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Líderes PUCP que transforman

Gonzalo Quijandría: “La misión de la minería privada es fomentar el desarrollo”

Gonzalo Quijandría es director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Minsur

Desde hace más de 20 años, Gonzalo Quijandría, egresado de Derecho PUCP, trabaja desarrollando proyectos mineros en todo el país. Algunos hitos de su carrera son la puesta en marcha de Antamina, en Áncash; el desarrollo de Mina Justa, en Ica; y el diseño y ejecución del proyecto B2 para el aprovechamiento de relaves, en Puno. El director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Minsur cuenta cómo encontró su verdadera vocación en un sector con potencial transformador y de grandes desafíos.

  • Texto:
    Fiorella Palmieri
  • Fotos:
    Camila Mora

Hace más de un cuarto de siglo, Gonzalo Quijandría Fernández cambió una meteórica carrera como conductor, entrevistador político y reportero de televisión por los socavones y alturas de la industria minera peruana donde, contra todo pronóstico, encontró su verdadera vocación.

Hacía algunos años que se encontraba fuera de la televisión. Mientras definía su camino, trabajaba como consultor en Apoyo. Uno de sus clientes, Antamina, le ofreció un cargo en el área de comunicaciones que no sabía si aceptar o no. Pero tuvo una experiencia que lo marcó.

A más de 4,500 m s. n. m., en Yanacancha, en la sierra sur de Áncash, se iniciaba un multimillonario proyecto minero que cumplía con altos estándares de calidad ambiental, regulaciones internacionales y tecnología de punta. Quijandría fue a conocer el molino semiautógeno. “Tengo muy vivo el recuerdo del enorme molino sonando y dando vueltas, con la capacidad de abrir puestos de trabajo en las zonas más pobres del país, impulsar los negocios locales y traer miles de millones en impuestos que mi país necesita. Fue así como encontré el propósito que me mueve desde hace 20 años”, relata.

Se quedó nueve años en Antamina, pasó tres años en Barrick, y, desde hace una década, forma parte de Minsur como director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad.

Gonzalo Quijandría: periodista a los 22 años

En la PUCP, los Estudios Generales Letras (EE.GG.LL.) le dieron una visión panorámica de la realidad y optó por estudiar Derecho. Pero no se veía como abogado y las comunicaciones empezaron a llamar su atención. En 1995 fue contratado por Frecuencia Latina y por una casualidad acabó conduciendo el programa Contrapunto, donde además hacía reportajes. Entrevistó a Mario Vargas Llosa en su exilio en Madrid y a Francis Fukuyama en la Universidad de Notre Dame (París). Pero la mayor parte del tiempo vivía la adrenalina en el set.

Su momento más tenso fue en diciembre de 1996, en una comunicación en vivo con la residencia del embajador de Japón, el mismo día de la toma de los rehenes. “Tenían el control de la embajada, 400 rehenes tirados en el piso. Contesta Néstor Cerpa Cartolini, el cabecilla del MRTA. Discutimos y terminé diciéndole que era un terrorista. Entonces me colgó”, cuenta.  Pronto se dio cuenta de que había sido un error. “Pudo ocurrir cualquier represalia contra los rehenes. No estaba preparado para manejar situaciones tan complejas”, reflexiona.

Tiempo después, en un programa para periodistas de la Universidad de Harvard, con una beca de la Fundación Nieman, se dio cuenta de que el periodismo no era su camino. En comparación con la rigurosidad y pasión de sus compañeros, él se sentía casi un advenedizo. “Yo era un curioso preguntón en televisión”, comenta. Podía continuar con esa faceta, pero ya no se veía ejerciéndola en el largo plazo. Al volver a Lima, se dedicó a las consultorías y luego encontró la minería.

Además de conocimiento técnico y valores, la PUCP le enseñó a apreciar las distintas perspectivas de ver el mundo y las opiniones distintas a la suya. “Escuchar otras ideas enriquece las mías”, cuenta.

Adrenalina en minería

La adrenalina en televisión era solo un anticipo de lo que viviría en minería y quizás por eso no mira atrás. “Si fuera un entorno más tranquilo, no estaría tan comprometido. Hay mucho por hacer”, comenta. 

Diplomático, paciente, empático, la misión principal de Gonzalo son las relaciones comunitarias. Cada mes realiza un viaje de inspección a Puno, Juliaca, Mataraní, Oyón (en la sierra de Lima), Marcona (Arequipa), Palca (en Tacna), y también los proyectos en Sao Paulo y Manaos. “Conforme te alejas de la capital, encuentras más abandono del Estado. La población tiene menos acceso a servicios básicos, salud, educación, justicia. Por las carreteras pierdes primero la señal de Internet, luego la señal de radio que no llega a todo el país. La misión de la minería privada no es reemplazar al Estado, pero sí canalizar y fomentar el desarrollo de la zona”, dice con convicción.

En su carrera, lo más complejo que le ha tocado gestionar fue la violencia en Puno. Entre diciembre del 2022 y marzo del 2023, las manifestaciones y represiones condujeron a la muerte de civiles, manifestantes y policías. En el epicentro de los hechos se encontraba la mina San Rafael, gestionada por Minsur. Se paralizó por tiempo indefinido hasta el retorno de la calma. Con asombro, veían cómo las operaciones e instalaciones quedaban intactas. “La gente protegió la mina, desviaban a los grupos violentos, les decían: ‘Acá no hay nadie del gobierno’”, señala Quijandría. “Es la mina donde trabajan los lugareños por generaciones, un lugar en el que sus hijos aspiran trabajar. Pagamos a los trabajadores el tiempo de licencia, guardamos luto por los fallecidos. Son actitudes que cuentan”, dice.

En su posición, es usual pasar de conversaciones con banqueros de inversión a una asamblea comunal en alguna región andina. Además de conocimiento técnico y valores, la PUCP le enseñó a apreciar las distintas perspectivas de ver el mundo y las opiniones distintas a la suya. “Escuchar otras ideas enriquece las mías”, cuenta.

Sin embargo, es consciente de que la minería no ha sido el mejor amigo del pueblo por su historial de pasivos ambientales, corrupción y mafias. “Nuestro principal enemigo es la minería informal en el país. Si los peruanos nos acostumbramos, no vamos a tener más molinos que generen progreso, sino pasivos ambientales, relaves, historias que queremos dejar atrás”, señala.

Dispuesto a servir al país

Más allá del sector privado, se siente vinculado con la gestión del sector minero en general. En el 2018, lideró el ingreso de la primera empresa peruana al Consejo Mundial de Minería y Metales, un grupo de 28 empresas mineras globales que producen un tercio de todos los minerales que utilizamos en el mundo, y ha participado en acuerdos de grandes inversiones para el país.

En los próximos años, espera continuar en el sector, ya sea desde el ámbito privado o la gestión pública. Siguiendo los pasos de su padre y su tío, los hermanos Álvaro y Jaime Quijandría -ministros de Agricultura y de Energía y Minas a inicios de siglo-; si lo convocan para un cargo, aceptaría.

“En mi familia, ser funcionario del Estado, en cualquier posición, siempre ha sido el mayor honor. Y si me invitaran a participar, aceptaría dependiendo de quién se trate. El mayor logro es servir al país”, señala.

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