + Diseño + Identidad» es una iniciativa, promovida desde hace 16 años por el profesor Ricardo Geldres, junto con docentes y alumnos. Cada semestre, los miembros del equipo y artistas populares desarrollan propuestas que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los segundos y a formar diseñadores capaces de comprender las necesidades de las personas, así como a construir soluciones desde el diálogo y la colaboración.
Texto:Sophia Rojas
Fotos:Archivo personal
17.07.2026
Lo que comenzó en el año 2010 como una experiencia de responsabilidad social universitaria evolucionó hasta convertirse en una metodología de enseñanza consolidada. “Artesanía + Diseño + Identidad”, una iniciativa impulsada durante 16 años por el profesor del Departamento de Arte y Diseño Mag. Ricardo Geldres Piumatti, junto con docentes y estudiantes de la carrera de Diseño Industrial PUCP, fue distinguida recientemente con el Premio Uniservitate 2026. Este reconocimiento incluye un financiamiento de €5,000 y una beca para participar en el VII Simposio Uniservitate, que se realizará en octubre en Roma.
Geldres cuenta que la noticia llegó de manera inesperada. Él postuló la iniciativa para validar el trabajo realizado, pero no esperaba obtener el premio, pues el proyecto incorporó formalmente la metodología de aprendizaje-servicio recién el año pasado. «No he sido solo yo, sino distintos equipos los que me han acompañado. Han pasado por este proyecto diversos docentes y grupos de estudiantes. Nunca son iguales las experiencias. Siempre hay nuevos retos, ajustes y pequeñas mejoras que hacen para que evolucione”, señala.
Actualmente, el proyecto involucra a estudiantes y maestros que, semestre tras semestre, desarrollan propuestas junto con comunidades artesanales. Aunque los participantes cambian, la metodología mantiene un mismo propósito: formar diseñadores capaces de comprender las necesidades de las personas, y construir soluciones desde el diálogo y la colaboración.
Actualmente, el proyecto involucra a estudiantes y maestros que, semestre tras semestre, desarrollan propuestas junto con comunidades artesanales. Aunque los participantes cambian, la metodología mantiene un mismo propósito: formar diseñadores capaces de comprender las necesidades de las personas, y construir soluciones desde el diálogo y la colaboración.
Transformando la formación en Diseño Industrial
Con el tiempo, el alcance de la iniciativa también se amplió. Si bien en sus primeros años el objetivo era desarrollar familias de productos, hoy el trabajo responde a las necesidades identificadas junto con cada comunidad. Ahora el trabajo abarca aspectos como la identidad de marca, estrategias de comercialización, mejora de procesos productivos, ergonomía y comunicación.
“A lo largo de los años nos hemos dado cuenta de que el fin, en realidad, no es el producto. El producto es el camino. El verdadero impacto de transformación está en los estudiantes, en los artesanos y también en los docentes”, recalca Geldres. Este proceso, añade, forma diseñadores industriales con una visión distinta del campo profesional del diseño. Ya no trabajan para un cliente tradicional, sino con personas portadoras de saberes ancestrales que, a su vez, se convierten en maestras.
Construir conocimiento junto con las comunidades
Lejos de imponer propuestas desde la academia, esta iniciativa se basa en la cocreación y el codiseño. Desde el inicio, estudiantes, docentes, artesanas y artesanos participan en un diálogo horizontal para explorar oportunidades y desarrollar alternativas que respondan tanto a las expectativas de la comunidad como a las exigencias del mercado actual. “Nosotros no imponemos nada, no llegamos con una receta diciendo ‘tiene que ser así’. En este camino, que llamamos de cocreación y codiseño, ellos ponen mucho de sí mismos y los estudiantes también. Es un encuentro donde ambas partes aprendemos”, agrega Geldres.
Nosotros no imponemos nada, no llegamos con una receta diciendo ‘tiene que ser así’. En este camino, que llamamos de cocreación y codiseño, ellos ponen mucho de sí mismos y los estudiantes también. Es un encuentro donde ambas partes aprendemos».
Este intercambio también implica un compromiso ético con los saberes tradicionales. En lugar de apropiarse de técnicas ancestrales o reemplazarlas por conocimientos académicos, el proyecto busca reconocer el valor de la experiencia acumulada por las comunidades y convertirla en el punto de partida del proceso creativo.
