«Construyamos el futuro del café» fue el lema del encuentro dirigido a emprendedores, dueños de cafeterías, baristas, tostadores, caficultores, chefs, estudiantes, organizaciones y empresas del rubro.«Turismo, identidad y cultura del café peruano» fue el título del bloque moderado por la coordinadora de Gastronomía PUCP, Karissa Becerra.Carlos Romero, especialista en desarrollo tecnológico e innovación PUCP, moderó el bloque «Sostenibilidad del café: más allá del discurso».El decano de la Facultad de Ciencias e Ingeniería PUCP, Francisco Rumiche, en tanto, fue el encargado de conducir la conversación en el bloque «Formación e investigación para el futuro del café».
"Construyamos el futuro del café" fue el lema del encuentro dirigido a emprendedores, dueños de cafeterías, baristas, tostadores, caficultores, chefs, estudiantes, organizaciones y empresas del rubro.
Peruvian Coffee Talks 2026: afianzar la sostenibilidad e incrementar el consumo interno son los retos de la industria del café
El encuentro organizado por Coffee Pass y la PUCP reunió a diversos agentes del sector, quienes identificaron como desafíos la adaptación de la tecnología a los conocimientos empíricos de los caficultores y el derribo de mitos culturales locales. A su vez, se destacó el aumento de cafeterías en las ciudades y la diversidad del grano nacional como gran valor diferencial.
Texto:Gabriela Machuca Castillo
Fotos:Facultad de Gastronomía, Hotelería y Turismo PUCP
19.06.2026
El consenso fue evidente entre las decenas de panelistas y el público que el 16 de junio se reunió en el Teatro Nos, de San Isidro, a propósito del Peruvian Coffee Talks 2026: la industria del café en el Perú ha crecido en los últimos años, pero no como podría debido a serias dificultades detectadas, particularmente, en la sostenibilidad en los procesos de producción y el reducido consumo local. También a la persistencia de mitos culturales en torno al grano. El poner la lupa sobre esos y otros desafíos e intercambiar ideas para hacerles frente fueron la motivación principal de este encuentro organizado por Coffee Pass y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), así como articular a los diversos agentes que forman parte del ecosistema cafetalero del país.
Durante la iniciativa que llevó el lema «Construyamos el futuro del café peruano», se abordaron temas vinculados a la problemática de los caficultores, la anexión del café a circuitos turísticos y prácticas gastronómicas, los errores al emprender, identidad y cultura, formación e investigación, el rol educador y promotor de los baristas y los dueños de cafeterías, la escalabilidad de los negocios, entre otros. En la audiencia, se congregaron emprendedores, empresarios, difusores y estudiantes.
200,000
familias peruanas, aproximadamente, están vinculadas a la producción de café. El grano se cultiva en 16 regiones, especialmente en Junín, San Martín, Cajamarca, Cusco, Amazonas, Huánuco y Pasco.
Una sostenibilidad social mellada
“Yo creo que el café peruano se puede extinguir. No por el cambio climático, sino porque ya no va a haber gente que lo produzca. Todos quieren salir del campo”, sentenció José Rivera, fundador y gerente comercial de Origin Coffee Lab. Con ello resumió una de las problemáticas que más preocupan al sector en la actualidad: la falta de agricultores jóvenes que se interesen en el proceso de producción de café como forma de ganarse la vida.
Sergio Jordán, caficultor y especialista en desarrollo tecnológico e innovación PUCP, amplió que urge ocuparse de ese punto. En cuanto a sostenibilidad, indicó que existen retos de carácter tecnológico y económico que de alguna manera pueden trabajarse. Sin embargo, lo más complicado está en mejorar las condiciones de trabajo en el campo de manera que a las nuevas generaciones les parezcan lo suficientemente atractivas como para no optar por otras alternativas.
Las nuevas generaciones no ven en la producción de café una actividad sostenible a largo plazo.
Uno no puede ir con todo este discurso del café de especialidad y de ser sostenibles a un joven que para un pago de S/ 40 al día debe cargar más de 40 o 50 kilos de costales en una pendiente tremenda bajo la lluvia. Ellos prefieren ir a ganar S/ 80 sentados tranquilos en una municipalidad (…) Se necesita dignidad en el campo”.
