Hans de Wit, referente mundial en estudios sobre internacionalización de la educación superior, participó en el Global Ed. 2025, realizado en la PUCP, y dialogó sobre los desafíos de repensar la cooperación universitaria en tiempos de incertidumbre geopolítica.
La internacionalización universitaria debe ser repensada de manera crítica: ya no puede limitarse a indicadores de movilidad ni a competir por rankings globales, sino que debe centrarse en un proceso más comprensivo, integral y central en las políticas universitarias.
De Wit insistió en que la internacionalización debe ser repensada de manera crítica: ya no puede limitarse a indicadores de movilidad ni a competir por rankings globales, sino que debe centrarse en un proceso más comprensivo, integral y central en las políticas universitarias. “La internacionalización no es un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar la calidad educativa”, remarca.
Internacionalización en tiempos de (des)orden global
¿Cómo describiría el actual contexto mundial de la internacionalización?
Yo lo veo marcado por una gran contradicción. Por un lado, las universidades reconocen la necesidad de cooperar más que nunca. Por otro, el mundo vive un clima de nacionalismos, tensiones geopolíticas y restricciones a la movilidad. Eso obliga a pensar alternativas de internacionalización más allá del simple intercambio físico.
¿Qué limitaciones ve en el modelo tradicional de internacionalización?
Durante años se pensó que internacionalizar era enviar y recibir estudiantes, firmar convenios y subir en rankings. Ese enfoque reduccionista no funciona en un mundo donde solo un porcentaje privilegiado accede a esa movilidad. Yo sostengo que la internacionalización debe ser inclusiva, que beneficie a todos los estudiantes en sus propios campus.
Durante años se pensó que internacionalizar era enviar y recibir estudiantes, firmar convenios y subir en rankings. Yo sostengo que la internacionalización debe ser inclusiva, que beneficie a todos los estudiantes en sus propios campus».
¿Qué papel juega la geopolítica en esta discusión?
La guerra en Ucrania, la competencia entre Estados Unidos y China o los conflictos en Medio Oriente afectan directamente la cooperación académica. La ciencia se politiza y las universidades enfrentan dilemas: ¿con quién se colabora, a qué costo y bajo qué condiciones éticas? Estos factores no se pueden ignorar en la agenda de internacionalización.
¿Qué alternativas propone frente a ese “(des)orden mundial”?
Yo hablo de la “internacionalización en casa”: asegurar que todos los estudiantes, incluso los que nunca viajan, tengan experiencias internacionales a través del currículo, la docencia compartida y el uso de tecnologías. La pandemia nos mostró que la cooperación virtual y el aprendizaje colaborativo a distancia pueden democratizar la experiencia internacional.
Sin colaboración internacional, no hay innovación y, en una economía basada en el conocimiento, quien no tenga esos talentos no podrá competir ni cooperar con el resto del mundo».
¿Por qué las universidades y los gobiernos necesitan incluir la internacionalización en sus agendas?
Porque saben que necesitan atraer y formar los mejores talentos para su economía y su sociedad. Si un gobierno piensa solo en lo local, muchos estudiantes buscarán oportunidades afuera y eso debilita al país. Sin colaboración internacional, no hay innovación y, en una economía basada en el conocimiento, quien no tenga esos talentos no podrá competir ni cooperar con el resto del mundo.
Calidad y cooperación como ejes de la internacionalización
¿Por qué dice que la internacionalización no es un fin en sí mismo?
La internacionalización no es un fin en sí mismo, es un medio para mejorar la calidad educativa. No basta con tener convenios o programas en inglés; lo importante es cómo esas prácticas elevan el aprendizaje, promueven pensamiento crítico y preparan ciudadanos globales responsables.
¿Cómo se pasó de la cooperación a la competencia en la internacionalización?
Por razones económicas: muchas universidades dependen de las matrículas de estudiantes internacionales para sobrevivir, como ocurre en Reino Unido o Australia. También influyen los rankings, la dominancia del inglés y la presión por publicar en revistas de élite. Eso llevó a competir más que a cooperar. Pero lo cierto es que solo una minoría puede ser “de clase mundial”; necesitamos distintos tipos de universidades, no todas iguales.
Es triste que en EE.UU., durante el gobierno de Trump, se bloquearan colaboraciones en esas áreas. Eso afecta valores esenciales como la autonomía universitaria y la libertad académica, que son claves para mejorar nuestras sociedades».
