Al recorrer la Facultad de Ciencias Sociales, la Dra. Susan Stokes se sorprende de cuánto ha cambiado el lugar desde que estudió allí en 1982. Entonces era becaria Fullbright, por lo que llevó algunos cursos libres en los que aprendió sobre la realidad peruana. Su asombro y alegría aumentan cuando ve que varios de sus libros se encuentran en la biblioteca de Ciencias Sociales. Eso se debe a que en la actualidad es una de las politólogas más influyentes del mundo en el estudio de la democracia. Además, dirige en su país, Estados Unidos, el Chicago Center on Democracy, de la Universidad de Chicago, donde también es docente y presidenta de la American Political Science Association. La visita al campus PUCP se debió a que fue la encargada de dictar la conferencia magistral “Los retrocesos democráticos del siglo XXI: ¿por qué ocurren?, ¿cómo se pueden frenar?» como parte de la apertura del año académico 2026 de la Facultad de Ciencias Sociales.
Ante la crisis política que atraviesa nuestro país y el mundo, así como las inminentes Elecciones Generales en el Perú, no podíamos desaprovechar conversar con ella.
En su aclamado libro The Backsliders: Why Leaders Undermine Their Own Democracies, sostiene que mientras más desigual es una sociedad, mayor es la probabilidad de que sufra erosión democrática. ¿Qué países ilustran esto?
Definitivamente hay una relación. En países con distribuciones más igualitarias, como los escandinavos, la probabilidad de erosión democrática puede ser menor al 5%. En cambio, en sociedades muy desiguales como Sudáfrica, puede llegar al 30%. Estados Unidos tiene alrededor de 9% No son cifras exactas, pero sí ilustrativas y mucho más altas que los antiguos modelos estadísticos que se enfocaban en predecir golpes de Estado.
¿Cómo se pasa de tener una sociedad desigual a una autocracia?
Es un proceso que tiene múltiples vías. En los sectores más desfavorecidos, crece el malestar y la sensación de injusticia. Por su parte, se intensifica la polarización política. En el libro no lo menciono mucho, pero también en ciertos grupos de las élites surge la idea de que los demás no merecen tener participación política, pues creen que al manejar grandes corporaciones también deberían decidir el curso del país. Eso pasa mucho en Estados Unidos con los tech boys de Silicon Valley.
Nuestro aporte a la democracia pasa por formar ciudadanos informados y críticos. Para los estudiantes, implica ejercer una ciudadanía activa: cuidar sus fuentes de información, votar, dialogar y participar en manifestaciones cuando sea necesario. Los profesores, por su parte, deben enseñar cómo funciona la democracia y los sistemas políticos».
En el libro menciona a líderes etnonacionalistas de derecha y a populistas de izquierda como aquellos que vienen erosionando las democracias. ¿Cuáles son sus características?
Desde los años 80, los partidos de centroizquierda comenzaron a alejarse de la clase trabajadora para captar el voto de sectores medios urbanos y educados. Sin proponérselo, esto diluyó su identidad histórica. En un contexto de globalización y creciente desigualdad, ese vacío fue ocupado por partidos de derechas con discursos nacionalistas, antiglobalización y xenófobos. Estos movimientos lograron atraer a votantes tradicionalmente de centroizquierda. Ello sucedió, por ejemplo, con Donald Trump en Estados Unidos. En América Latina, la dinámica difiere: algunos gobiernos de izquierda erosionan la democracia con discursos contra las élites y las instituciones, como lo hicieron Hugo Chávez, en Venezuela, y Manuel López Obrador, en México. Sin embargo, hay excepciones, como Luis Ignacio Lula da Silva, en Brasil, quien combinó políticas populares con el respeto a la democracia.
El caso peruano
A pesar de que en el Perú hemos tenido un crecimiento económico sostenido en los últimos 25 años, sigue existiendo mucha desigualdad. Por ejemplo, buena parte de la población no cuenta con servicios básicos adecuados. ¿Cómo se podría revertir esa situación y, en consecuencia, nuestra erosión democrática?
No he seguido en profundidad el caso peruano, pero me da la impresión de que la economía ha marchado bien considerando la inestabilidad política. Se necesita un Estado eficaz que provea las necesidades básicas de las personas, por ejemplo, el transporte y la seguridad. Y para que aumente la capacidad estatal debe haber un sistema de partidos políticos que ofrezcan un paquete de políticas públicas. Asimismo, los ciudadanos necesitan la certeza de que el presidente que elijan va a durar y no será destituido por un Congreso que tiene sus propios intereses.
Las Elecciones Generales en nuestro país se realizarán muy pronto. ¿Cómo podemos elegir a candidatos que no sean un peligro para la democracia?
Es un desafío escoger en el Perú, porque se necesita tiempo para conocer a los más de 30 candidatos a la presidencia. Hay que elegir a los que sean coherentes, que tengan una buena formación, que presenten propuestas y no solo manipulen por medio de las emociones. Asimismo, es importante saber cuál es el equipo que lo acompaña y quienes integrarán su gabinete de ministros si son elegidos. Entiendo que hay varios candidatos, también entre senadores y diputados, que tienen procesos judiciales por crímenes. Definitivamente, por ellos no.
Desde la academia, ¿cómo podemos aportar al cuidado de la democracia?
Nuestro aporte a la democracia pasa por formar ciudadanos informados y críticos. Para los estudiantes, implica ejercer una ciudadanía activa: cuidar sus fuentes de información, votar, dialogar y participar en manifestaciones cuando sea necesario. Los profesores, por su parte, deben enseñar cómo funciona la democracia y los sistemas políticos. Finalmente, la investigación académica debe ser rigurosa en su análisis, capaz de cuestionar incluso a los que son cercanos y sobre todo que aporte a entender la realidad peruana.

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