La cómoda negación: por qué los docentes evitan enfrentar la realidad de la IA

Por Manuel Saavedra

Coordinador de Desarrollo Docente y Especialista de la Dirección de Educación Continua

La cómoda negación: por qué los docentes evitan enfrentar la realidad de la IA

27.01.2026

Durante una sesión virtual de Desarrollo Docente en Perú, propuse a los asistentes la siguiente pregunta: ¿es mito o realidad que la inteligencia artificial reemplazará al docente? Esta misma pregunta la presenté en el XIII Congreso Internacional de Educación Continua: IA y Transformación Digital en la Educación Continua, que organizó la Red Universitaria de Educación Continua de Chile. Así las respuestas revelaron una tendencia inquietante:

  • 45% (Perú) y 60% (Chile) responden «mito» con la seguridad de quien cree que su rol está protegido por alguna ley natural.
  • 1% (Perú y Chile) dice «realidad» al menos considerando que ciertas funciones docentes ya podrían ser automatizadas.
  • El resto no responde. ¿Duda genuina a que una IA cuente con paciencia ilimitada?

Más allá de cualquier consideración de teorías educativas, el desafío inmediato y urgente es cómo gestionar la interface entre docentes e IA para actuar de manera inteligente con las tendencias que se vienen presentando».

La pregunta incómoda persiste: ¿en qué se diferencia esta negación de la que tuvieron los taxistas frente a Uber o Blockbuster frente a Netflix? Todo esto en un escenario descrito por Erin Meyer y Reed Hastings en su libro Aquí no hay reglas: Netflix y la cultura de la reinvención: “Trabajamos todo el día en el mundo de Google, compramos cosas en Amazon, escuchamos música en Spotify, vamos en vehículo Uber a apartamentos de Airbnb y por la noche vemos Netflix…”, y si a esto le agregamos la influencia del comportamiento diario por medio de los datos cuando encendemos el computador y que los especialistas denominan el modelo de negocio FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google), estamos frente a un universo por el cual se debe diseñar una nueva oferta educativa.

La historia muestra que la tecnología no pide permiso para transformar profesiones. La IA no busca reemplazar al docente como figura humana, pero sí puede asumir el seguimiento de manera autómata del sílabo, oralidad de las clases por medio de la generación de vídeos, disponibilidad de evaluación o corrección de exámenes, personalizar el aprendizaje y ofrecer retroalimentación inmediata. Ignorar esta evolución no la detiene, solo posterga la adaptación.

Más allá de cualquier consideración de teorías educativas, el desafío inmediato y urgente es cómo gestionar la interface entre docentes e IA para actuar de manera inteligente con las tendencias que se vienen presentando. Así, enfatizo cinco retos para la enseñanza-aprendizaje:

1. Estudiantes en línea: el aprendizaje en línea ya no es una alternativa, sino una modalidad consolidada. Las empresas valoran cada vez más a los profesionales que se han formado en entornos digitales, pues demuestran habilidades como la autogestión, la resiliencia y la adaptabilidad. Estos estudiantes están mejor preparados para un entorno laboral cambiante, donde el aprendizaje continuo y la actualización de competencias son fundamentales. La enseñanza en línea no solo democratiza el acceso a la educación, sino que potencia perfiles altamente demandados en la nueva economía digital.

2. Educación por móvil (el aprendizaje en la palma de la mano): con más de 7.3 billones de usuarios de teléfonos móviles proyectados para este año, el aprendizaje móvil (m-learning) se posiciona como una herramienta clave. Aplicaciones educativas personalizadas, acceso constante a contenidos y plataformas que se adaptan al ritmo del usuario crean un ecosistema accesible, flexible y eficiente. La educación por móvil rompe barreras de tiempo y espacio, permitiendo que el aprendizaje ocurra en cualquier momento y lugar.

3. Educación inmersiva: gracias a la realidad virtual (VR) y la realidad aumentada (AR) que están cambiando el panorama educativo, especialmente en América Latina, que ya ocupa el segundo lugar en consumo de estas herramientas, según Euromonitor. La educación inmersiva permite a los estudiantes y docentes interactuar en entornos simulados, replicar laboratorios y participar activamente en experiencias prácticas que antes eran inaccesibles. Esta forma de aprendizaje aumenta la motivación, la retención y la comprensión profunda de los contenidos.

4. Asistentes virtuales: la integración de la inteligencia artificial a la educación ya es una realidad. Un ejemplo claro es el piloto desarrollado por la Universidad de Michigan, que utiliza un asistente virtual de docencia1. Estas herramientas ofrecen apoyo personalizado, responden preguntas en tiempo real y ayudan a los docentes en la gestión de tareas repetitivas, permitiendo que se concentren en actividades más estratégicas.

5. Experiencia streaming: la educación compite por la atención. En la era de Netflix y YouTube, el contenido educativo también debe capturar la atención de los estudiantes. El streaming se ha convertido en un formato poderoso para la enseñanza al ofrecer clases en vivo o grabadas con alta calidad audiovisual. Como bien señaló Reed Hastings, fundador de Netflix: “Competimos con el sueño”. La clave está en crear experiencias educativas tan envolventes como el entretenimiento para mantener el interés y promover el aprendizaje significativo.

Se prevé que, en los próximos años, el sector educación será uno de los tres principales rubros que demandarán esta tecnología; sin embargo, en la educación, aún no nos encontramos asumiendo la diversidad de experiencias que se puede adoptar con el uso de la aplicación de la inteligencia artificial. Si queremos conocer por dónde tendremos la puerta abierta para experimentar esta relación de la tecnología de algoritmos con el sector educativo, será experimentando con las cinco tendencias antes mencionadas, dado que representan oportunidades para repensar y rediseñar la educación. La clave está en aprovechar el potencial de la tecnología con una mirada pedagógica innovadora y centrada en el estudiante.

La transformación digital ha redefinido profundamente la forma en que se enseña y se aprende. A medida que las tecnologías avanzan y se integran en la vida cotidiana, la educación también se ve impulsada a adaptarse y evolucionar. Ahora pregúntate honestamente: ¿cuántos de tus estudiantes realmente experimentan esa conexión contigo? ¿Seguirás copiando y pegando la misma retroalimentación genérica en los trabajos de los estudiantes? ¿Continuarás repitiendo el sílabo como autómata, sabiendo que los casos prácticos cambian constantemente con la realidad? La educación en la era algorítmica necesita de curadores de aprendizaje, diseñadores de desafíos complejos y mentores de experiencias. ¿Estás preparado para estos nuevos roles o votarás siempre por el “mito” en la encuesta propuesta anteriormente?

Referencia

  1. En «Altruismo efectivo: la educación en la era digital» (Semanario PuntoEdu N° 456 , PUCP, 2018), ya habíamos ensayado cómo sería un escenario con un asistente virtual.
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