“Uno no puede ir con todo este discurso del café de especialidad y de ser sostenibles a un joven que para un pago de S/ 40 al día debe cargar más de 40 o 50 kilos de costales en una pendiente tremenda bajo la lluvia. Ellos prefieren ir a ganar S/ 80 sentados tranquilos en una municipalidad. Lo que intentamos hacer nosotros es mostrar una nueva alternativa de desarrollo territorial. Se necesita dignidad en el campo. La palabra es bonita, pero hay que hacer cosas concretas en torno a ella. La dignidad se mide evaluando cuánto ganan las mujeres que están participando dentro de la cadena. O cuántos jóvenes están involucrados en la cadena de valor. ¿Reciben algún tipo de capacitación?”, detalla Jordán. Agregó que es vital ofrecer oportunidades reales con precios justos y compartir con ellos el ejemplo exitoso que están teniendo los negocios familiares en los que los padres y madres poseen la experiencia en el campo, y los hijos, los conocimientos en marketing, negocios, contactos o difusión.
Loyola Escamillo, coordinadora en Sabores Sostenibles en Wildlife Conservation Society (WCS), compartió lo dicho por sus pares: “Yo pertenezco a una institución de conservación en la que tenemos como socios a caficultores. En el sur (Madre de Dios) trabajamos con ellos y tienen en promedio 60 años. Esta es una zona de cultivos ilícitos y minería ilegal, y no hay forma de competir monetariamente con estas actividades para pagarle a un joven. Un jornal de ‘coca’ paga dos veces más que el café. Uno de minería informal cuatro o cinco veces más… Hay que trabajar estrategias complementarias para que vuelvan a mirar al territorio. Desde la inversión pública se tiene que trabajar en salud y educación de manera que ellos vean con otros ojos el café y así vean que es un negocio rentable”.
En el Perú no se toma café… aún
Otro reto importante con el que la industria del café debe batallar es el todavía reducido consumo de café por parte de los mismos peruanos. Cabe recordar que el 95% de la producción nacional se destina a la exportación según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri).
En el Perú no se toma café, ni bueno ni malo. Es así si lo queremos comparar con otros países en los que una persona puede tomar hasta 2 kilos al año (en el país esta cifra es de 1.2 kg en promedio por el mismo periodo). Una industria se levanta gracias al consumo, ya sea bueno o malo. Incluso si se consume mucho café malo, siempre habrá quien quiera mejorar eso».
“En el Perú no se toma café, ni bueno ni malo. Es así si lo queremos comparar con otros países en los que una persona puede tomar hasta 2 kilos al año (en el país esta cifra es de 1.2 kg en promedio por el mismo periodo). Una industria se levanta gracias al consumo, ya sea bueno o malo. Incluso si se consume mucho café malo, siempre habrá quien quiera mejorar eso. El desafío es cómo movilizamos a la gente a que tome café en general”, señaló Felipe Aliaga, fundador y gerente de Ciclos Café, una de las empresas más influyentes del café de especialidad en el país.
Para Omar Moreno, comunicador, creador de contenido y líder del Festival Cafesazo, promover el consumo interno de café pasa por derribar mitos culturales que dictan que es dañino para la salud o que tomar uno de especialidad es impagable.
“En nuestro país, hemos satanizado el café. Se trata de un tema cultural que hay que romper. Cuando yo empecé en esto hace unos años solo había cafeterías en Barranco, Miraflores y San Isidro. Hoy las hay también en Pueblo Libre, Los Olivos, Comas,… Asimismo en Cusco, Ayacucho… Están apareciendo en otras ciudades y eso rompe el mito de que el café es exclusivo. También se cree que da gastritis, que sube la presión. Eso pasa si es un mal café…Hay que enseñar que ello no es así. Depende mucho de que quienes sabemos del tema lo compartamos. Es un camino a mediano y largo plazo. Estamos avanzando, lento, pero seguro”, esgrimió.
La PUCP y una apuesta por el presente del café
La Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) se suma al impulso de la industria cafetera en el país a través de la coorganización del Peruvian Coffee Talks 2026. Ello mediante el trabajo de integrantes de las facultades de Ciencias e Ingeniería, y de Gastronomía, Hotelería y Turismo (GHOT).
El ingeniero Carlos Romero, investigador del proyecto de Sistema de Innovación Huyro (SI Huyro) del Vicerrectorado de Investigación, explica que la Facultad de Ciencias e Ingeniería se ha vinculado en los últimos años con el ecosistema del café peruano al desarrollar tecnología para la producción. Es decir, ideando equipos que beneficien a la cadena de valor del grano, ya sea para consumo interno o para exportar, con apoyo financiero del Estado. Asimismo, mencionó que se han elaborado cursos para profesionalizar a los diversos agentes que cumplen funciones dentro de una cafetería, los cuales serían impartidos por el programa de Gastronomía, y dirigidos al pregrado y a público externo a la Universidad.
Por su parte, Karissa Becerra, coordinadora de Gastronomía PUCP, compartió la emoción que sintió al ver en el Teatro Nos tanta gente apasionada y comprometida con el tema: «Ha sido un camino largo, incluso en nuestra misma facultad, comprender en una importante dimensión el valor del café. Pero estoy contenta pues lo hemos conseguido y hoy estamos aquí. Estoy segura de que con este entusiasmo, y a pesar de las grandes dificultades, se va a poder asentar el camino. Tenemos un producto extraordinario».
