Jorge Lossio: el equilibrio entre la historia y el yoga
El historiador, profesor PUCP y director del Instituto Riva-Agüero nos cuenta cómo la práctica del yoga lo ayuda a mantener la calma y el enfoque en medio del ritmo intenso de la vida académica.
En medio del ritmo intenso de la Universidad, el tráfico limeño y la incesante avalancha de información, el Dr. Jorge Lossio, historiador y director del Instituto Riva-Agüero (IRA-PUCP), encontró en el yoga un refugio, un espacio de silencio y equilibrio que lo acompaña desde hace más de una década. “Dentro de todo, con limitaciones, el yoga es lo que me mantiene medianamente cuerdo en Lima”, confiesa risueño, mientras recuerda cómo esta práctica se convirtió, poco a poco, en parte de su vida cotidiana.
De la búsqueda al encuentro
Su encuentro con el yoga no fue una decisión planeada. Como muchos, Lossio inició su búsqueda de bienestar probando distintas actividades: gimnasio, natación y running. «Primero me metí al gimnasio… y lo odié. Realmente, qué lugar tan odioso”, recuerda. No se sintió cómodo en un ambiente competitivo donde —dice— “todo era pura pose, puro ego, todo el mundo viéndose en el espejo”. Esa incomodidad lo llevó a buscar algo distinto, un espacio donde la calma tuviera un lugar.
“Pensé en el yoga y busqué algo cerca de mi casa. Me encontré con el Bikram y me gustó mucho”, cuenta. Así, hace unos catorce años, descubrió el hot yoga, una modalidad que se practica en ambientes con temperaturas cercanas a los 40 grados. “Al comienzo impacta mucho, pero luego te vuelves adicto al calor. Lo buscas porque extrañas esa sensación”, explica.
Un espacio para desconectar
Hoy, Lossio practica casi todos los días, una hora muy temprano, antes de dirigirse al campus de la PUCP o al Instituto Riva-Agüero. Esa hora se ha vuelto un ritual personal: un momento de desconexión total. “El yoga me ayuda a desconectar de estar todo el día con el teléfono, con correos, con problemas. Ahí no hay celular, no hay nada. Es el único momento en que realmente me desconecto”.
El yoga me ayuda a desconectar de estar todo el día con el teléfono, con correos, con problemas. Ahí no hay celular, no hay nada. Es el único momento en que realmente me desconecto”.
El historiador nos cuenta que practica en un estudio de Miraflores, aunque con cierta nostalgia recuerda el espacio donde comenzó que después tuvo que cerrar durante la pandemia. “Ese lugar tenía algo especial. Era un espacio de comunidad, no solo de ejercicio”.
El cierre de aquel estudio coincidió con la pandemia y la pausa temporal de muchas actividades. Al regresar a la presencialidad, buscó otro espacio donde continuar su práctica y lo encontró en un estudio donde, aunque las clases son más físicas y menos conversadas, sigue encontrando el silencio que necesita. “No hay competencia y cada uno avanza a su ritmo. Eso me gusta mucho”.
De los cerros al mat de yoga
Antes de establecerse en el yoga, Lossio tuvo una etapa intensa como corredor. Participó en maratones y pruebas de trail running. “Me gustaba mucho correr, sobre todo en cerros. Pero un 31 de diciembre me caí en un trail y me fracturé las costillas. No me di cuenta al inicio, pero luego el dolor era terrible. Al día siguiente terminé en la clínica y ahí se acabó el running”, recuerda.
El accidente, aunque leve, marcó un punto de inflexión. El running, con su espíritu de registro y competencia —“cuántos kilómetros, cuánto tiempo, cuál es tu paso”—, empezó a resultarle ajeno. “En el yoga no hay eso. No hay relojes, ni tiempos, ni comparaciones. No estás compitiendo con el del costado. Es un espacio tranquilo, libre de egos”, afirma.
En el yoga no hay relojes, ni tiempos, ni comparaciones. No estás compitiendo con el del costado. Es un espacio tranquilo, libre de egos”.
Su vínculo con el yoga también transformó otros aspectos de su vida. Al poco tiempo de empezar, decidió adoptar una alimentación vegetariana. “Fue más o menos al mismo tiempo. Y, curiosamente, no me costó nada. Dejé la carne y hasta ahora no la extraño”, comenta.
Y reconoce que no lo hizo por moda, sino por coherencia: “En el yoga hay bastante gente vegetariana, hay una filosofía de vida detrás. No es solo ejercicio, sino también una manera de estar en el mundo”.
Asimismo, nos cuenta que en sus viajes de trabajo —como en su reciente estadía en Lisboa—, adapta su rutina y practica con clases virtuales. “Llevo mi ropa, mi mat y sigo con una profesora española que tiene sus clases grabadas en YouTube. Ya es parte de mi día”, dice.
La calma en el oficio del historiador
Pese a su rutina disciplinada de yoga, su vida académica no ha disminuido en intensidad. Como director del Instituto Riva-Agüero, coordina publicaciones, conferencias y redes de investigación nacionales e internacionales. “En el instituto, organizamos charlas, recibimos historiadores, publicamos libros, tenemos la revista académica. A veces, es agobiante”, reconoce.
Sin embargo, esa misma carga le reafirma el valor de tener el espacio de pausa que le da la práctica del yoga. “Es mi hora sin interrupciones. En ese tiempo no pienso en los correos, en los proyectos ni en las reuniones. Es un espacio mío”.
Lossio continúa también con sus investigaciones sobre historia de la salud y de las epidemias, un campo que lo ha llevado a colaborar con académicos de distintas universidades del Perú y del extranjero. “Sigo escribiendo y participando en redes internacionales. Es un grupo pequeño, pero bien organizado. Y ahí también encuentro algo de calma: son espacios más tranquilos que los del día a día universitario”.
El yoga y aprender a «estar tranquilo»
Con humor, reconoce que su cercanía con el yoga coincidió con un momento de cambio personal. “Creo que fue una crisis de los 40, pero por el lado bueno. No me dio por comprarme un auto deportivo, sino por hacer yoga”, dice riendo. Más allá de la broma, admite que el paso del tiempo lo llevó a repensar sus prioridades. “Sentía que tenía que hacer un cambio de vida. El yoga me ayudó a encontrar un lugar donde estar tranquilo”.
Ese “estar tranquilo” no significa pasividad. En su caso, implica una forma distinta de estar en el mundo, de mirar su trabajo con más equilibrio. Así, lejos de la imagen tradicional del académico rodeado de libros y papeles, Jorge Lossio incorpora en su vida un espacio donde el silencio y la respiración tienen tanto valor como las palabras.
Es doctor en Historia por la Universidad de Manchester (Reino Unido), y especialista en la historia de la ciencia y la salud en América Latina. Ha publicado diversos libros y artículos sobre la relación entre salud, Estado y sociedad, entre ellos Salud pública en el Perú del siglo XX: paradigmas, discursos y políticas (IRA, 2017); Estado, prensa y […]
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