Las propias artesanas destacan ese proceso de trabajo colaborativo. Para Yolanda Osorio, integrante y líder de la Asociación Amartem del poblado de Medio Mundo (Huaura, Lima), el proyecto no buscó reemplazar sus conocimientos heredados, sino fortalecerlos mediante nuevas posibilidades de diseño e innovación. “Nos ha permitido mejorar nuestra técnica y acabado. Aprendimos la innovación de colores, de diversos productos, de formas de carteras y más. Nos enseñaron a innovar, mejor dicho, a partir de la misma técnica con la que tejíamos”, señala Yolanda.
La metodología aprendizaje-servicio (ApS)
De acuerdo con Francisco Merino, coordinador de Formación de la Dirección Académica de Responsabilidad Social (DARS), es una metodología educativa que integra la formación académica con acciones orientadas a responder a necesidades reales de comunidades y organizaciones. Estudiantes, docentes y actores del entorno construyen conocimientos de manera colaborativa, fortaleciendo tanto el aprendizaje como el compromiso con la sociedad.
En la PUCP, esta dinámica forma parte del enfoque de responsabilidad social universitaria (RSU). Desde 2025, señala Merino, la Universidad, a través de la Dirección Académica de ResponsabilidadSocial (DARS) y el Instituto para la Docencia Universitaria (IDU), impulsa la incorporación de esta metodología en más de 40 cursos en distintas facultades.
Para Ricardo, este proceso transforma profundamente la formación de los futuros diseñadores industriales. Más allá de desarrollar competencias técnicas, los estudiantes enfrentan contextos reales, y fortalecen habilidades de comunicación, investigación, trabajo colaborativo, innovación, ética y sostenibilidad. “Cuando converso con egresados, muchos me dicen: ‘Ese fue uno de los mejores proyectos que realicé. Me enseñó un montón de cosas y muchas de las que hago actualmente nacieron ahí’”, recuerda el profesor.
¿Qué premia el Uniservitate?
En América Latina y el Caribe, solo dos iniciativas fueron reconocidas en esta edición del Premio Uniservitate, el cual es sostenido por la fundación Porticus, y coordinado por el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (Clayss).
Según explica Ricardo Geldres, el jurado resaltó el carácter interdisciplinario de «Artesanía + Diseño + Identidad» por su estrecha relación con la sociedad civil y una metodología que integra el aprendizaje académico con el trabajo colaborativo junto con las comunidades. “El jurado destacó el carácter interdisciplinario del proyecto. No solo hacemos diseño de producto; también trabajamos factores humanos, ergonomía, marketing e investigación de campo”, explica.
Otro aspecto, señaló, es que, a diferencia de proyectos de corta duración, cada nueva promoción retoma el trabajo desarrollado por las anteriores, lo que permite dar continuidad a los procesos construidos junto con las artesanas y los artesanos. Este compromiso se observa en resultados concretos.
Los €5,000 permitirán fortalecer el proyecto mediante más visitas grupales a las comunidades. Asimismo, se montará una exposición retrospectiva que recoge los 16 años de esta experiencia en la Sala Winternitz de la Facultad de Arte y Diseño.
Yolanda explica que las nuevas propuestas desarrolladas junto con los estudiantes incrementaron los pedidos de sus productos y fortalecieron el trabajo de la asociación. “Eso ayudó mucho a seguir mejorando porque sabíamos que era nuestra fuente de ingreso y hasta ahora nos sigue sirviendo”, afirma.
Este impacto sostenido también explica el destino del financiamiento otorgado por el premio Uniservitate. Los €5,000 permitirán fortalecer el proyecto mediante más visitas grupales a las comunidades. Asimismo, se montará una exposición retrospectiva que recoge los 16 años de esta experiencia en la Sala Winternitz de la Facultad de Arte y Diseño.
Para Geldres, el premio representa una oportunidad para seguir fortaleciendo una metodología que ha demostrado que el diseño también puede construirse desde el diálogo, el respeto por los saberes ancestrales y el aprendizaje compartido. “Este reconocimiento nos reafirma que el camino que estamos haciendo es el correcto y nos impulsa a seguir mejorándolo”, finaliza.
Diseñador industrial por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Completó su formación con una Licenciatura en Educación, una Maestría en Gestión de la Educación y una especialización en ecodiseño en Alemania. Actualmente, es doctorando en Ciencias de la Educación en la Universidad de Córdoba, España. Desde 1997 se dedica a la enseñanza del diseño y […]
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