«Queremos que el Centro de Asesoría Pastoral Universitaria sea un espacio para gente con diversidad de pensamiento», nos dice el padre Pbro. Brain Ed de la Cruz Riguetti, nuevo director del CAPU. Con 33 años, acaba de asumir este cargo y tiene un objetivo muy claro: que este espacio no sea exclusivamente para personas católicas, sino que pueda acoger o acompañar -desde los valores que impulsan- a todos los estudiantes y personas que busquen acercarse.
Lo que queremos es generar espacios para aquellos que no se sienten parte de la Iglesia, pero que se sientan acogidos, escuchados y queridos. Que el CAPU sea un espacio para gente con diversidad de pensamiento».
Es un reto, lo sabe, y lo asume con entusiasmo. Brain no es ajeno a nuestra Universidad, pues estudió la Maestría en Sociología siendo vicario en la parroquia Nuestra Señora de los Desamparados y San José, en Breña, con cuya comunidad trabaja desde inicios de la pandemia del coronavirus. Ahora, en el ámbito académico, está realizando un Doctorado en Filosofía por la Universidad Anáhuac, México.
Siempre le ha gustado hacer muchas cosas a la vez y esta nueva etapa en su vida representa un desafío bastante grande al que le planta cara sin temor. “Creo que la juventud de la que aún gozo me ayuda a decir: ‘arriésgate a cosas y en el proceso mejorarás’. No es que uno venga a traer la receta perfecta, sino que uno aprende continuamente. Si tengo la fuerza que quizás después ya no voy a tener, me parece interesante estar aquí”, indica.
El director del CAPU, accesible, amable y cercano a todos
Durante su reunión con el rector de la PUCP, el Dr. Carlos Garatea Grau, el pasado 31 de enero, el nuevo director del CAPU se mostró como una persona sociable, amigable y que le importa conocer a todos quienes le rodean. En la designación formal hecha por nuestro Gran Canciller, el cardenal Pedro Barreto Jimeno, indicó que tomó la decisión tras conversar con el arzobispo de Lima, monseñor Carlos Castillo, profesor en nuestra Universidad desde 1987.
Finalizado este encuentro en la oficina del rector, pudimos compartir un poco con él. En la breve conversación de camino hacia su oficina en el CAPU, reveló su afinidad con los jóvenes y su preocupación por el bienestar del alumnado de nuestra Universidad.
Y es que el padre Brain, uno de los directores y capellanes más jóvenes del CAPU, reconoce la importancia de entender y comunicarse en el mismo lenguaje que usan los estudiantes, tanto dentro como fuera del ambiente universitario. Quizá por eso, en su tiempo libre, le gusta escuchar freestyle y rap, así como escribir poesía, hacer deporte o salir con amigos y conversar sobre filosofía.
Su primer acercamiento a la Iglesia: lo inspiraron sacerdotes jesuitas y su madre
Brain identifica dos momentos importantes en su vida que lo acercaron a la Iglesia. El primero fue a sus cortos 15 o 16 años. «Yo tenía mucha cercanía a sacerdotes jesuitas y ellos siempre se ocupaban del tema social. Ver la figura de un sacerdote que trabajaba como cualquier otro y después darte cuenta de que era el padre de la Iglesia fue una experiencia muy fuerte para mí», indica.
En aquel entonces participó en el proyecto Un techo para mi país, voluntariado que construía casas en zonas más vulnerables, algo que lo marcó para toda su vida y lo impulsó a acercase a la Iglesia y a Dios.
Un segundo momento, casi a los 17 años, lo hizo elegir el sacerdocio como camino de ayuda al prójimo. La inspiración fue su mamá, una mujer con una gran sensibilidad social. Brain recuerda que, a veces, su ropa desaparecía y no sabía la razón. Fue un día que él y su hermana vieron salir a su mamá de casa con una bolsa negra muy abultada que la siguieron para saber qué hacía. Nunca imaginaron que ella donaba su ropa y objetos en buen estado a los pacientes del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, donde por mucho tiempo fue voluntaria.
«Era hermoso ver cómo ella se acercaba y les daba ropa o cosas de la casa. Estos momentos creo que hicieron despertar en mí muchos deseos de servir, de buscar cómo ayudar al otro», nos revela con nostalgia. Él y su hermana acompañaron a su madre en este voluntariado, que ayudó a definir el camino que seguiría.
El CAPU: un espacio para todos
Uno de los grandes retos que asumirá el padre Brain es que los jóvenes, profesores y trabajadores de la PUCP sientan suyo el CAPU, siempre respetando sus creencias, sin obligarlos.
“Queremos generar espacios para aquellos que no se sienten del todo parte de la Iglesia, pero que se sientan acogidos, escuchados y queridos. Que el CAPU no sea un espacio de católicos para católicos, sino para gente con diversidad de pensamiento que quizás no tiene la experiencia de un vínculo religioso, pero que encuentre y quiera preguntarse sobre la vida, los valores, sobre el ser ciudadano, su vocación, profesión y que nosotros también podamos dar una respuesta ante ello”, explica el nuevo director.
Otro reto, indica, será aprovechar la cultura católica que tenemos, y reflejarla en relación con el arte, la cultura, la investigación y el entorno universitario. “Creo que es importante que nos vean a nosotros, los sacerdotes y religiosos, con frecuencia; siempre en esa sintonía de respeto, sin imponer, sin generar un tipo de cristianismo que vaya a culparte o perseguirte por algo. Este es un espacio de mucha libertad”, desarrolla.
Finalmente, señala que, a corto plazo, busca potenciar las misiones, que los universitarios vayan a realizar obras a provincia para que sea una experiencia que los ayude a empatizar con quien más lo necesita.
«Que vayan a hacer trabajos sociales y evangélicos, que no están disociados sino que van de la mano. El evangelio no es solamente adorar a Dios, sino adorar a Dios en las personas. Creo que es una de las mejores enseñanzas que yo he aprendido y siempre agradezco a los jesuitas. Eso me ha hecho más humano, más cercano, más sencillo», finaliza.


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