Durante más de cuatro décadas, el Museo de Artes y Tradiciones Populares del Instituto Riva-Agüero de la PUCP fue inseparable de una figura clave: Luis Repetto Málaga. Gestor cultural y defensor incansable del arte popular peruano, Repetto dirigió el museo durante más de 40 años, consolidándolo como un espacio de investigación, conservación y difusión de las expresiones culturales del país.
Ese vínculo profundo entre Repetto y el museo quedó sellado en octubre de 2020, cuando la institución adoptó oficialmente su nombre: Museo de Artes y Tradiciones Populares Luis Repetto Málaga del IRA-PUCP (MATP) como homenaje a su histórico director, quien falleció en junio de ese mismo año. La decisión reconocía no solo su trayectoria profesional, sino también la profunda huella que dejó en generaciones de trabajadores, investigadores y gestores culturales formados bajo su liderazgo.
Ese legado ha sido recientemente reconocido a nivel internacional. El pasado 20 de noviembre, Luis Repetto Málaga recibió de manera póstuma la Orden Bernardo O’Higgins en el grado de Comendador, una de las más altas distinciones otorgadas por el Estado chileno a través de su embajada en el Perú. La condecoración fue entregada por el embajador Óscar Fuentes Lira a Claudio Mendoza Castro, actual director del MATP, durante una ceremonia realizada en la Casa O’Higgins, espacio cuya restauración y puesta en valor cultural fue posible gracias a la gestión impulsada por Repetto.
La distinción reconoció su labor de integración cultural entre Perú y Chile, así como su aporte sostenido a la defensa y difusión del patrimonio cultural. Durante la ceremonia —que contó con la presencia de autoridades universitarias, representantes diplomáticos, colegas, familiares y amigos— se destacó el rol fundamental de Repetto en la consolidación del convenio entre el Estado chileno y la PUCP para la restauración de la Casa O’Higgins, que hoy funciona como nodo cultural activo del Centro Histórico de Lima.
Para Mendoza, este reconocimiento trasciende la figura individual de su histórico director. “Este es uno de los pocos reconocimientos directamente vinculados al trabajo que Luis Repetto realizó para el museo y para la Casa O’Higgins. No solo pone en valor su trayectoria personal, sino que reconoce el esfuerzo sostenido de una institución que él ayudó a construir y posicionar”, señaló.
Luis fue mi amigo, mi hermano, mi confidente. Trabajamos juntos durante más de cincuenta años. Hacíamos todo juntos, desde limpiar las salas y mover trastos hasta pensar cómo acercar el museo a los niños y a las comunidades».
Luis Repetto y su trabajo colaborativo con la arqueóloga chilena María Isabel Fuentealba
Pero el trabajo de Repetto no fue una labor solitaria. Un pilar fundamental en los primeros años del museo fue su trabajo colaborativo con María Isabel Fuentealba, arqueóloga chilena exiliada en el Perú tras el golpe de Estado de 1973. Fuentealba aportó su formación museológica y su experiencia en gestión cultural para la implementación del museo desde 1979, acompañando a Repetto en la organización de las primeras exposiciones y en el desarrollo de actividades educativas, especialmente talleres dirigidos a niñas y niños.
Mirando hacia atrás, Fuentealba destaca tanto el crecimiento de la institución como los desafíos que quedaron en el camino. “Hoy el museo es una institución grande, adulta, con prestigio nacional e internacional. Pero también hay cosas que se dejaron de hacer y que sería importante retomar, como el trabajo educativo con los niños, que fue parte esencial del proyecto desde sus inicios”, dice con nostalgia.
La relación entre Fuentealba y Repetto fue, además de profesional, profundamente humana. “Luis fue mi amigo, mi hermano, mi confidente. Trabajamos juntos durante más de cincuenta años. Hacíamos todo juntos, desde limpiar las salas y mover trastos hasta pensar cómo acercar el museo a los niños y a las comunidades”, señaló Fuentealba, enfatizando el carácter colectivo y afectivo que marcó la construcción del museo desde sus primeros años.
Fuentealba fue una figura decisiva para sentar las bases museográficas y pedagógicas del MATP. Su trabajo se guio por la convicción de que el museo debía ser un espacio formativo y accesible. A propósito de la reciente condecoración, la actual jefatura del museo ha identificado la urgencia de registrar y visibilizar esta memoria histórica, reconociendo a quienes, como Fuentealba, hicieron posible el crecimiento del MATP.
Este es uno de los pocos reconocimientos directamente vinculados al trabajo que Luis Repetto realizó para el museo y para la Casa O’Higgins. No solo pone en valor su trayectoria personal, sino que reconoce el esfuerzo sostenido de una institución que él ayudó a construir y posicionar».
Reconocimiento al legado de Luis Repetto
Mirar el legado de Luis Repetto Málaga es también proyectar el futuro del museo. Hoy, el MATP atraviesa una nueva etapa: funciona temporalmente en la Casa O’Higgins, en el Jirón de la Unión, donde desde este año cuenta con una sala permanente, un anhelo largamente impulsado por su histórico director. La medalla y el diploma de la Orden Bernardo O’Higgins se exhibirán en este espacio, integrándose al discurso museográfico como testimonio del reconocimiento internacional a su obra.
En ese sentido, Claudio Mendoza subraya que la condecoración también abre nuevas posibilidades para el museo, pensando en colaboraciones para exhibiciones y algunos otros intercambios culturales. Bajo su jefatura, el museo busca fortalecer su vínculo con la comunidad universitaria y con el público del Centro Histórico, renovar sus exposiciones, y ampliar sus redes de colaboración nacional e internacional. La condecoración póstuma honra a Luis Repetto Málaga y reafirma la vigencia de un proyecto cultural que sigue creciendo.


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