La casa del cine peruano y latinoamericano. Esa ha sido la visión que Josué Méndez y quienes han formado parte de la organización del Festival Internacional de Cine de Lima PUCP han sostenido acerca del espacio a lo largo del tiempo, una apuesta que hoy alcanza un nuevo hito con su edición 30. Ser el director creativo del mismo lo tiene por estos días orgulloso, contento y ocupado, dado que el encuentro empieza el próximo 6 de agosto. Sin embargo, hace alto a la agenda para conversar con PuntoEdu sobre ello, pero, además, de la actualidad del cine independiente en el Perú y en la región, especialmente en un contexto tan reciente y volátil como el que plantea la era de las plataformas de streaming y los nuevos medios. Alerta de spoiler: las posibilidades son infinitas; los desafíos, los de siempre.
¿Cómo ha aprovechado el cine independiente las dinámicas que ofrece la era del streaming?
Para responder de forma práctica, diría que las nuevas plataformas y medios nos han dado ‘chamba’. Todo estaba antes bastante ‘compartimentalizado’. Había gente que solo hacía tele; los de cine, solo cine; los de publicidad, solo publicidad. Con esta revolución, estamos en todos lados. El que hace contenido en TikTok también es un cineasta, un filmmaker. Hay una especie de actividad multiplataforma. Se ha dado un cambio muy grande y ya las barreras están borrosas. Incluso las categorías de antes. Lo que se puede llamar cine independiente o de estudio ya deja de tener un significado tan estricto y, como consecuencia, empieza a moverse en todas direcciones.
Y eso da más oportunidades, claro.
Sí, yo creo que se han abierto muchos nichos, como mercados muy pequeños, muy especializados en un tipo de cine o de determinados géneros de películas o contenidos. Porque ya el control lo tenemos nosotros y uno ve lo que quiere ver.
Para responder de forma práctica, diría que las nuevas plataformas y medios nos han dado ‘chamba’. Todo estaba antes bastante ‘compartimentalizado’. Había gente que solo hacía tele; los de cine, solo cine; los de publicidad, solo publicidad. Con esta revolución, estamos en todos lados. El que hace contenido en TikTok también es un cineasta, un filmmaker. Hay una especie de actividad multiplataforma».
¿Y cómo esto ha jugado en contra?
Hay su lado oscuro: el algoritmo. Ese que te muestra solo lo que quieres ver, lo que termina reforzando únicamente una mirada. Y para contrarrestar eso, creo, entran a jugar eventos como un festival de cine. Este está curado de manera que va a ofrecer miradas múltiples. Miradas incluso contradictorias, que puedan generar discusión, conversación. Ahí no se trata solo de voy a ver aquello que me gusta, sino de ver cosas que nos hagan pensar de otra manera. Los festivales ofrecen algo diferente, sin duda.
Frente a ese contexto, ¿qué pasa hoy con el trabajo del director? Es decir, ¿un realizador independiente tiene que considerar por defecto al algoritmo al momento de trabajar?
Sí, pero porque siempre ha considerado todo. Tal vez las plataformas hayan multiplicado las ventanas, sin embargo, no se trabaja muy distinto a como era antes. Siempre se ha considerado al público, así como tantos otros factores y variables. Hay algunas cosas en las que tomarás riesgos y otras en las que no.
¿Las plataformas de streaming promueven la variedad de voces o más bien ‘uniformizan’ las producciones?
Creo que eso tiene que ver también con la curiosidad de cada usuario. Es decir, antes de que existiesen las plataformas, se tenía opción si solo se quería ver un tipo de cine. El mercado, a su vez, podía favorecer a un solo tipo. Yo considero que actualmente tiene que ser la curiosidad del espectador la que lo lleve a buscar distintos contenidos. Porque si no hay un esfuerzo, existirá un solo un tipo de narrativa.
Si revisamos los números en taquilla, en el Perú, la gente va mucho al cine. Claro, la pandemia fue un golpe en todo sentido, pero el público volvió y más últimamente. Eso porque sigue siendo una experiencia colectiva vigente de magnitudes místicas».
De hecho, existen plataformas de streaming solo de cine independiente, aunque no son tan populares aquí.
No sé si existan… en todo caso, creo que no debería ser así. Pienso que las plataformas deben ofrecer todo tipo de contenido. Habrá algunas películas más conocidas, famosas y populares, y otras un poquito más arriesgadas. Ojo, que las plataformas también están explorando, no es que tengan una fórmula ya establecida. Todo ese territorio es virgen. Van buscando y probando, en algunas cosas invierten, después ya no. Todo es prueba y error. Y yo creo que esto va a continuar por un buen tiempo. Incluso el asunto de la membresía se está evaluando.
¿Estamos perdiendo el entusiasmo hacia la experiencia colectiva de ver cine en una gran sala a oscuras debido al streaming? Lo pregunto porque, para la mayoría, pareciera más cómodo y económico ver películas en casa desde la pandemia. Sin embargo, la gente se ha entusiasmado mucho con la idea, por ejemplo, de ver en el festival La Odisea en 35 mm.
No, para nada. No se ha perdido. Si revisamos los números en taquilla, en el Perú, la gente va mucho al cine. Claro, la pandemia fue un golpe en todo sentido, pero el público volvió y más últimamente. Eso porque sigue siendo una experiencia colectiva vigente de magnitudes místicas. Y, nuevamente, ahí entran los festivales porque ofrecen una experiencia distinta. No se trata solamente de ver una película de manera colectiva, sino de ver a directores y directoras presentar esas películas. Uno puede conversar con esas personas, preguntarles cosas. Hay charlas y conversatorios dedicados a películas…
Existe un sinnúmero de oportunidades.
