Del 17 al 19 de julio, los estudiantes de la Asociación Civil Internacia junto con la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP organizaron la decimoquinta edición del gran experimento que es el Modelo de Naciones Unidas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP MUN), una experiencia que, más allá de su dimensión académica, mantiene vigente la importancia del diálogo, la negociación y la búsqueda de consensos en un escenario internacional cada vez más complejo.
Esta última edición tomó lugar en un momento en el cual los actores del sistema internacional, a pesar de desenvolverse en un entorno cada vez más interdependiente, parecen haberle dado la espalda al orden internacional basado en reglas y normas que se consolidó tras la Segunda Guerra Mundial. Frente a las consecuencias de esta realidad, seguimos convencidos de que el diálogo continúa siendo el instrumento más eficaz para la construcción de consensos y la preservación de la paz en un mundo que carece de una autoridad central.
En tiempos en los que el diálogo y la cooperación internacional enfrentan nuevos desafíos, mantener vivos estos espacios no es un ejercicio menor. Es una forma de recordar que, incluso en un mundo marcado por la incertidumbre, el entendimiento entre las personas continúa siendo una posibilidad que vale la pena defender».
Esta convicción permite comprender el significado y la importancia de un Modelo de las Naciones Unidas. El mundo actual está marcado por desafíos de naturaleza global, como el deterioro del medio ambiente, el terrorismo transnacional y los procesos migratorios. Ninguno de estos problemas puede ser solucionado por un Estado de manera individual. Todos deben ser abordados de forma colectiva, y el foro natural para hacerlo sigue siendo, y seguirá siendo, las Naciones Unidas.
Por ello, participar en un Modelo de las Naciones Unidas no constituye únicamente un ejercicio académico. Es también una oportunidad para prepararse y adquirir las habilidades necesarias para desenvolverse como ciudadanos globales. En un momento en el cual el derecho internacional, la negociación y la búsqueda del interés común parecen haber perdido relevancia, la participación en este espacio contribuye a mantener vivos esos valores. Eso también requiere ser idealistas, luchando para que esos ideales puedan convertirse en las aspiraciones de las generaciones futuras y para que el diálogo continúe siendo una herramienta fundamental frente a los desafíos que compartimos como comunidad internacional.
La experiencia del PUCP MUN trasciende los debates y las resoluciones. Permitió construir vínculos, intercambiar perspectivas y reconocer que, detrás de las distintas posiciones y representaciones, existen jóvenes con la voluntad de comprender un mundo complejo y contribuir a transformarlo. Esperamos que quienes han participado en esta edición se hayan sentido en casa en nuestra Universidad y que, una vez concluida esta experiencia, recuerden no solo los debates y las resoluciones, sino también las amistades que han construido durante estos días en nuestro campus.
El último reconocimiento, sin embargo, corresponde a nuestros estudiantes, quienes desde comienzos de este año han trabajado incansablemente para hacer posible esta conferencia. Su compromiso, profesionalismo y dedicación son el verdadero motor de este proyecto y el mejor reflejo del espíritu de los estudiantes de la PUCP, en particular aquellos de las carreras de Relaciones Internacionales, Derecho y Ciencia Política y Gobierno.
En tiempos en los que el diálogo y la cooperación internacional enfrentan nuevos desafíos, mantener vivos estos espacios no es un ejercicio menor. Es una forma de recordar que, incluso en un mundo marcado por la incertidumbre, el entendimiento entre las personas continúa siendo una posibilidad que vale la pena defender.



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