¿Qué dirección debería tomar la cooperación en el futuro?
La cooperación debe basarse en la igualdad: entre instituciones, países y profesores. No debe servir solo a una élite, sino responder a las necesidades globales: salud, clima, pobreza, los ODS de la ONU. Es triste que en EE.UU., durante el gobierno de Trump, se bloquearan colaboraciones en esas áreas. Eso afecta valores esenciales como la autonomía universitaria y la libertad académica, que son claves para mejorar nuestras sociedades.
¿Cómo afectan Trump, la xenofobia y el nacionalismo a la internacionalización en el norte?
Afectan sobre todo la política de diversidad, equidad e inclusión. Sin diversidad, los estudiantes pierden perspectiva intercultural. Además, se restringen becas y programas de intercambio y los profesores internacionales sienten que trabajar en EE.UU. no es cómodo ni seguro. Es un retroceso que limita la cooperación y empobrece la experiencia académica.
Desafíos para América Latina y el futuro de la cooperación
¿Qué retos específicos enfrenta América Latina?
La región tiene un potencial enorme, pero sufre de desigualdades y baja inversión en educación superior. Muchas veces se mira demasiado a Europa o Estados Unidos como modelos, cuando también hay que fortalecer la cooperación sur-sur y aprender de experiencias regionales.
La internacionalización no puede reducirse a la movilidad de un pequeño porcentaje de estudiantes: debe centrarse en el currículo en casa, en la virtualidad y en vínculos con empresas locales. También hay que evitar el elitismo: las becas al exterior son útiles, pero alcanzan a muy pocos».
¿Qué rol tienen las universidades latinoamericanas en el futuro de la internacionalización?
Yo creo que deben asumir un liderazgo propositivo, no solo ser receptoras de programas diseñados en el norte. Eso pasa por crear redes regionales, impulsar investigación conjunta y colocar temas propios —como diversidad cultural, inclusión social y sostenibilidad— en la agenda global.
¿Qué actividades deberían impulsar las universidades del sur para fortalecer la internacionalización?
Las universidades del sur necesitan una política proactiva basada en sus propios contextos y motivaciones, no en copiar modelos del norte. La internacionalización no puede reducirse a la movilidad de un pequeño porcentaje de estudiantes: debe centrarse en el currículo en casa, en la virtualidad y en vínculos con empresas locales. También hay que evitar el elitismo: las becas al exterior son útiles, pero alcanzan a muy pocos. Lo esencial es que los convenios sean activos, no simples papeles. Muchas universidades tienen cientos de acuerdos que no generan nada. La clave está en usarlos con objetivos claros y en fortalecer la cooperación regional.
La internacionalización no debe verse como lujo o moda, sino como parte de la misión universitaria. La PUCP tiene la oportunidad de ser un actor central en esa transformación».
¿Qué mensaje final daría a la comunidad PUCP?
La internacionalización no debe verse como lujo o moda, sino como parte de la misión universitaria. En un mundo complejo, formar ciudadanos con competencias globales, críticos y responsables es tan importante como investigar o enseñar. La PUCP tiene la oportunidad de ser un actor central en esa transformación.
En esta entrevista
Hans de Wit
Doctor en Filosofía y experto en internacionalización de la educación superior
Es licenciado, máster y doctor por la Universidad de Ámsterdam. Es académico de renombre mundial en la internacionalización de la educación superior. Ha dirigido centros y ha ocupado cargos institucionales clave en ese ámbito: fue director del Center for International Higher Education en Boston College (2015–2020), director del Center for Higher Education Internationalisation (CHEI) en […]
Durante su participación en la Conferencia de la Asociación de Institutos de Derechos Humanos realizada en la PUCP, la ex fiscal general de Guatemala reflexiona en esta entrevista sobre el retroceso que se viene dando en la región en materia de derechos humanos, y advierte que una salida del Perú del sistema interamericano tendría graves consecuencias para la justicia y la democracia.
La Dra. Elena Alvites, constitucionalista PUCP, advierte que el estado de emergencia, concebido originalmente como un mecanismo excepcional para enfrentar crisis graves, se ha convertido en un recurso político recurrente. Señala que su uso frecuente evidencia la falta de políticas públicas sostenidas y la tendencia de los gobiernos a responder con medidas extraordinarias a problemas que son, en realidad, estructurales.
Deja un comentario