A decir de Steven Bello, cofundador de la cafetería Latente en Ollantaytambo (Cusco), es relevante compartir el conocimiento con el público peruano dentro de los mismos negocios. Eso a través de un discurso sencillo y no lleno de tecnicismos, procesos y datos que solo conocen los expertos.
Tecnología e investigación aplicadas a la realidad
Asimismo, en distintas alocuciones, varios panelistas mencionaron cómo el acceso y el dominio de la tecnología seguía siendo un escollo para el proceso de producción en las chacras. Algunos como Giordano de Souza, coordinador de campeonatos Central Café y Cacao, enfatizaron que cuando los técnicos les presentaban a los hombres y mujeres de campo nuevos sistemas y tecnologías, estos no podían aplicarlos porque no entendían cómo funcionaban o debido a que no se podían aplicar a la realidad de cultivos específicos.
“Muchos caficultores no tienen grados académicos, la mayoría se ha dedicado a sus parcelas por generaciones. Y a eso se suma que lo que funciona para una variedad de café no lo hace para todas. Hay que buscar una manera más sencilla de aterrizar la investigación y el desarrollo técnico para que el productor interiorice mejor ese conocimiento y lo aplique”, puntualizó.
Augusto Wong, barista y Brewer profesional certificado por la SCA en Estados Unidos, por otro lado, se refirió a la importancia de virar la investigación desde diversos campos del conocimiento hacia las necesidades del campo. “Los estudios no deberían nacer puramente de la curiosidad académica. Tiene que haber una conexión entre eso y la realidad. No sirve de mucho una investigación que se quede solamente en lo teórico y conceptual, y que no tenga forma de aterrizar en el campo. Queda bien en tesis, pero en la práctica no”, mencionó.
Ha sido un camino largo, incluso en nuestra misma facultad, comprender en una importante dimensión el valor del café. Pero estoy contenta pues lo hemos conseguido y hoy estamos aquí. Estoy segura de que con este entusiamo, y a pesar de las grandes dificultades, se va a poder asentar el camino. Tenemos un producto extraordinario».
Añadió que desde la investigación podría partir el interés de desarrollar, por ejemplo, flexibilidad en las herramientas en cuanto a costos y a comunión con sus propios conocimientos empíricos.
El balance positivo
Los expositores, por otro lado, destacaron también aspectos en los que el movimiento alrededor del café ha avanzado en los últimos años. Para Wong, por ejemplo, esto se ha evidenciado “del lado de la barra”, es decir, en los emprendimientos y negocios como las cafeterías. “Estamos creando nuestro propio sistema de conocimiento y entendiéndonos mejor con los clientes. Ya veo mejoras en el consumo, aunque falte camino por recorrer”, dijo.
Con él coincide Michael Barriga, de la Escuela Peruana del Café: “Han surgido muchas cosas positivas con el paso de los años. En Lima, han aumentado los festivales y las exposiciones, y ya se tiene el Día Nacional del Café. Se están organizando, incluso, eventos en verano. Eso era impensable en el pasado. Y definitivamente hay más apoyo. En la escuela, nosotros ahora recibimos alumnos de todas las edades. Hay chicos de 18 años que quieren aprender, pero también de 60 y 65 que quieren emprender. Eso es motivador”.
Los estudios no deberían nacer puramente de la curiosidad académica. Tiene que haber una conexión entre ello y la realidad. No sirve de mucho una investigación que se quede solamente en lo teórico y conceptual, y que no tenga forma de aterrizar en el campo. Queda bien en tesis, pero en la práctica no”.
Los campeonatos también han proliferado, a decir de Giordano de Souza. “A diferencia de lo que ocurre en el campo, los concursos sí incentivan mucho el relevo generacional. Además, son un mecanismo de profesionalización. Hay chicos de 18 y hasta 30 años que participan, especialmente en certámenes de cata, que se preparan, hacen networking, ganan, viajan y ven ya esta forma de vida a largo plazo”, esgrimió.
Está, finalmente, el reconocimiento de la diversidad del grano nacional como valor diferencial a tener en cuenta en el consumo. Sobre eso comentó Felipe Aliaga: “El Perú es gigante. Otros países que producen café no tienen estos bosques, las oportunidades que brinda la montaña, los Andes, pero también el desierto donde no se supone que debería crecer, pero lo hace. La ceja de selva…El café peruano es único. Es imposible que te aburras de tomarlo porque, además, hay para cada perfil de persona. Hay que potenciar esa diversidad, celebrarla y compartirla”.
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