Un encuentro con Borges, más allá del tiempo
“Qué lindo es el Perú”, dijo esa noche después de darme la mano, apoyado en su bastón. “Y además de todo, hace poco probé un gran postre, con un título muy apropiado, suspiro a la limeña”, agregó. Había entrado a la reunión con una sonrisa perdida, dirigida desde su ceguera a todos los que lo
