Fabiola Gonzáles gana Pasaporte para un artista con «Escribir todo de nuevo»
La instalación textil de la artista PUCP Fabiola Gonzáles Condori recrea la memoria doméstica y la migración a partir de telas familiares, la curadora Ana Mendoza Aldana (Guatemala–Francia) destaca su poder inmersivo y la residencia en París abrirá una nueva etapa internacional.
La obra de Fabiola junto con los otros nueve finalistas participa, además, en una muestra colectiva, curada por Ana Mendoza Aldana, bajo el rótulo “Contar el tiempo o la invención de la realidad” y estará abierta en la Galería del CCPUCP del 11 de septiembre al 11 de octubre. El ingreso es libre.
«‘Escribir todo de nuevo’ propone un archivo viviente que invita al visitante a entrar, sentarse, tocar y reescribir su propia memoria a partir de los restos cotidianos de la vida familiar».
Fabiola, pintora de la PUCP, presentó una instalación de 80.6 m² montada con textiles domésticos donados por familiares y amigos, algunos con hasta tres generaciones de uso. “Escribir todo de nuevo” propone un archivo viviente que invita al visitante a entrar, sentarse, tocar y reescribir su propia memoria a partir de los restos cotidianos de la vida familiar.
La artista explica que la idea nació durante sus viajes por Europa, donde observó cómo comunidades migrantes recrean pequeños rincones de su país en nuevos hogares: “Vi cómo llevaban su identidad y su tierra en la maleta; también yo llevaba mi territorio peruano en la maleta”.
De las telas familiares a un archivo vivo de memoria
“Escribir todo de nuevo”, la obra ganadora de Pasaporte para un artista, parte de la premisa de que los objetos cotidianos guardan historias. Sábanas, manteles, cortinas y paños que han sido usados durante décadas contienen marcas de afecto, reparaciones y hábitos que a la artista le interesó convertir en materia estética y política. La elección de una paleta neutra responde a una estrategia deliberada: Fabiola buscó evitar imponer su cromatismo para permitir que cada visitante proyecte sus propias memorias, y subraya que muchos de esos textiles “sirven como cuidado, afecto, protección” y funcionan como testimonios materiales que sostienen relatos familiares.
Había textiles que estaban ahí guardados, olvidados y que no se pensaba darles más uso, y justo era algo adecuado. Los textiles no tienen algo escrito, no tienen una figuración, pero es la voz testimonial de estas familias».
El gesto de pedir y reunir piezas convierte el montaje en un acto de coautoría comunitaria; la artista conversó con familias para recuperar las historias de los donantes y registrarlas como parte de la obra. La obra despliega ese archivo doméstico abierto como una «reescritura» de la memoria: convierte materiales íntimos en un paisaje público donde la fragilidad y el desgaste expresan sentido, y plantea la reparación y el cuidado como modos de resistencia frente al olvido. «Había textiles que estaban ahí guardados, olvidados y que no se pensaba darles más uso, y justo era algo adecuado. Los textiles no tienen algo escrito, no tienen una figuración, pero es la voz testimonial de estas familias», recuerda Gonzáles.
Un espacio para habitar la memoria con todos los sentidos
Ana Mendoza Aldana, curadora de la muestra “Contar el tiempo o la invención de la realidad”, junto a la artista Fabiola Gonzáles Condori.
La intervención de Fabiola en «Pasaporte para un artista» fue pensada para ser habitada. El montaje incluye muebles, un espejo colocado estratégicamente y un reloj detenido que intensifican la teatralidad del espacio. La artista destaca que «la memoria no es solo visual. El tacto, el sonido y el olor convocan recuerdos”; por eso, la pieza habilita el contacto y la permanencia, y propone al espectador un rol activo en la reescritura de su propia biografía. El formato borra jerarquías entre obra y público: invita a sentarse, tocar y conversar dentro del montaje, y convierte la sala un dispositivo de cuidado colectivo.
Es una propuesta sumamente poética, que reúne fragmentos de textil usados, que guardan la memoria física de quienes los usaron. A veces, son textiles que han pasado generaciones y generaciones».
Gestionar la tensión entre interacción y conservación fue parte del diseño curatorial; Fabiola asume la temporalidad de los materiales y entiende el desgaste como un efecto significativo: la obra envejece con su uso y así produce nuevas capas de sentido. Ana Mendoza comentó: “Es una propuesta sumamente poética, que reúne fragmentos de textil usados, que guardan la memoria física de quienes los usaron. A veces son textiles que han pasado generaciones y generaciones”. Destacó que el desgaste de los textiles no resta fuerza a la propuesta, sino que refuerza su condición de archivo vivo y de memoria compartida.
De Lima a París: pasaporte para un diálogo con nuevas culturas
Mendoza Aldana subrayó la potencia inmersiva del trabajo y la capacidad de convocatoria de la pieza: “Al entrar en la instalación, el sonido se reduce; es como meterse en una bolita de algodón. Es realmente una propuesta inmersiva: produce una sensación corporal y un sentimiento emotivo cuando uno entra en ella, y se da de forma inmediata. No se puede transmitir con palabras, realmente hay que sentirlo”. Además, explicó que la decisión del jurado de Pasaporte para un artista fue unánime por la fuerza sensorial que solo se experimenta dentro del montaje. La curaduría, que combinó acompañamiento virtual y fases presenciales en la Alianza Francesa, ayudó a madurar la propuesta sin asfixiar la autonomía de los artistas.
Un proyecto que me interesa ahora en la residencia de la Cité Internationale des Arts de París es hablar sobre pintura, desplazamiento e identidad latinoamericana».
El premio amplía el alcance del proyecto: la residencia en París permitirá a Fabiola explorar nuevas capas de investigación sobre pintura, desplazamiento e identidad latinoamericana, y pensar cómo “Escribir todo de nuevo” puede dialogar con nuevos públicos y traducciones culturales. La artista proyecta trabajar durante su estancia en París, donde las piezas y las historias que llevará de Lima podrán entrar en conversación con otras narrativas migrantes y comunitarias. «Un proyecto que me interesa ahora en la residencia de la Cité Internationale des Arts de París es hablar sobre pintura, desplazamiento e identidad latinoamericana», concluye Gonzáles.
La victoria de una artista PUCP en «Pasaporte para un artista» confirma que las prácticas que entrelazan archivo, comunidad y experiencia sensorial son hoy herramientas potentes para pensar identidad y memoria en clave contemporánea. “Escribir todo de nuevo” no solo recupera objetos domésticos: plantea una ética del cuidado y la reescritura que seguirá evolucionando en París y en futuras lecturas locales. La muestra en la Galería del CCPUCP es, por ahora, el primer capítulo de ese diálogo entre lo íntimo y lo colectivo.
Estudió Pintura en la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP. Su práctica artística explora las dimensiones emocionales y políticas de la vida doméstica a través de la pintura y la instalación. A partir de fotografías familiares, archivos personales y objetos conmemorativos, reinterpreta el álbum familiar para confrontar tradición, violencia y ternura desde una […]
Es curadora, crítica de arte y poeta. Vive y trabaja en París. Es miembro de AICA-France y de la C-E-A / Association française des commissaires d’exposition, y será residente en Villa Albertine en 2026. Desde 2013 ha organizado exposiciones en instituciones como el Palais de Tokyo, el CRAC Alsace y el Centre d’art contemporain d’Ivry […]
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