Así es. De todas formas, no sentimos que el festival compita con la cartelera comercial o con las plataformas. Todo lo contrario. El festival acoge algunas películas que están en plataformas. Por ejemplo, está La Odisea, que ha sido estrenada comercialmente. Diría que es una experiencia adicional.
Los desafíos del sector hoy
La lucha por conseguir financiamiento y salas de exhibición fueron hace 30 años una de las principales batallas con las que se tenía que lidiar para hacer cine independiente en el Perú. ¿Qué dirías que pasa ahora?
Creo que esa es la única gran batalla que sigue habiendo. El tema es un poco más grande… Hay un asunto de políticas culturales que no termina de resolverse. Siempre cojeamos con el Ministerio de Cultura, que es el que menos presupuesto asignado tiene. Va como puede, yo conozco a muchas personas que trabajan ahí y sé que lo dan todo, pero no es una prioridad del gobierno asignar recursos. Te diría, pues, que conseguir financiamiento y salas sigue siendo la gran batalla del cine independiente en el Perú, porque siempre hay que estar lidiando con el sector cultural.
Hay un asunto de políticas culturales que no termina de resolverse. Siempre cojeamos con el Ministerio de Cultura, que es el que menos presupuesto asignado tiene. Va como puede, yo conozco a muchas personas que trabajan ahí y sé que lo dan todo, pero no es una prioridad del gobierno asignar recursos».
La cultura es rentable, pero no hay conciencia de ello.
No hay. Los contenidos que se venden significan un retorno. Por ejemplo, hubo un estudio hecho por la Universidad del Pacífico que llegó a la conclusión de que por cada S/ 1 que ponía el Estado en cine, este recibía de vuelta S/ 1.5. Entonces este es un sector que mueve la economía. Lo que buscamos es que quienes nos gobiernen tomen conciencia de eso y sepan que este no es el último vagón, sino más bien una punta de lanza para vender al país y generar ingresos. Otros países lo hacen y cosechan frutos. Ahí está la lucha.
Tres décadas de festival
Empieza pronto el festival. ¿Qué factor consideras, en particular, que ha influido en la longevidad del mismo?
Creo que hemos llegado a estos 30 años de existencia porque el público alimenta mucho al propio festival. Su energía está ahí día a día. Después de las funciones, la gente se queda para conversar sobre las películas que todos vieron, a conocer a los cineastas que están ahí. Eso es muy especial y es algo que ocurre desde el primer año. Además, son películas que, al ser latinoamericanas, nos hablan sobre realidades muy próximas. Es decir, ves lo que puede pasarte en la vida. Entonces se ha generado una comunidad que es la que ha mantenido el festival vivo todo este tiempo.
Como director artístico del festival, ¿qué tendencias observas en el cine latinoamericano actual?
Bueno, el cine latinoamericano se maneja de una manera bastante alternativa, digamos, al cine mundial. Está muy preocupado por retratar esa experiencia del ciudadano común latinoamericano que mencionaba. Esa realidad cotidiana que tenemos todos, muy cercana al ciudadano de a pie. Eso hace que nos emocionamos con esas películas. No hay nada malo en el cine que viene de otros lugares, claro, pero pueden sentirse más lejano. Aquel fue un hallazgo que se hizo hace 30 años. Había una demanda grande por ver cine latinoamericano que no llegaba a las salas. Y el público respondió. Ahí comenzó un vínculo.
Creo que hemos llegado a estos 30 años de existencia porque el público alimenta mucho al propio festival. Su energía está ahí día a día. Después de las funciones, la gente se queda para conversar sobre las películas que todos vieron, a conocer a los cineastas que están ahí. Eso es muy especial y es algo que ocurre desde el primer año».
¿Cómo ha sido tu relación personal con el festival en el tiempo?
Yo he pasado por todos los roles y fases. Fui público desde el primer festival, para empezar. Todavía estaba en la universidad, pero lo recuerdo muy claramente. Fui a ver todo lo que pude. Eran poquitas películas, un puñado, ni una docena… Después como cineasta he participado, concursado y ganado premios. Luego me invitaron a ser parte del comité de selección, al que pertenecí varios años. Luego, con el cambio de gestión, me convocan para ser director artístico. Entonces, conozco el festival en profundidad. Cuando estaba afuera tenía una mirada crítica, cuestionaba decisiones, no entendía. Pero después, cuando pasé al otro lado, me di cuenta de muchas cosas que cobraron sentido.
Gran parte del público que asiste al festival está conformado por jóvenes, muchos son estudiantes de comunicaciones o cine. ¿Qué le sugerirías a un chico o chica de 20 años que quiere iniciarse en el rubro?
Es muy lindo ver a tantos jóvenes venir al festival. Son muy entusiastas, además. Mira, en realidad, no existe camino, menos ahora con todas las plataformas. Fíjate que quienes ganaron dirección en Cannes son directores que empezaron haciendo contenido en redes, en YouTube. Más bien existen muchos caminos por los cuales llegar a hacer cine. Estos mismos jóvenes los están inventando. Todo está ahí casi a disposición de quien quiera hacerlo. Entonces no podría decirles “tienen que hacer esto”. Diría, en todo caso, que hay que darle por el lado de la vehemencia, de insistir, de perseverar. Creo que ahí está la clave.



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