Mientras en Lima se intentaba predecir si El Niño se presentaría este año, el profesor Córdova se encontraba en la sierra de Piura, donde hubo lluvias fuertes que, según los locales, estaban fuera de temporada. “Eran precipitaciones de un invierno atrasado —en la sierra, se le llama “invierno” a la época comprendida entre diciembre y abril— y es muy probable que obedezcan a los cambios climáticos globales”, comenta.
Los cambios que ahora se observan no son ni señales ni manifestaciones del Fenómeno. Según el especialista, recién se puede hacer predicciones en setiembre, dos o tres meses antes de que se presente El Niño. “En el Perú, hablamos mucho sobre el cambio climático, pero hay poco seguimiento de casos concretos. Nuestras observaciones y apreciaciones se basan más en lo que dicen las instituciones internacionales, como los últimos informes de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) o la NASA”, sostiene.
El geógrafo explica que esto no solo se debe a la falta de dedicación por parte de los científicos, sino también a que existen muy pocas estaciones meteorológicas completas: en la mayoría de ellas, hay solo un pluviómetro y un termómetro. Además, se encuentran muy dispersas. «A veces trabajamos en la validación de los datos de las zonas aledañas a las que investigamos, pues en estas últimas no hay estaciones. Por eso es que no contamos con la información climatológica suficiente”, declara.
Cultura de prevención
Fuentes oficiales también se han manifestado en los medios. Por ejemplo, el gerente de Agricultura del Gobierno Regional de Lambayeque, Enrique del Pomar, declaró que el Ministerio de Agricultura (Minag) invertirá alrededor de nueve millones de soles en el plan de contingencia de Lambayeque. Entre otras medidas, esto significaría la construcción de muros de contención en los ríos y la descolmatación de las aguas.
Al respecto, Córdova opina que “si existen los recursos, lo que uno espera es que se utilicen para prepararse ante fuertes precipitaciones”. Sin embargo, también considera que, en el Perú, no se practica la cultura de la prevención. «Desde el año 2000, los friajes en el altiplano son recurrentes, y hay siempre grandes pérdidas humanas y económicas. Cada año, se trata de ayudar a través del envío de ropa y productos. Luego, nos olvidamos del asunto”.
Lo mismo ocurre con el Fenómeno El Niño. “Sin importar si se presenta o no el Fenómeno, ya deberíamos estar preparados para atender la sobreoferta de agua. Hay que entender que Lambayeque, Piura y Tumbes son muy áridos; por tanto, es necesario planificar cómo guardar el agua”, remarca el especialista.


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