César Gutiérrez Muñoz: el archivero que hizo del patrimonio documental un compromiso con el país
Conocido cariñosamente como ‘Chombo’, César Gutiérrez fue fundador y primer director del Archivo Histórico del Instituto Riva-Agüero (1975-1979), así como del Archivo Central de la PUCP (1983-2010). A su vez se desempeñó como jefe institucional del Archivo General de la Nación.Por décadas, César Gutiérrez (última fila, al centro, camisa blanca) se dio a la tarea de preservar el patrimonio documental en los diversos archivos en los que trabajó.Su labor ha sido reconocida en toda Iberoamérica, junto con su liderazgo y visión, fundamentales para el fortalecimiento de la memoria histórica y el desarrollo de la investigación académica en el Perú.El trabajo en equipo era algo particularmente placentero para el archivero. Gutiérrez junto a autoridades de la PUCP años atrás.
Conocido cariñosamente como 'Chombo', César Gutiérrez fue fundador y primer director del Archivo Histórico del Instituto Riva-Agüero (1975-1979), así como del Archivo Central de la PUCP (1983-2010). A su vez se desempeñó como jefe institucional del Archivo General de la Nación.
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Partió uno de los referentes más importantes de la archivística peruana. Su legado permanecerá en la defensa que hizo de los registros documentales y en la formación de generaciones de especialistas.
Texto:Eduardo Dávila Lynch
Fotos:Archivo de la Universidad – PUCP
05.05.2026
El fallecimiento de César Gutiérrez Muñoz (1945 – 2026) deja un vacío en la archivística peruana y en el campo de los estudios peruanistas. Su trayectoria estuvo marcada por una defensa sostenida del patrimonio documental, el que entendió como un servicio a la ciudadanía y una responsabilidad colectiva.
Su trabajo, pues, se enfocó por décadas en custodiar archivos, consolidar instituciones, formar especialistas y posicionar la archivística como una disciplina clave para la memoria histórica del país. Su legado se mantiene vigente en las prácticas, entidades y comunidades que ayudó a construir.
Un referente nacional e internacional
Gutiérrez Muñoz fue una figura central en el desarrollo de la archivística en el Perú. Fue fundador y primer director del Archivo Histórico del Instituto Riva-Agüero (1975-1979), así como también del Archivo Central de la Pontificia Universidad Católica del Perú (1983-2010). A su vez, se desempeñó como jefe institucional del Archivo General de la Nación.
[César Gutiérrez] fue una voz reconocida en la defensa del patrimonio documental en toda la región. Su trabajo permitió consolidar una visión del archivo como un servicio para la sociedad, más allá de la custodia».
Su reconocimiento, sin embargo, trascendió el ámbito nacional. Fue el primer secretario ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Archivos y formó parte del Consejo Internacional de Archivos, consolidándose como una voz influyente en la defensa del patrimonio documental en la región. Su labor contribuyó a fortalecer redes institucionales y a posicionar la archivística como un campo estratégico para la investigación y la memoria histórica.
La jefa del Archivo Histórico Riva-Agüero (AHRA), Dra. Magally Alegre, sostiene que su legado debe entenderse hoy en múltiples dimensiones. “Fue una voz reconocida en la defensa del patrimonio documental en toda la región. Su trabajo permitió consolidar una visión del archivo como un servicio para la sociedad, más allá de la custodia”, dijo. Ello marcó una forma de entender la disciplina en el Perú.
César ha dejado muchas cosas, su ejemplo de archivero intachable, su constante preocupación por visibilizar el trabajo del archivero y los archivos, especialmente su querido Archivo de la Universidad al que dedicó muchos años de su vida».
Una visión que transformó la disciplina
Uno de los aportes más significativos de Gutiérrez Muñoz fue su concepción del archivo como un espacio al servicio de las personas. Para él, los documentos eran herramientas vivas para la investigación, la gestión pública y la vida cotidiana. Esa visión se reflejó en su trabajo con archivos institucionales, académicos y eclesiásticos, así como en su impulso por hacerlos accesibles tanto a investigadores como a ciudadanos. Su influencia se extendió a múltiples generaciones de archiveros, bibliotecólogos y paleógrafos, quienes continuaron desarrollando esta perspectiva en distintas instituciones del país.
A ese legado institucional se suma el recuerdo de quienes vieron su trabajo, que permite dimensionar su forma de ejercer el liderazgo en el día a día. La actual coordinadora del Archivo de la Universidad, Mag. Dora Palomo, comenta: “César ha dejado muchas cosas, su ejemplo de archivero intachable, su constante preocupación por visibilizar el trabajo del archivero y los archivos, especialmente su querido Archivo de la Universidad al que dedicó muchos años de su vida”. La especialista elogia, además, su capacidad para convocar a profesionales de todo el país en encuentros que fortalecían el intercambio de experiencias y la actualización permanente.
Uno de los aportes más significativos de Gutiérrez Muñoz fue su concepción del archivo como un espacio al servicio de las personas. Para él, los documentos eran herramientas vivas para la investigación, la gestión pública y la vida cotidiana.
Ese espíritu articulador también se reflejó en su impulso a la formación continua dentro de la PUCP y en la creación de espacios de difusión, como Alerta Archivística. Su labor docente, especialmente en paleografía, permitió a su vez que investigadores de diversas disciplinas accedieran a fuentes históricas y desarrollaran nuevas líneas de estudio, ampliando el impacto de la archivística en el ámbito académico.
Compromiso con el país
El compromiso de Gutiérrez Muñoz con el patrimonio documental se manifestó también en su defensa activa del Archivo General de la Nación. A lo largo de los años, se pronunció frente a decisiones que ponían en riesgo la integridad de sus colecciones, insistiendo en la necesidad de preservar su unidad y garantizar condiciones adecuadas para su conservación.
Su trabajo no se limitó a Lima. Recorrió distintas regiones del país, colaborando con archivos locales e institucionales, promoviendo su conservación y fortaleciendo capacidades. Esta dimensión territorial evidenció su comprensión del valor de los archivos como parte de la vida de las comunidades y como base para la construcción de la memoria histórica.
Su trabajo, por otro lado, lo llevó a recorrer distintas regiones del país, colaborando con archivos locales e institucionales, promoviendo su conservación y fortaleciendo capacidades. Esta dimensión territorial evidenció su comprensión del valor de los archivos como parte de la vida de las comunidades.
Diversas instituciones han reconocido su legado, destacando su liderazgo, su compromiso con la preservación documental y su papel en la formación de especialistas. Su trayectoria deja una huella profunda en el desarrollo de la archivística nacional y en la defensa de la memoria histórica del Perú.
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